viernes, 27 de agosto de 2010

Negocios y dictadura



El Informe Papel Prensa: La Verdad da cuenta del contexto en que se produjo el traspaso de la papelera hacia los diarios Clarín, La Nación y La Razón.

El Ministerio de Economía y la Secretaría de Comercio publicaron ayer en su sitio web (www.mecon.gov.ar) la investigación, presentada esta semana por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

A partir de los testimonios de Lidia Papaleo de Graiver y Rafael Ianover, sumado a material documental, el informe da cuenta del momento exacto en que las autoridades de la última dictadura militar comenzaron a participar de las “negociaciones”, desde las presiones a Papaleo hasta la aprobación por parte de la Junta del traspaso de las acciones. En el último tramo del informe también se ofrecen detalles sobre el “pacto de sindicalización”.


El contexto

En los anexos del informe sobre Papel Prensa figuran una serie de testimonios de los involucrados en la operatoria, entre ellos, Lidia Papaleo, mujer de David Graiver, ex dueño de la papelera. “El Sr. Martínez Segovia, que era presidente de Papel Prensa, me citó a un almuerzo para comunicarme que venía en representación del ministro de Economía, Alfredo Martínez de Hoz (que además era primo de Segovia). En ese encuentro me dijo que debía firmar la cesión de las acciones de la empresa. Dado los hechos que se vivían en el país, tomé conciencia que las amenazas de muerte, tanto para mi hija como para mí, eran auténticas. En ese terror fui citada para el día 2 de noviembre de 1976, por la noche, a una reunión en las oficinas de La Nación.”

Antes de esa fecha, las acciones de la papelera estaban en manos de los herederos de David Graiver, fallecido en agosto de 1976 (Juan Graiver, Eva Gitnacht y María Sol, representada por su madre, Lidia Papaleo). Según consta en el informe, Isidoro Graiver le había cedido sus acciones a David en febrero de 1976. Por otro lado, estaban Galería Da Vinci y Rafael Ianover, testaferro de Graiver.

Esa noche del 2 de noviembre del ’76, como relata Papaleo, se encontraron en el edificio del diario La Nación todos los involucrados pero en oficinas separadas. Según relata el propio Ianover, él mantuvo un encuentro a solas con Patricio Peralta Ramos, uno de los dueños de La Razón. “Mire, yo estoy dispuesto a firmar esta transferencia siempre y cuando a mí no me ocurra nada”, manifestó Ianover, tal como consta en el informe. “Le doy mi palabra que a usted no le pasará nada”, respondió Peralta Ramos. Sin embargo, Ianover fue secuestrado el 12 de abril de 1977. Previamente, ya había sufrido la presión de un grupo de tareas, según un testimonio brindado el 7 de julio de este año.

“En la reunión en La Nación se suscribe el boleto de compraventa sobre el cual jamás pude opinar. Sólo pagaron 7000 dólares de un total de un millón de dólares”, manifestó la viuda de Graiver.

Según consta en el informe, al momento de la firma de ese contrato, Papaleo contaba en su poder con las acciones de la sucesión, las cuales aparecieron 22 días después en una caja fuerte del viejo Banade. La versión oficial de Clarín y La Nación indica que ellos nunca tuvieron en su poder las acciones de la sucesión; sin embargo, esas acciones fueron para Fapel, la sociedad que constituían los tres diarios, junto a algunos particulares. A lo que hay que agregar que la “transferencia” se realizó en el propio edificio de La Nación.


¿Qué era Fapel?

La sociedad denominada Fábrica Argentina de Papel para Diarios fue constituida en febrero del ’76. La integraban los tres diarios, y algunos de sus directivos. El 10 de noviembre del ’76, a ocho días de la firma del contrato de compraventa, Fapel cedió las acciones adquiridas a los Graiver a los tres diarios. Esta transferencia se realizó sin la existencia de las acciones de Papaleo (que aparecieron el 22 de noviembre de ese año), y por un pedido de la Junta Militar. Dentro de este contexto, José Pirillo, años después dueño de La Razón, denunció que en los balances del diario nunca aparecieron registros de esa transferencia.

Luego de realizada la operación, debía ratificarse lo realizado en una asamblea de accionistas, que tuvo lugar el 4 de marzo de 1977. Para esa fecha, había en total cinco operaciones de venta que debían concretarse, entre ellas la venta de las acciones de “Rey, Doretti e Ingeniería Tauro” a Galería Da Vinci. Según el informe presentado esta semana, quien allanó el camino para concretar la asamblea y el traspaso de las acciones de Fapel a los tres diarios fueron las autoridades de la dictadura militar.

A partir de un acuerdo entre la “Junta Militar –dice la investigación– y los tres diarios se acordó que el Estado nacional votaría a favor de las transferencias de las acciones, que se aprobaría la cesión de acciones entre Rey, Doretti e Ingeniería Tauro y Galería Da Vinci, a cambio de que éstas empresas se quedasen con la licitación para la construcción de la planta papelera”. Después de este acuerdo, la Junta Militar aprobó el ingreso de los diarios. A los diez días de celebrada esa asamblea, Lidia Papaleo de Graiver fue secuestrada.

“¿Por qué tuvieron que mantener en libertad a Papaleo hasta firmar la venta?”, se autopreguntó la Presidenta durante la presentación del informe. “Para evitar que la compañía cayera en manos de la Conarepa, que era el órgano que se quedaba con los bienes de los detenidos. Todo el patrimonio de los Graiver quedó en la Conarepa, salvo Papel Prensa”, se respondió Fernández de Kirchner.


El pacto de sindicalización

El 18 de agosto de 1977, los tres diarios firmaron dicho “pacto”. Ahí se comprometieron a “actuar conjunta y coordinadamente asegurando la unidad de criterio en la conducción de la empresa”. También se obligaron a votar siempre en el mismo sentido, tanto en las Asambleas como en el Comité Directivo. “En el supuesto de que la transgresión consistiera en votar en las asambleas en contradicción con lo resuelto por el comité, la multa a aplicar será del 25 por ciento del valor de las acciones propiedad de la transgresora”, puede leerse como uno de los artículos del pacto de sindicalización.

Según el informe, este pacto fue comunicado a la CNV recién este año. De todas maneras, el Ejecutivo encontró pruebas de su existencia en la Inspección General de Justicia, dentro del expediente sobre la quiebra de La Razón. A partir de esta situación, el Poder Ejecutivo enviará al Parlamento un proyecto de ley para declarar la producción, comercialización y distribución del papel para diarios como un servicio de interés público.


miércoles, 25 de agosto de 2010

La Patria renace...



La presidenta Cristina Fernández denunció "la apropiación ilegal" de Papel Prensa y acusó a los propietarios de los diarios Clarín, La Nación y la Razón.

La presidenta, acompañada por todo su gabinete, los presidentes de ambas Cámaras, funcionarios, dirigentes políticos, empresarios y de organizaciones sociales recibió el informe elaborado por la Comisión Oficial formada especialmente para investigar el traspaso de las acciones de la empresa del Grupo Graiver a los propietarios de los diarios Clarín, La Nación y La Razón, "que necesitaban las acciones Clase A, para tomar el control de la empresa", hecho que comunicaron en su momento en los tres diarios, a través de una solicitada, aclarando que "tomaban el control de la empresa, previo acuerdo de la Junta de Comandantes" de la dictadura.

Cristina Fernández de Kirchner afirmó que "coincido con Clarín en que quien controla la fabricación de papel, controla la palabra impresa". Denunció las condiciones políticas en las cuales se produjo el traspaso de las acciones, en un país donde solo existía la "libertad ambulatoria", y que años después, a raíz de la quiebra de La Razón, los diarios controlantes de la empresa "acordaron un pacto de sindicalización de acciones" para controlar las decisiones de la compañía. Aseguró, además, que la viuda de David Graiver, Lidia Papaleo, fue detenida cinco días después de haber firmado el traspaso de sus acciones, para evitar que la empresa cayera en la interdicción de los bienes de la familia dispuesta por la Junta militar.

El miembro informante de la Comisión, Alberto González Arzac, afirmó que "el informe constituye una refutación terminante de las versiones sobre la historia de la empresa Papel Prensa SA que publicaron los diarios Clarín y La Nación en sus ediciones del 2 marzo y el 4 de abril del corriente año".





domingo, 22 de agosto de 2010

Gloria a los compañeros Hèroes de Trelew



Eran los tiempos de la dictadura autodenominada "Revolución Argentina", bajo la presidencia de facto del General Alejandro Agustín Lanusse.

El 15 de agosto de 1972, se habían fugado del Penal de Rawson 25 militantes populares. Como consecuencia del fracaso del plan de fuga, solo 6 lograron escapar a Chile.

Los 19 restantes se entregaron ante el Juez Federal Alejandro Godoy y numerosos periodistas, en el aeropuerto de Trelew, y fueron trasladados a la base naval Almirante Zar de Trelew.

