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sábado, 26 de septiembre de 2009

La globalización comenzó hace 500 años - Parte 3



















Cinco siglos igual

La globalización en Argentina (sus causas y consecuencias)
Los militares argentinos asaltaron el poder en 1976 derrocando, otra vez, a un gobierno constitucional. Sin embargo las diferencias fundamentales con otros gobiernos de facto estuvieron dadas por las metodologías y las políticas que se adoptaron para lograr el dis ciplinamiento económico y social de la sociedad argentina.

Según Guillermo O`Donnell en las décadas de 1960 y 1970, la imagen que las FF.AA tenían de la sociedad era organicista: imaginaban a la sociedad como un cuerpo en el que cada parte tenía funciones bien delimitadas y jerárquicamente ordenadas. Las fuerzas armadas se consideraban a sí mismas la cabeza, dotada de una racionalidad de la que carecían las otras partes y que debían orientar al conjunto hacia su bien común.

Esta concepción sostenía que cuando el cuerpo se enfermaba, la cabeza podía aplicar una durísima medicina en la parte afectada: esta parte, por su inferior racionalidad y por el hecho mismo de estar enferma, no tenía conciencia del mal que causaba.

La cabeza tenía no sólo el derecho a proceder sino el deber de hacerlo porque su obligación era cuidar la salud de todo el cuerpo.

Según O`Donnell, esta imagen autoritaria, jerárquica, estamental y ultraelitista -tan difundida entre los militares argentinos- estaba en la base de la Doctrina de Seguridad Nacional.

Los fundamentos ideológicos de la dictadura propusieron un disciplinamiento generalizado de la sociedad argentina y para ello ejerció dos tipos de violencia sistemática: la violencia del Terrorismo de Estado y la violencia del mercado para lograr la reconversión del Estado de Bienestar y conformar un Estado mínimo desregulador que permita la hegemonía económica de los capitales nacionales/transnacionales más concentrados.

El Terrorismo de Estado significa que el monopolio de la fuerza que los ciudadanos consienten en un Estado de Derecho (para que garanticen la vigencia de sus derechos individuales) se vuelve en su contra.

Libre mercado

Las teorías económicas basadas en el concepto de libre mercado fueron reformuladas hacia fines de la década de 1970 por la corriente conocida como neoliberalismo económico dentro del ámbito de la académica Escuela de Chicago, promovida por Milton Friedman en EE.UU y por sus más dilectos alumnos argentinos, José Alfredo Martínez de Hoz, Domingo Cavallo y Roque Fernández (“los chicago boys”) en nuestro país.

Según estos principios es el mercado y no el Estado el que asigna los recursos a la sociedad: el libre juego de la oferta y la demanda determina qué sectores sociales obtienen los medios concretos para satisfacer sus necesidades