El 22 de agosto, en la base naval, fueron fusilados los 19 presos políticos, todos ellos reconocidos militantes de las organizaciones armadas Montoneros, FAR y ERP.

Se produjo la masacre, y se supo de ella por el relato de 3 sobrevivientes.




Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde 1973
Cargado por elortiba. - Mira películas y shows de TV enteros.

jueves, 19 de agosto de 2010

CRISTINA Y LA JUSTICIA



La presidenta Cristina Fernández habló sobre la Justica y los desafíos que tenemos como sociedad, en la Segunda Jornada "Justicia en el Bicentenario", en el Teatro Nacional Cervantes de la Ciudad de Buenos Aires.

Organizada por la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN), se debatió y reflexionó sobre el modelo de Justicia que permita el efectivo cumplimiento de los derechos humanos y sociales. La Presidenta sostuvo que la independencia del Poder Judicial del poder político y económico es un tema central en el inicio de la tercera centuria de nuestra historia...



Gracias, muchas gracias, muy buenas tardes a todos y a todas; señor secretario general de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación; señor secretario general de la CGT; señor ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Doctor Raúl Zaffaroni; señores y señoras magistrados presentes; funcionarios y funcionarias judiciales; trabajadores; aquí veo pañuelos blancos también: creo que los dos temas que han abordado hoy, en dos paneles diferentes:

Derechos Humanos en la República Argentina y por otra parte independencia del Poder Judicial frente al poder político y los poderes económicos también creo que son los dos grandes temas que han teñido - por así decirlo - la segunda centuria que estamos terminando, porque en realidad estamos festejando los 200 años, y el próximo va a ser el primer año de nuestra tercera centuria.

Y creo sinceramente que a la luz de lo que hemos construido en estos últimos tiempos, como presidenta de la Nación, puedo venir a este encuentro entre funcionarios judiciales, trabajadores, también el hecho de que un Magistrado, un ministro de la Corte esté sentado aquí, en un encuentro de los trabajadores, también revela que hay un nuevo tiempo y una nueva etapa, en la República Argentina. Yo le agradezco la presencia al Doctor Raúl Zaffaroni.

Derechos humanos que durante algún tiempo creímos que iba a ser imposible llegar a juzgar los delitos de lesa humanidad, que habían teñido el país, fundamentalmente a partir del 24 de marzo de 1976.

Sin embargo, la obstinada terquedad - aunque parezca una redundancia - de las organizaciones de derechos humanos y también la decisión política de los tres poderes del Estado de dar vuelta esa página y a partir de la anulación en la sede legislativa de las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final, y también de lo resuelto por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el sentido de decretar la inconstitucionalidad de la impunidad, como no podía ser de otra manera, porque en realidad ambas leyes, junto a los indultos, pero fundamentalmente las leyes y por qué hago hincapié sobre las leyes, nos había remitido - a lo que yo denomino - una sociedad predemocrática.

Porque es cierto que cualquier persona que haya cometido un delito por más grave y terrible que este haya sido puede -no solamente en la Argentina sino en distintas partes del mundo- quedar impune porque pudo escapar o porque no lo descubrieron, pero que alguien quede impune de atroces delitos por decisión de los cuerpos que representan la voluntad popular, en definitiva la República, uno de los tres poderes del Estado, nos remitía a una sociedad predemocrática.

Por eso siempre sostuve que esta cuestión no era propiedad de ninguna ideología, no era una cuestión de derechas o de izquierdas, era simplemente si los argentinos queríamos o no vivir en una sociedad democrática, donde los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles y por lo tanto deben ser juzgados por los jueces de la Constitución y con todas las garantías que esa Constitución otorga a todos sus ciudadanos, cualquiera hayan sido los hechos que éstos hayan cometido.

Por eso tengo la tranquilidad -como ciudadana argentina y como presidenta de la República- que el camino de la democracia es este, que no es el de la venganza y que es la actitud ejemplarizadora de las organizaciones de derechos humanos. Cuando me tocó abordar este tema como legisladora, sentada en mi banca de senadora, sostuve que yo no sé cuál hubiera sido mi reacción si me hubieran desaparecido a mis dos hijos y si ni siquiera supiera dónde están porque en definitiva ni siquiera desde el interior de la persona humana se puede realizar el duelo de llevar una flor o llorar.

Yo no sé si hubiera tenido tanta paciencia, yo no sé si hubiera reclamado únicamente justicia. Por eso yo creo que la actitud valiente, serena, firme y democrática de Madres, de Abuelas y del resto de las organizaciones de los derechos humanos es un ejemplo en el mundo.

Y hoy, luego de varios años de dificultades, que también no podemos negarlo porque sería querer ocultar las cosas debajo de la alfombra y si algo no debemos hacer es ocultar nada debajo de la alfombra. Lo cierto es que por, muchas veces, decisiones de magistrados se demoraron y se retardaron muchos de esos juicios, inclusive en algunas jurisdicciones - recién ahora- van a comenzar algunos de ellos. Pero lo cierto es que los argentinos, en 7 años, hemos revertido la impunidad y hoy juicios que parecían que jamás iban a empezar, juicios realmente emblemáticos en distintas regiones del país, uno puede también todavía estremecerse ante la crudeza y la brutalidad de muchísimos testimonios de los testigos que acuden citados por los señores jueces, nos remiten que estábamos en el camino acertado, hacerlo con madurez, seriedad, sin estridencias y con la Constitución en la mano, algo que nunca debemos dejar nunca más de lado.

Esto también nos remite a otra cuestión -y yo lo he dicho cuando organizábamos los festejos del Bicentenario- ustedes recordarán aquel trayecto, aquella representación simbólica de lo que habían sido los golpes de Estado, en la República Argentina. En el guión original estaba esa Constitución que se encendía, había un sillón presidencial, que luego tornamos en urna porque un sillón presidencial remitía únicamente al Poder Ejecutivo, en cambio las urnas remiten a todos aquellos organismos de la Constitución (Poder Legislativo y Poder Ejecutivo), que son elegidos merced al voto popular, que también se incendiaba. También estaba la balanza de la Justicia, que también estaba en el guión original que se prendía fuego, junto a los otros dos poderes.

Y yo les dije que lo corrigieran que no era así, que no era la verdad histórica. Porque uno de los problemas más graves que hemos tenido en el siglo XX es que, a partir del fallo de la Corte Suprema, de 1930, contra el golpe de Estado, que sufre Don Hipólito Yrigoyen se sanciona la denominada doctrina de los gobiernos de facto, y precisamente esto lo hace una Corte Suprema y esto no podíamos esconderlo debajo de la alfombra o mirar hacia otro lado; lo que no quita igualar a todos, lo que no quita también reconocer la existencia de Magistrados que jugaron papeles importantes en salvar vidas, pero también -y tal vez en algunas de las causas que hoy están en curso se descubre que en una sociedad como la argentina con el grado de desarrollo institucional, que tenía y tiene la Argentina, con el grado de calidad y capacitación de los recursos humanos del conjunto de su sociedad hubiera sido imposible hacer las cosas que se hicieron, si no hubiera habido cierto grado de complicidad de sectores de la sociedad y también de sectores de la Justicia.

Y esto es lo que tenemos que analizar y abordar, sin estridencias, sin dedos acusadores, pero con la firme convicción de que en esta centuria, en esta tercera centuria que estamos a punto de iniciar, hechos como esto nunca más van a volver a suceder. Pero esto no es solamente la decisión política de un partido, o de quien preside los destinos de la República, debe ser la decisión unánime de una sociedad en su conjunto en todos sus estamentos. (APLAUSOS). Porque es cierto que fueron militares los que dieron el golpe de Estado y también los que estaban cometiendo estos delitos de lesa humanidad, pero también es cierto que se hizo en nombre de un proyecto político y económico.

Y fíjense que todavía aún así hay diferencias porque quienes están condenados o siendo juzgados, si son militares, están en penales como el de Marcos Paz. Yo siempre digo Etchecolatz está en el penal de Marcos Paz, pero Martínez de Hoz está en el Edificio Kavanagh. Y entonces todavía hay diferencias, según quién sea, en los juzgados. Esto también debe servirles a quienes fueron instrumento y que no los exime de responsabilidades de advertir que no podemos más desde los distintos sectores de la sociedad, fundamentalmente desde los sectores medios, tal vez los más volubles, tal vez los más influenciables a la hora de adoptar posiciones frente a determinadas cuestiones, de servir a proyectos que en definitiva terminan beneficiando apenas a un puñado de poderosos y concentrados intereses económicos y terminan sepultando a la mayoría de la sociedad argentina. (APLAUSOS).

Y vamos a hacerlo sin estridencias, y vincularlo con la segunda parte, porque - como yo digo - todo tiene que ver con todo; no hay casualidades, hay causalidades. Y el segundo tema tiene que ver con la independencia del Poder Judicial del poder político y de los poderes económicos, reza así por lo menos lo que fue el segundo tema. Y esto es una cosa muy interesante porque también esta Presidenta puede decir que nunca hubo en la República Argentina un ejemplo en lo que a Constitución de Corte Suprema e independencia de la Corte Suprema de Justicia hubo como cuando se designó y se utilizó un procedimiento del Decreto 222 para designar a los nuevos miembros de la Corte.

Nunca un Presidente, por supuesto no de la dictadura, tampoco los de la democracia, pusieron gente capacitada, pero que los conocían o eran muy amigos. Nunca un Presidente designó Magistrados o Ministros o Ministras a los que realmente no conocía y que además fueron sometidos a un proceso de consideración renunciando a la facultad que le es propia, a quien es titular del Poder Ejecutivo; esto no es ningún abuso del poder, es una facultad que la Constitución otorga a quien preside los destinos de la República de proponer ante el Senado de la Nación y obtener los dos tercios de los votos, para designar a miembros de la Corte.

El gobierno anterior, encabezado por el ex presidente Néstor Kirchner, del cual realmente como tampoco nunca se renunció a la posibilidad de seguir nombrando miembros y éste si es un proyecto de esta Presidenta, cuando era senadora, de remitir a los 5 miembros originales de modo tal que, cuando por renuncia o por otras cuestiones, quedarán vacantes en la Corte, se volviera al número original de 5. Los demás gobiernos democráticos -todos- aumentaron el número de miembros de la Corte: el de 1983 y también el de 1989. Fue nuestro gobierno, cuando hablo de nuestro gobierno hablo del gobierno de los que compartimos, como dice Julio Piumato, este proyecto que me enorgullezco de adjetivarlo como nacional y popular. (APLAUSOS)

Quiero decir entonces que la independencia del Poder Judicial en su máxima expresión -que es uno de los 3 poderes del Estado, el tercer poder, el que dirime si hay ejercicios abusivos o contradictorios entre los otros dos poderes- se designó de manera única como nunca se había registrado en toda la historia argentina. Pero es bueno también definir qué es independencia. Porque en definitiva estamos hablando del Poder Judicial que es uno de los tres poderes del Estado, un poder que debe ser independiente del Gobierno, pero nunca de los intereses del Estado, porque el Estado somos absolutamente todos los que vivimos en la República Argentina.

El Gobierno es el que tiene la responsabilidad de administrar y gestionar, en el marco de las facultades que le asigna la Constitución. Pero el Poder Judicial es una de las patas del Estado y por lo tanto sus decisiones, su política judicial tiene que ser siempre apuntando a la preservación del Estado y a la estabilidad y sustentabilidad institucional de ese Estado. Por eso digo que cuando hablamos de independencia del poder político debe ser de todos los políticos, no solamente del oficialismo, sino también de la oposición. No puede haber una Justicia oficialista, pero tampoco debe haber una Justicia opositora, debe haber Justicia, sin aditamentos. (APLAUSOS).

Episodios como los que vivimos en el verano, en el verano de las reservas -podríamos decirlo- yo creo que quedará así en la historia: el verano de las reservas del Central. ¿Qué veranito? Bueno todos sabemos lo qué pasó, todos sabemos los intereses que se jugaron cuando se comenzaron a descubrir quiénes actuaban. No quiero decir nombres, todos los conocemos; todos sabemos también los intereses que se movilizaron, los antagonismos o los intereses - y cuando hablo de intereses aquí sí ya hablo de intereses en el estricto término que me establece el Código de Procedimiento cuando establece que un Magistrado, cuando tiene intereses contradictorios, debe apartarse de la causa. La verdad que cuando pasó esto nosotros no sabíamos de algunas circunstancias que luego aparecieron. Pero no importa, sirva de ejemplo para entender de lo que estamos hablando.

Y la verdad que hubiera sido muy perjudicial, no para el Gobierno, sino para el Estado que esa situación se hubiera congelado y hubiéramos tenido, por ejemplo, que recurrir a financiamientos externo o a planes de ajuste interno para poder llevar adelante lo que tenemos que hacer como Estado Nacional: pagar las deudas que se defaultearon en el año 2001. Doy esto como ejemplo, para pasar al segundo exactamente nivel de independencia y que es el de los poderes económicos. Y aquí me permito una digresión porque yo quiero hacer también una diferencia entre política y poder económico.

La política cuando se somete al voto de las urnas tiene una legitimidad de las que carecen los poderes concentrados de la economía que normalmente se heredan o se transfieren a través de acciones nominativas o no, en la República Argentina. Nadie vota a los dueños del poder económico, pero ellos sí toman decisiones todos los días sobre nuestras vidas concretas, sobre las cuestiones cotidianas de la gente. Por eso digo que el Poder Judicial debe tener frente al poder económico una independencia, aún más transparente si se quiere que frente al poder político. (APLAUSOS).

Porque, en definitiva, y lo podemos ver, por ejemplo, aquí hay muchos magistrados y saben y entienden de lo que yo estoy hablando, lo que pasa con la política judicial, por ejemplo, en un lugar como Estados Unidos que es, precisamente, el modelo desde nosotros venimos constitucionalmente, una Constitución casi copiada de la estadounidense, y donde en realidad, el Poder Judicial tiene una política judicial que no quiere decir alineamiento con el gobierno, sino fundamentalmente, con el sistema institucional norteamericano, de modo tal de dar sustentabilidad y viabilidad a toda la sociedad.

Por eso digo que no es para horrorizarse la consulta entre los poderes del Estado, entre los jueces, entre los legisladores -estoy hablando de la cúpula de los poderes-, para solucionar no cuestiones particulares, no cuestiones que tienen que ver con el interés de fulanito o menganito, sino con las cuestiones que tienen que ver con los intereses de todos los argentinos, la cuestiones que nosotros denominamos de gravedad institucional. Y que no es gravedad institucional porque se viene el mundo abajo, sino de gravedad institucional por el impacto que en el corto, mediano o largo plazo pueden tener determinadas decisiones en la economía y en la sociedad.

Tenemos que madurar los argentinos; saber que, en definitiva, lo que tenemos que preservar es una sociedad democrática donde la política, que se expresa además a través de los dos poderes, el Ejecutivo y el Legislativo, que son en definitiva también los que acuerdan quiénes son los jueces y luego estos tienen la garantía de su inamovilidad para que nadie pueda ser presionado, poder administrar y gestionar correctamente el Estado. Este debe ser el objetivo macro de los poderes.

Luego está lo cotidiano, lo que está como impactar en la vida de todos los argentinos en lo cotidiano en materia de seguridad, que no significa por allí reclamar leyes más duras. Yo estoy convencida de que si se cumplieran las que están vigentes en el Código Penal y en los códigos de Procedimiento, bastaría para tener una sociedad también más segura. (APLAUSOS)

Me tocó pasar la experiencia como legisladora de todas las etapas, desde 1995, que fui legisladora nacional por primera vez, y realmente las leyes, por lo menos las que han marcado etapas institucionales y que van a quedar en la memoria de mucha gente, siempre respondieron a realidad de la sociedad, inclusive aquellas que no me gustaron.

Porque cuando muchas veces charlamos con los compañeros de la Confederación General del Trabajo acerca de lo que fue el Consenso de Washington, el rol privatizador que se dio sobre todo el Estado y que fue convalidado también a favor de los intereses concentrados de la economía. No nos engañemos, había también un consenso de la sociedad o de una parte importante de la sociedad que votó esas políticas porque la habían convencido de que el Estado era algo malo, tanto como aquella propaganda de las sillas -no las voy a olvidar nunca- de la dictadura donde había varias sillas y una se sentaba en la que decía: "Argentina" y se caía y luego se sentaba en la que decía un país extranjero del cual venía esa silla y estaba fantástico.

Por eso creo que la Justicia, que los demás poderes del Estado no son distintos a la sociedad que representan. Tienen las mejores cosas y las peores cosas de esa sociedad. Creer que desde un sector únicamente se es responsable de todo lo que ha pasado o que pasa en la República Argentina, es ignorar realmente la necesidad que tenemos como sociedad de seguir creciendo para que nuestras propias instituciones crezcan. Vamos a tener mejores instituciones en la medida que seamos también una mejor sociedad. (APLAUSOS)

Esto es clave que lo entendamos, porque hay una característica muchas veces en todos nosotros de demandar a los demás lo que nosotros muchas veces no somos capaces de hacer o no tenemos ganas de hacer.

Yo siempre tengo una frase, me encantó la frase última tuya, esa reformulación que hiciste sobre los magistrados, pero yo siempre digo: son todos socialistas con la plata del Estado, es una cosa muy típica en la Argentina. (APLAUSOS) Viste que no encontrás a nadie de derecha, si le decís a alguien que es de derecha o conservador y se enoja, entonces alguien que es de derecha se enoja. Vos, en cambio, vas a Estados Unidos...

A mí me visitó una vez una delegación de legisladores norteamericanos, entre los que había republicanos y demócratas y yo me acuerdo que hice un comentario a una legisladora republicana, bueno, que son un poco más conservadores, no quise ser tan brutal como el señor Secretario General, no es muy conciliador el señor Secretario General de Judiciales, y quise, bueno, decir "bueno, es un poco más conservador". "No, no, no -me dice- yo no soy un poco más conservadora -una mujer era-, yo soy muy conservadora" me dijo. No me lo voy a olvidar nunca y lo dijo con orgullo. ¿Y saben qué? Me encantó, me encanta la gente que se hace cargo de lo que piensa y no se disfraza de una cosa que no es, me encanta. (APLAUSOS) Es muchos más fácil hablar, resolver, decidir, acordar.

Pero en la Argentina pasa algo muy curioso. En todos los demás países vos encontrás partidos que se definen como de derecha o conservadores, en la Argentina no, son todos del centro para la izquierda, del centro para allá no hay nadie. ¿Raro no?

Bueno, esto parte de estas cosas que yo vengo contando y casi sociológicamente mirarnos un poco y aprovechar este Bicentenario para hacer un ejercicio que va más allá de la Justicia, sino que nos involucra a todos. Obviamente, la Justicia tiene el gran rol de equilibrar y reparar, pero fundamentalmente, equilibrar en la sociedad el inmenso poder de las concentraciones y corporaciones económicas frente al resto de la sociedad.

Por eso, cuando en otro debate que también tiñó a buena parte de la sociedad y que participaron fundamentalmente los sectores medios como fue la Ley de Medios Audiovisuales, que también era una cosa que nadie podía explicar cómo se podía impedir la aplicación de una ley a través de una medida cautelar.

A mí me enseñaron en la facultad que sancionada una ley, la única manera de que no se puede aplicar es que alguien -un juez de la Nación, por supuesto- la declare inconstitucional.

Ahora, plantear medidas cautelares como las que se plantearon por parte de quienes habían perdido la votación para impedir el ejercicio de una ley sancionada por amplia mayoría y que, además, apunta y tiene una clara utilidad social como es evitar la concentración económica, lo mismo que se da en todos los tipos de regulación de los servicios públicos, que se da en materia de teléfonos, que se da en materia de tantísimas otras cosas en las cuales hay leyes muy claras y que pasa en todo el mundo. Todos pudimos ver como Bill Gates, nada más ni nada menos, tuvo que desinvertir por imperio de la ley norteamericana a la cual nadie podrá acusar de socializante por cierto.

Entonces, el gran rol equiparador y equilibrador está precisamente en la Justicia y en la aplicación del Derecho. Si hay alguna ley, que la puede haber, si hay alguna decisión del Poder Ejecutivo, que la puede haber, que vulnere derechos y garantías establecidos por nuestra Constitución Nacional, la función de los jueces de la Nación es declarar su inconstitucionalidad. Pero de ninguna manera restringir el ejercicio que la Constitución le da a un Poder Legislativo o a un Poder Ejecutivo para ejercer los derechos del conjunto de la sociedad y no solamente de un grupo minúsculo. (APLAUSOS)

Por eso creo que este primer semestre de lo que yo denomino el Derecho cautelar, una creación argentina; hemos inventado la Birome, que sé yo, cosas fantásticas y otras no tantas. Si uno explica esto en cualquier...Es más, medidas cautelares que se plantearon en la Justicia antes de que se sancionara una ley por si se sancionaba una ley. Pasa, tienen nombre y apellido y causa y número y jueces que tramitan y hacen lugar o no hacen lugar, fiscales que hacen lugar o que no hacen lugar, como todo.

Pero si uno cuenta esto en cualquier sociedad medianamente organizada en términos institucionales y democráticos, no se lo pueden creer.

Por eso digo que yo estoy muy esperanzada que este comienzo de la tercera centuria le de una vuelta definitiva a esa página de la historia que vivimos, a esos 200 años complicados, con grandes glorias y también grandes tragedias y enfrentamientos.

Y tampoco crean. Hay una teoría que circula por ahí que dice que todo pasó a partir del peronismo en la República Argentina, todo lo malo y horrible. Los que leemos historia y somos apasionados de la historia, sabemos que esto no es así.

El otro día fui a La Rioja a conmemorar los derechos humanos recordando el asesinato de monseñor Angelelli y en la vez anterior que estuve en La Rioja, el Gobernador me había regalado un libro maravilloso del doctor Ricardo Mercado Luna, insospechado de ser peronista, de origen radical, un dirigente del radicalismo riojano -excelente libro, se los recomiendo-, "Los coroneles de Mitre", donde cuenta lo que sucedió en La Rioja entre el '62 y el '67, cómo fueron asesinados, degollados, torturados. Inclusive, me enteré de algo que no sabía -siempre uno sigue aprendiendo, aún las cosas horribles-, que se había inventado un tipo de tortura que se llamaba "cepo colombiano" porque lo había inventado un militar que había venido de Colombia y que constituía en dos rifles, uno que atravesaba por atrás a los detenidos y otro por abajo y luego, finalmente, con tientos que se iban humedeciendo y encogiendo y les quebraba la columna en dos o tres partes. Lo cuenta Mercado Luna.

Uno, leyendo las cosas que pasaron luego, las que sufrió Angelelli y tantísimos otros argentinos, advierte que hay un hilo conductor y que cuando hablamos de proyecto nacional y popular, por una cuestión dialéctica, hay otro proyecto que no es ni nacional ni popular y que se impuso a sangre y fuego, como pasó en La Rioja en el siglo XIX y en otras provincias argentinas y en el XX también contra gobiernos populares, desde el doctor Yrigoyen al gobierno del general Perón y luego también, al gobierno que estaba en el '75, del cual, por supuesto, no era simpatizante, pero era un gobierno elegido democráticamente. (APLAUSOS)

Digo entonces, que las cosas que pasaron, reitero, no fueron casualidad sino causalidades. Y están los otros.

Ya creo, luego de las cosas que hemos vivido, nadie piensa en golpes o asonadas militares; hoy, los modos de horadar, de perforar, de destruir, de desprestigiar las instituciones, no los partidos o el gobierno, las instituciones de la democracia, ya no son a través de fierros, tanques o fusiles. Hay instrumentos más sofisticados, lo que yo denomino el "arsenal mediático", que se da no solamente en la República Argentina, es un fenómeno mundial, tampoco nos creamos tan originales, es un fenómeno que cientistas importantes como Sartori y tantísimos otros, Ramonet, en fin, que dan clases científicamente, explican esto, pero tan letales como aquellos.

Porque, en definitiva, cuando provocan derrumbes económicos, desastres económicos, es posible que nadie muera en prisión o en la cárcel, pero sí es posible que esa gente pierda el trabajo; o tal vez que sí, que el grado de miseria, finalmente, termine envolviendo a toda la sociedad como nos pasó en una gran tragedia como la que vivimos los argentinos.

Por eso, yo confío que todos los poderes del Estado, la sociedad, podamos construir una tercera centuria mucho mejor de los 200 años que nos precedieron.

No quiere decir que todo haya estado mal, en absoluto; pero creo que mirar y corregir en aquello que nos equivocamos y, fundamentalmente, no volver a repetir los errores, es la clave de vivir con una mejor Justicia, en una mejor sociedad y, por supuesto, en una mejor Argentina para todos.

Muchas gracias y muy buenas tardes. (APLAUSOS)



lunes, 16 de agosto de 2010

Arroyo Maldonado: una historia de corrupción macrista bajo tierra




Horas después de que se produjera el derrumbe del gimnasio de Villa Urquiza, Mauricio Macri señaló en conferencia de prensa: “Uno podría concluir que hay una enorme impericia del ingeniero a cargo de la obra”. Luego, más serio, advirtió: “El perito determinará si hubo mala praxis o no”. Cerró su diálogo con los medios con un lacónico: “Investigaremos hasta las últimas consecuencias lo ocurrido, y seremos querellantes”. El jefe de Gobierno porteño aplica una severidad ejemplarizante para con el resto, pero pareciera olvidarse de sí mismo. Dime de lo que alardeas y te diré de qué careces.

Sus declaraciones podrían convertirse en un boomerang si se investigara el desfile de maniobras y desidia que rodea a la obra más estratégica que ha encarado la Ciudad recientemente: los túneles aliviadores del Arroyo Maldonado. Con ellas se espera poner fin a las inundaciones que las lluvias provocan en varios barrios de la Ciudad Autónoma. La empresa a cargo de la obra es Ghella S.p.a., una poderosa multinacional de capitales italianos que está asociada con IECSA, cuyo presidente es el primo hermano de Mauricio Macri, Angelo Calcaterra.

Miradas al Sur accedió a información exclusiva. En las excavaciones del arroyo convergen varias irregularidades. La muerte de un trabajador, celosamente ocultada por el Gobierno porteño en momentos en que pesaban sobre la obra 2 órdenes judiciales que exigían su suspensión pero que el Ejecutivo aún se resiste a acatar. Un ingeniero que además de no tener título habilitante es responsable directo en la tragedia de Cromañón. Y la absoluta ausencia de inspecciones y controles. Un río revuelto que se descubre después de la fatalidad de Villa Urquiza.


AGUAS BORRASCOSAS

El 8 de abril pasado, el buzo Rodrigo Ojeda hacía tareas de reparación en la cabeza de la máquina tuneladora a 30 metros de profundidad hasta que comenzó a sentirse mal. En ese momento, buscó la cámara hiperbárica que se utiliza para equilibrar descompensaciones típicas del buceo y que por ley debía haber estado allí. Pero la cámara no estaba. Desesperado, Ojeda buscó la superficie a una velocidad que desencadenó una alteración dentro de su flujo sanguíneo por la diferencia de presión atmosférica que su corazón no aguantó. Falleció de un paro cardiorrespiratorio. Los intentos que hicieron los médicos de la empresa de ambulancias Vittal no lograron reanimarlo.

La muerte consta en un expediente tramitado en la División de Investigación Penal Administrativa (Dipa) que depende de la Prefectura Naval competente por jurisdicción y en el informe prehospitalario número 05940816 de la empresa de ambulancias citada.

Esto fue silenciado por el Gobierno porteño y hasta hoy no había tenido difusión. La obra, según la norma que la reglamentó, debe contar con todos los recaudos que garanticen la vida de sus trabajadores ante estas eventualidades. Uno de los responsables de que se hagan las inspecciones para constatar que esté todo en orden es el director de obra Eduardo Samuel Cohen, quien además de la muerte de Ojeda convive con una tragedia que, por las noches, muchas veces lo despierta.


CERTIFICADO DE REINCIDENCIA

Eduardo Cohen es un ex funcionario porteño que actuó durante la gestión de Aníbal Ibarra como director general de Instalaciones Eléctricas de la Ciudad. Es ingeniero eléctrico, un título que no lo habilita para el puesto que ocupa en la obra del Maldonado ya que según el pliego de licitación aprobado por la Legislatura debe ser un ingeniero civil. Para dar una analogía, un ingeniero eléctrico tiene tanto que ver con uno civil, como un dermatólogo con un neurocirujano.

Cohen fue interpelado en reiteradas oportunidades por desconocer las denuncias que los vecinos hicieron ante la Defensoría del Pueblo y otros organismos por deficiencias técnicas en el boliche El Reventón, el local bailable que luego se llamó República Cromañón. El funcionario hizo caso omiso y nunca inspeccionó el lugar. Miradas al Sur se comunicó con el familiar de una víctima del incendio, que dijo: “Cohen tuvo una responsabilidad importante en la tragedia: aprobó los planos truchos, y si hubiera inspeccionado y exigido que hubiera extractores y un sistema de energía auxiliar, habría muerto mucha menos gente”. Si Cromañón fue una larga cadena de responsabilidades, Cohen fue uno de los eslabones principales.

En las faraónicas obras del Maldonado, Cohen figura como director de obra. Con su firma, avala todas las modificaciones que hagan del plan original. Según consta en su nombramiento oficial, el 30 de junio de 2008, se contrató a Cohen para que actúe “en representación del GCBA para la supervisión de la inspección y de la ejecución de las obras, lleve a cabo el seguimiento y control de las mismas, así como visar los certificados de obra y de inspección y colaborar para la aprobación de eventuales cambios a su ejecución”.

Días atrás, en un programa nocturno de la señal TN, el ministro de Desarrollo Urbano Daniel Chaín y Atilio Alimena, integrante de la Defensoría del Pueblo porteña, coincidieron en la necesidad de crear un registro de reincidencia para estos casos. Cohen sería un buen ejemplo para inaugurarlo.


ME PASO LA JUSTICIA POR EL CONTADOR

La obra en los túneles aliviadores del arroyo Maldonado es una de las pocas políticas de Estado que se ha dado la Ciudad de Buenos Aires en los últimos años. Es, sin dudas, una de las más importantes. El radical Enrique Olivera hizo el plan hidráulico; durante su gestión se realizaron los primeros estudios profesionales. Luego, Ibarra continuó gestionando el crédito para financiar las obras; Jorge Telerman hizo la preadjudiación.

Fue Mauricio Macri, finalmente, quien lo adjudicó a la empresa Ghella. A partir de la implementación de la obra se abrió una batalla legal que aún está por resolverse y que abarca varios aspectos.

Las irregularidades motivaron que los ex legisladores Milcíades Peña, Facundo Di Fillipo y Sergio Abrevaya presentaran un amparo y una medida cautelar para que se detengan las obras hasta que se subsanen sus anomalías.

Tanto el Juzgado en lo Contencioso Administrativo del Dr. Vicente Cataldo, como la Cámara de Apelaciones, exigieron al Gobierno que detuviera la obra. Sin embargo, todo sigue adelante. Y con apuro.

En ese expediente, se consigna que se ha realizado sólo una inspección del Área del Trabajo de la Ciudad que data de 2008. El acta de la pesquisa es contundente respecto de la falta casi absoluta de medidas de protección laboral.

Al organismo que le compete realizar estas inspecciones es la Dirección General de Protección del Trabajo, a cargo de Ángel Rodríguez, cuyo mérito para acceder a ese puesto es el de ser un fiel seguidor de Boca Jrs. La ley establece que el título habilitante para estar al frente de tan delicada dependencia es tener un título de nivel terciario en materia de higiene y seguridad de trabajo. Rodríguez es contador. Por este motivo, días atrás el legislador porteño del MST Nueva Izquierda Marcelo Parrilli denunció a Rodríguez.

Los problemas en las obras que se desarrollan en Punta Carrasco también fueron señalados por diversas pericias judiciales. En su dictamen, el perito oficial Jorge Acquaroni consignó: “Se observaron filtraciones de material acuoso en las uniones de las dovelas (pequeños bloques de concreto que unidos entre sí conforman el túnel)”. Con respecto al control de calidad de los materiales, el profesional agregó: “Se me indicó que los mismos se limitan al control de los materiales de fabricación, específicamente al homigón utilizado. Es decir que no se realizan ensayos de ningún tipo (resistencia, impacto etc.) sobre la dovela terminada ni existen especificaciones escritas que así me lo indiquen”. Cualquier parecido con el derrumbe del gimnasio de Villa Urquiza no es pura coincidencia.


PAGA EL ESTADO

Según una fuente que concurre a las tuberías a diario, la idea del Gobierno porteño es avanzar lo más rápido posible y cueste lo que cueste. Este aceleramiento desmesurado quedó demostrado con el hecho de que durante buena parte de la obra, la empresa Ghella no había contratado un seguro ambiental por daños, un requisito que para una empresa de esta envergadura no se le pudo haber escapado. Este requisito está impuesto por una ley del año 2002. Sin embargo, la firma recién tomó un seguro de estas características cuando se lo ordenó la Justicia, ante un amparo presentado por el legislador porteño de Diálogo por Buenos Aires, Eduardo Epszteyn.

Tras la orden judicial la empresa subsanó su olvido. De ese modo, el Estado y los ciudadanos quedaron cubiertos por el plazo de un año, desde el 21 de agosto de 2009 a la misma fecha de 2010.

Sin embargo, lo más curioso se conoció este viernes, cuando se publicó en el Boletín Oficial de la Ciudad de Buenos Aires una resolución del Ministerio de Desarrollo Urbano donde surge que, el 7 de julio pasado, la empresa señaló que no lo renovaría por otro año. En un primer momento el GCBA exigió a la empresa que tome ese seguro, sin embargo la firma se volvió a negar alegando que “son costos adicionales excesivos”. Al conocerse la decisión, el Ejecutivo, mediante la resolución Nº 442 del Ministerio de Desarrollo Urbano, decidió salir al rescate de la empresa Ghella y tomar el seguro a su cargo, produciéndose una curiosa situación en la que el Estado paga el seguro de un privado. Un claro ejemplo de cómo el Estado subsidia a las empresas privadas de la familia.

“Que Macri no exija la renuncia del Ministro Daniel Chaín y de los demás funcionarios responsables de continuar con las obras del Arroyo Maldonado, a pesar de los contundentes fallos judiciales que ordenan su paralización, sólo se explica por su absoluto conocimiento de los ilícitos que se consuman en este escandaloso hecho de corrupción económica y ambiental. Llama la atención que se llenen la boca hablando de la irresponsabilidad del ingeniero de Villa Urquiza y no revisen las irresponsabilidades propias que ya han producido, al menos, una muerte evitable”, dijo el ex legislador Milcíades Peña.

En la exposición que el GCBA hizo para defender el rescate aduce “razones de emergencia”. La falta de inspecciones de manera intencionada, la negligencia en el control de los materiales y la negativa a contratar un seguro nuevo por parte de la empresa, planta dudas acerca de cómo el Gobierno de la Ciudad Autónoma gestiona la política.

Según la mitología de Buenos Aires, el arroyo –que sigue buena parte de su curso bajo la avenida Juan B. Justo– fue bautizado en honor a “la Maldonado”, una de las amantes del adelantado Pedro de Mendoza. La leyenda cuenta que la Maldonado rompió el cerco de la ciudad, se unió a los indios fue cuidada por una hembra de puma y se unió a los indios querandíes. Al parecer, el colonizador actual de la Ciudad Autónoma quiere volver a poseerla, cueste lo que cueste. No lo detienen ni los derrumbes, ni las muertes, ni la Justicia.


CALAVERA QUE CHILLA

Las obras por los túneles aliviadores del Arroyo Maldonado no sólo traen aparejadas graves irregularidades respecto a la ley 1660 que la promulgó. Otro incumplimiento es que la empresa Ghella no contrató, según lo establece la ley, antropólogos y paleontólogos para saber si allí se encuentran restos de algún pasado cercano o mediato. Así fue que durante las obras se encontró un cráneo. El hallazgo motivó que el legislador porteño por el Encuentro Popular para la Victoria y presidente de la Comisión de Derechos Humanos Juan Cabandié impulse una denuncia judicial para determinar su procedencia.


EXPEDIENTE FANTASMA

La batalla judicial contra la empresa Ghella tiene momentos curiosos. Uno de ellos fue cuando el juez Vicente Cataldo descubrió el faltante de 160 fojas de un expediente administrativo que le habían remitido desde el Ejecutivo porteño a pedido del magistrado. Según señala Milcíades Peña, uno de los impulsores de las causas por las irregularidades cometidas por la firma italiana, en esas fojas estaba el compromiso asumido por parte de la constructora de no hacer cambios al proyecto original ni de exigir adicionales en caso de nuevos gastos que tuviera la construcción. Con ambos requisitos la empresa tampoco cumplió pero siguió trabajando igual.



lunes, 9 de agosto de 2010

“Papel Prensa-La Verdad”



En las próximas horas, la presidenta Cristina Kirchner tendrá en su poder el informe “Papel Prensa-La Verdad, una investigación oficial que impulsó la Secretaría de Comercio Interior sobre cómo los diarios Clarín y La Nación se apropiaron de la empresa en clara connivencia con las tres Fuerzas Armadas, cuando en el país imperaba el terrorismo de Estado.

De esas 22 mil fojas se desprenden pruebas irrefutables de la expoliación que padecieron la familia Graiver y otros miembros de la compañía para entregar sus acciones a los cómplices civiles de la última dictadura.

El informe de las 22 mil fojas, de las cuales una síntesis de 400 será distribuida a los medios, inquieta a los que ya descuentan su paso por los tribunales en los meses venideros para explicar a la justicia de la democracia cuál fue el rol que les cupo o el silencio salpicado de sangre que mantuvieron durante las últimas tres décadas, ante las gravísimas imputaciones que surgen de la investigación y que no son otra cosa que imprescriptibles delitos de lesa humanidad. Lo cierto es que ante la inminente aparición del informe, la verdad los arrincona y el pacto de silencio que urdieron durante años amenaza con romperse.

Cerca del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, descartan que Videla, Massera, y Martínez de Hoz quiebren la ormertá a la que se consagraron desde siempre. A la vez, no tienen la mínima esperanza en que aporten alguna información los principales beneficiarios del saqueo: Héctor Magnetto –Ceo de Clarín– o los representantes de La Nación en Papel Prensa.

Tampoco los gerentes históricos que ambos diarios colocaron en el directorio y que manejaron los destinos de la empresa. Distinta, analizan, es la situación de la secretaria Alicia Carrera, una empleada leal a sus jefes, que ingresó a la compañía a comienzo de los ’70, cuando César Civita creó Papel Prensa, y que, desde entonces, conoce a cada uno de los protagonistas de esta historia.

Esa cercanía la ha convertido en una pieza clave para reconstruir esta trama que incluye no sólo el saqueo comercial que padeció la familia Graiver, sino también las privaciones ilegítimas de la libertad, torturas y muertes, como la de Jorge Rubinstein, el contador de Graiver quien falleció en una sala de torturas. Esos tres últimos delitos serán parte de las acciones judiciales que se iniciarán tras la presentación oficial de “Papel Prensa-La Verdad” y luego de que la presidenta gire la investigación al procurador del Tesoro de la Nación, Joaquín Da Rocha.

Además Lidia Papaleo, viuda del banquero David Graiver, denunciará penalmente a Magnetto.

El pasado viernes 6, Osvaldo Papaleo, hermano de Lidia, afirmó: “Lo va a hacer contra las autoridades que intervinieron en la operación, concretamente contra Magnetto, y la gente de La Nación.”

La mujer fue víctima de presiones y amenazas para que se desprendiese, a fines de 1976, de las acciones de Papel Prensa. La propia Papaleo recordó en un escrito que presentó ante la Secretaría de Comercio Interior, hace una semana, la “sugerencia” indeleble del Ceo de Clarín: “Firme o le costará la vida de su hija y la suya.” Luego sería secuestrada y torturada.

La situación judicial arrincona a los socios privados de Papel Prensa. Y la relación entre ellos se resquebraja. Dos semanas atrás Fernán Saguier, subdirector de diario La Nación, estuvo frente a Moreno, en su oficina de la Secretaría de Comercio Interior. No fue la iconografía peronista que cubre las paredes y cada rincón del despacho lo que inquietó a Saguier sino la frustración que experimentó ante el fallido intento por disuadir al funcionario para que no sea la presidenta quien anuncie “Papel Prensa-La Verdad”.

En la conversación, el ejecutivo habría reconocido ante Moreno lo exorbitante que resultaban los sueldos de los directivos de la empresa, llegaban hasta los 145 mil pesos mensuales. La fuerte discusión posterior a ese encuentro que habría mantenido Saguier con Jorge Rendo, director de Relaciones Externas del Grupo Clarín, no hace más que confirmar el malestar que impera entre los socios. Un quiebre que, desde el oficialismo, también perciben por haber sido el matutino de los Mitre el que difundió la sugestiva cena de Magnetto, en su casa, con los presidenciables del peronismo disidente.



lunes, 2 de agosto de 2010

¡¡¡Guarda con los contreras!!!


"Yo no quise ni quiero nada para mí. Mi gloria es y será siempre el escudo de Perón y la bandera de mi pueblo. Y aunque deje en el camino jirones de mi vida, yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria".

sábado, 31 de julio de 2010

RODOLFO ORTEGA PEÑA MODELO PARA ARMAR




Las nuevas generaciones argentinas no conocen a Rodolfo Ortega Peña. Es lógico que así sea, aunque ello evidencia la profunda ruptura social con el propio proceso histórico. Este desconocimiento sobre Ortega Peña se inscribe en un desconocimiento más amplio y general.

El ejercicio del olvido al que han sido condenados los argentinos desde el 24 de marzo de 1976 hasta el presente y los artilugios desarrollados para obliterar el pasado con el ejercicio interesado de la desmemoria forman parte del esfuerzo por ocultar dos décadas intensas. A su vez, el olvido no es sólo derogación de la memoria. Tiende a colocar en su lugar una mítica narración del pasado: el silencio ha dado lugar a formas de normalización falsificadas, a través de una unívoca interpretación oficial.

Las nuevas generaciones argentinas no conocen a Rodolfo Ortega Peña. Salvo para los jóvenes especialmente interesados en conocer la historia de los años 60 y 70, para la mayoría es un nombre desconocido o en lo mejor de los casos, una víctima de la Triple-A, un escritor citado o una plazoleta en la avenida 9 de Julio.

Es lógico que así sea, aunque ello evidencia la profunda ruptura social con el propio proceso histórico. Este desconocimiento sobre Ortega Peña se inscribe en un desconocimiento más amplio y general. El ejercicio del olvido al que han sido condenados los argentinos desde el 24 de marzo de 1976 hasta el presente y los artilugios desarrollados para obliterar el pasado con el ejercicio interesado de la desmemoria forman parte del esfuerzo por ocultar dos décadas intensas y profundas durante las que los jóvenes de entonces (entre los que me incluyo) se plantearon con profundo sentido solidario y colectivo ligar sus vidas con la búsqueda de un mundo mejor, más justo e igualitario, aun a costa de los mayores sacrificios.

A su vez, el olvido no es sólo derogación de la memoria. Tiende a colocar en su lugar una mítica narración del pasado: el silencio ha dado lugar a formas de normalización falsificadas, a través de una unívoca interpretación oficial. Se sustituye la cultura social -que actúa como conciencia crítica- deslizándose el sentido conceptual del pasado a través de la opacidad del presente, resignificando la temporalidad rica y múltiple del saber crítico hasta llegar a la clausura de su significación: ninguna cuestión que pudiese plantearse carece de respuesta dentro del propio sistema articulado por la teoría de los dos demonios como eje de una suerte de fundamentalismo democrático.

Rodolfo Ortega Peña pertenece a esa generación que hace cuatro décadas -recogiendo los legados históricos- soñó la revolución cultural, política, económica y social como un hecho posible y actuó consecuentemente, convencida de la irrelevancia ingrávida de toda otra tarea que no fuera promover aquel cambio -de acortar los tiempos a una victoria que pensábamos inevitable por el decurso de la historia-, abandonando en muchos casos la tranquila existencia personal (sentida por unos como opacidad triste, y por otros, pese a su éxito biográfico, como una situación de complicidad con un sistema injusto): dispuestos a ofrendar su propia vida si ello resultare una contingencia inevitable.

Estos proyectos revolucionarios de los años 60 y 70, no siempre se expresaron mediante el ejercicio de la violencia, aunque todos por igual sufrieron la violencia represiva del terrorismo de Estado. En la mayoría de los casos, aquellos portadores de la ilusión se habían acercado a la política huyendo de la inmovilidad del pensamiento, para pasar a la acción -en todas sus variantes- abjurando tanto del revolucionarismo de café de una izquierda tradicional con la que pretendían romper y superar, como del burocratismo peronista entrampado en los pliegos del poder proscriptivo.

Esta instancia política, fuertemente vital, no fue una mera contingencia de un deslizarse crispante del tiempo social en que estaba inmersos sus actores sino el intento de una relectura de la historia argentina, en acto de con-tinuidad y cuestión al mismo tiempo, en una instancia fundante de un devenir diferente. Al mismo tiempo, traducía en el campo nacional el peso de las experiencias universales y contenía en su multiplicidad dicursiva el plexo de aquella herencia inmediata y mediata. Tenía un claro sentido reparador y regeneracionista.

Ningún sector social ni estamento profesional o laboral quedó al margen de esta interpelación convocante de los años 60 y 70. Aquellas generaciones existieron sobradamente y fueron muchísimo más que aisladas ínsulas. La opción revolucionaria recorrió medularmente la sociedad hasta convencerse a sí misma de la factibilidad de la victoria. Más: estas generaciones fracasaron en su intento, y la mayor parte de quienes encamaron aquellos propósitos transformadores fueron aniquilados por el terrorismo de Estado, en sus formas para estatales antes del 24 de marzo de 1976, y luego por la acción directa de las Fuerzas Armadas.

La revolución quedó como una utopía incumplida, como un sueño desvanecido, transformado en un estallido de dolor y sangre. Llegaron los tiempos de derrota y muerte, que no sólo sesgaron la vida de aquellos que estaban animados por el fuego sagrado de sus convicciones sino que hicieron añicos esos proyectos concretos, personales y organizativos.

Y aquellos programas, con “el tesoro" ideológico revolucionario y emocional que le dio su encarnadura, quedaron allí perdidos, bajo un pesado manto de silencio, carente de toda resonancia y haciendo incomprensible para las generaciones futuras la densa textualidad de sus proyectos, la capacidad cuestionadora y movilizadora de su palabra y el profundo sentido político de su accionar. Tan incomprensible la acción como su respuesta represiva.

Escamoteo interesado, evitante de las preguntas: ¿Qué estaba en juego esos años? ¿Qué y por qué se peleaba? Es decir, cuál fue el entramado de sueños, ideas, análisis teóricos, compromisos vitales y prácticas germinadoras de un hombre nuevo como constructor de un mundo diferente que fue el signo distintivo de aquellos "olvidados y proscriptos" desde el silencio y la
descalificación.

Rodolfo Ortega Peña es una figura paradigmática de aquellos jóvenes intelectuales de la generación del 60, que vivió el influjo sartreano de la vida como compromiso existencial, desde sus primeros pasos como estudiante hasta el cargo de diputado nacional que ejercía a la hora de su muerte (con su unipersonal Bloque de Base, conformado tras separarse del frente justicialista por el que había sido elegido). El 31 de julio de 1974, cuando los sicarios de la Triple-A comenzaron su cadena de muertes quitándole la vida a los 38 años de edad, sin duda, en su criminalidad, coincidían en el reconocimiento del carácter paradigmático y la proyección de aquel que comenzaba a trascender los propios planos de la militancia para adquirir una dimensión nacional.

En distintas instancias de estos veinticuatro años transcurridos desde aquel crimen he abordado el análisis de quien fue mi hermano entrañable y compañero en la militancia y en la actividad cultural y profesional. Lo hice en su accidentado entierro, en el homenaje a los diez años del crimen a los veinte años, al inaugurarse la plazoleta que lleva su nombre, y en otras oportunidades, de manera escrita, en algunas publicaciones.

Cada vez que debí evocar a Rodolfo públicamente, fui completando mi visión de sus múltiples y riquísimos perfiles. De aquellos trabajos rescato especialmente dos, que hoy reproduzco parcialmente.

En una extensa nota hace doce años, decía yo: "¿Desde dónde aproximarnos al recuerdo de Rodolfo? Desde el rechazo de todo encasillamiento, reconociendo que él, como todo ser humano, fue una presencia abierta en sus significaciones, que su vida admite plurales lecturas y que no es posible abarcarlo en su totalidad, ni aquella es reproducible sintéticamente con un puñado de anécdotas o juicios de valor”.

Urgencia vital preparación Intelectual

"En 1962 en la revista Ficción, que dirigía Juan Goyanarte, Ortega Peña publicó un largo análisis de la novela Sobre héroes y tumbas. En esa nota, escrita poco antes de que tomáramos la decisión política de elaborar y firmar conjuntamente todos nuestros trabajos, analiza el tema de la muerte (aun era tiempo de que nuestra generación la visualizara a través de las obras literarias) y dice: Lavalle, Alejandra, Fernando, muertos. ¿Sus muertes tienen algún sentido o carecen absolutamente de él? ¿Por qué ir a Jujuy? ¿ Por qué morir en "El Mirador"? ¿Azar de una partida que dispara? ¿Libre determinación en incendiar la casa, su propia vida? La muerte, ¿tiene realmente un sentido que no es posible delimitar en lo orgánico?

Allí quedan los restos lacerados de Lavalle. Malolientes. Ahí va su corazón con sus hombres. ¿Llevaba Lavalle dentro, muy dentro, su muerte como Alejandra o Fernando? ¿Fue creciendo esta muerte día a día con su vida, hasta surgir galopando desesperadamente? ¿O, por el contrario, la muerte se cruza en el camino inesperadamente? ¿Es realmente un elemento irracional que no se puede reducir? Quizá no estamos preparados para responder. Pero la existencia sigue su curso: y allí va Martín, como nosotros, proyectando su vida, abierto a lo inesperado.

“Ortega a los 26 años reflexionaba antropológicamente sobre el sentido de la muerte, que es lo mismo que decir que analizaba el sentido de la vida. Y lo hacía desde su propia proyección vital totalmente comprometida, que llevaría -doce años después de esas meditaciones- a que convergieran las balas sobre su cabeza y a que hoy, transcurridos otros doce años, yo rescate este texto y lo repiense no sobre Lavalle sino sobre Rodolfo mismo.

Ya que, quienes lo conocimos, sabemos bien con qué urgencia vivió, prodigando su inteligencia tan fuera del nivel común y su cultura de límites incomprobables, con tal vertiginosidad como si llevara "dentro, muy dentro su muerte" y ésta fuera "creciendo día a día con su vida".

"Pareciera -la historia está llena de ejemplos variados- que hay seres que viven presentidamente su muerte joven y que para ellos, los tiempos de ser y hacer, son como una carrera contra el reloj sin resuello ni descanso. Y Ortega Peña no escapaba a esta característica.

"Recibido de abogado a los 20 años, haciendo al mismo tiempo la carrera de Filosofía, estudiando luego Ciencias Económicas; polemizando con Julián Marías sobre la ontología de Unamuno; con Carlos Cossío sobre la teoría ontológica del derecho; con Tulio Halperín Donghi sobre la significación del Facundo: con Marechal y Sabato sobre la estructura de la novela; con Córdova Iturburu sobre las pinturas rupestres de Cerro Colorado; pocos casos debe haber en nuestro país de un intelectual con tanta capacidad y actividad interdisciplinaria. Al mismo tiempo, con tan poco interés en dedicar su vida prioritariamente a cualquiera de esas disciplinas, pese a haber sido hasta el fin, un ávido y obsesivo lector de todas ellas, en castellano, inglés, francés, alemán, italiano, portugués, latín y griego.

"Urgencia por saber, para hacer: es decir el conocimiento como arma transformadora. Es que para Rodolfo no había actividad científica abstracta, había sólo una práctica teórica, absolutamente enraizada con las tareas de la liberación nacional y social. De él sí que, siguiendo Gramsci, puede decirse era un intelectual orgánico ligado al destino de la clase obrera y del pueblo. Porque toda su actividad estaba puesta al servicio del desarrollo político, del avance en la lucha de las clases postergadas: a las que se había integrado por una firme convicción, saltando por encima de su origen social, tratando de darles lo mejor de sí mismo.

"Pero esta urgencia vital no devenía en un sentimiento trágico de la misma. Todo lo contrario, sólo desde el optimismo esperanzador se puede actuar de ese modo. Por otra parte, Ortega Peña era la contraimagen de la solemnidad, un chico grande con una calidez y una ternura que muchas veces con infantil vergüenza por mostrarse desnudo en sus sentimientos, pretendía sepultar con su aplastante racionalidad, esa que se convertía en un arma implacable sólo con los enemigos de los intereses colectivos.

"De esta manera su vida cotidiana no aparecía escindida entre la alegría de los hechos menores y una solemne y grave actitud ante las grandes perspectivas de su existencia, las que integraba en un continuo sin contradictorias percepciones".

Su humanismo ético y revolucionario Nace cuatro años, cuando se inauguró por disposición del Concejo Deliberante de la ciudad de Buenos Aires la plazoleta Rodolfo Ortega Peña en la Avda. 9 de Julio, allí donde le mataron, volví a precisar los rasgos de Rodolfo.

Decía entonces: “¿Cuál es el legado de Ortega Peña, su valor paradigmático, lo históricamente rescatable? Cuáles son los grandes trazos de su personalidad, aquellos que aspiramos a que queden indelebles en el tiempo. Porque la historia con sabiduría olvida la crónica política concreta para abstraer y esencializar los valores ejemplarizantes, dejando aquella, para los estudiosos e investigadores.

"¿Es posible ya, señalar, los valores perdurables de una figura como Rodolfo Ortega Peña que laboró con igual fervor, la política como la historia, el periodismo como el ejercicio de la abogacía aplicada en función social? ¿Es posible hacerlo pese a la complejidad de su postura ideológico-política, de este hombre visceralmente peronista, pero intelectualmente un obstinado gramsciano, que heredó la pasión argentina de su abuelo David Peña y como aquél, tributario del sueño alberdiano de construir una gran nación sobre bases jurídicas y económicas sólidas?

"Estoy convencido de que sí es posible. Sin ánimo de hablar ex-cátedra, apunto aquí algunos rasgos a mi juicio definitorios: fue antes que nada un humanista, en el más puro sentido ontológico del término. Sus estudios de filosofía, su búsqueda del saber de los saberes, no era otra cosa que la búsqueda del hombre, de todos los hombres. Su primer compromiso era entonces con el destino del ser humano como tal.

"De este compromiso fundante, nacieron sus quehaceres: la política como servicio a los demás, asumida con el rigor de quien para ejercerla, no consideró suficiente su formación jurídica y filosófica, sino que estudió con igual dedicación las ciencias económicas. Su casi infinita cultura, fue también parte de su aprendizaje para la acción política. Porque sin estas herramientas jamás Rodolfo se hubiera considerado en condiciones de acceder a algo que consideraba absolutamente serio y responsable: la práctica política.

"De aquélla deriva también su irrenunciable compromiso con los derechos humanos, que lo llevó desde el inicio de su profesión al ejercicio de la defensa de los pre-sos políticos, aun y en muchos casos, de quienes estaban en sus antípodas ideológicas y políticas. Un compromiso racionalmente asumido que le hizo transitar el camino de la muerte, porque éste fue lo que más incomodó a quienes planearon el crimen.

"Necesariamente, también allí, radica su inclaudicable postura a favor de las causas populares, saltando sobre el prefijado destino familiar que le hubiera permitido fácilmente ser un brillante abogado de minorías privilegiadas.

"Otro rasgo esencial -y que en estas épocas aparece mucho más destacable - es la honestidad de este hombre que murió pobre, sin más patrimonio que su biblioteca, no por falta de oportunidad de quien asesoró a encumbrados dirigentes sindicales y que pasó por el Congreso de la Nación, rechazando las ofertas altamente beneficiosas en lo económico con que le tentaron para acallar su voz disidente.

"Es que Rodolfo Ortega Peña fue esencialmente un hombre ético, de una profunda eticidad, que lo llevó a soñar con un Hombre Nuevo capaz de construir revolucionariamente un mundo mejor. Revolucionar, como enseña el Diccionario del uso del español de María Moliner, es imprimir un giro diferente a un tiempo determinado o preconizar un cambio radical de las cosas. Y Ortega Peña desde su ética absoluta, jamás se resignó a aceptar el mundo en que le tocó vivir como algo con lo que debía conformarse. Siempre creyó que la humanidad, y en el caso, los argentinos, nos merecíamos un mundo mejor, mucho más justo e igualitario y luchó apasionadamente para que despuntara el alba.

"Pero no nos confundamos, Ortega Peña, no se planteó para sí, tomar el cielo por asalto, y por el contrario, fue un ferviente partidiario de la lucha de posiciones, en el marco de las instituciones republicanas. Por ello este hombre que no pertenecía a organización alguna, aceptó ser diputado de la Nación conformando un bloque unipersonal, para luchar por una democracia auténtica, fiel al mandato recibido. Y porque creía en los valores de la democracia participativa no usó su banca para convertirla en tribuna del petardismo sino que trabajó con ahínco en mejorar las leyes tanto en las comisiones como en el recinto, dando memorables aportes a los debates y convirtiéndose en un fiscal insobornable. Paralelamente llevó su banca a la calle y allí donde hubo una necesidad o una injusticia, lo encontró presente".

24 años después Hoy, al cumplirse un nuevo aniversario del crimen, quisiera agregar, un hecho sustancial, implícito en todo lo antes dicho.

Poco a poco, y por la fuerza de los acontecimientos, el campo popular y revolucionario estaba encontrando la figura capaz de unirlo y liderarlo, en aquel hombre que hizo del antisectarismo y de la unidad, un estilo de vida.

Junto a Agustín Tosco, Rodolfo Ortega Peña, aparecía en el escenario político argentino con la capacidad para convertirse en la amalgama que superara las dicotomías y las obstinaciones, y de conducir en el campo de las instituciones republicanas, ese gran movimiento transformador que agitaba la Argentina.

No fue casual entonces que su prematura muerte inaugurara la etapa sangrienta del último terrorismo de Estado padecido en el país.




Para citar este artículo:

Duhalde, Eduardo Luis (03-04-2006).
RODOLFO ORTEGA PEÑA MODELO PARA ARMAR.
HOLOGRAMÁTICA - Facultad de Ciencias Sociales UNLZ
Número 6, V6, pp.3-12
ISSN 1668-5024







EL PELADO ORTEGA PEÑA






El 31 de julio de 1974, el diputado nacional Rodolfo Ortega peña fue acribillado por la Alianza Anticomunista Argentina en pleno centro porteño. Ahora, mientras avanzan las causas para que los crímenes de la Triple A sean considerados de lesa humanidad, dos periodistas editaron La ley y las armas, una investigación sobre la vida de este intelectual y abogado defensor de presos políticos, obreros y militantes que juró en el Congreso con la famosa frase "La sangre derramada no será negociada".

Rodolfo Ortega Peña (1936-1974) conformó un bloque unipersonal en el Congreso de la Nación. Asumió como diputado en marzo del 74, cuando ya estaba peleado con Perón.







jueves, 8 de julio de 2010

BLOGUEROS EN EL SENADO



















El Senador Nacional por la provincia de Buenos Aires, Eric Calcagno, del Frente para la Victoria, junto a la Juventud Platense Para la Victoria y el Movimiento Peronista Bloguero (MPB) invitan a participar de la charla abierta:

“Hacia la independencia de las palabras: jóvenes, participación y discurso político”

que se realizará el jueves 08 de julio, a partir de las 18.00 horas, en el Salón de Lectura del Honorable Senado de la Nación (sito en Hipólito Yrigoyen 1849, 1º piso, Capital).

Además del Senador Eric Calgcagno, estarán en la disertación los siguientes compañeros: la Directora Nacional de Juventud, Mariana Gras; el Periodista, Jorge Dorio; el Subsecretario de Juventud de la Provincia de Buenos Aires, Santiago Carreras; y los periodistas radiales y blogueros Gonzalo Navarro, Gonzalo Santos, Diego González (MPB) y Diego Richiusa.

Compañero/a, esperamos contar con vuestra presencia y aporte.
abrazo grande


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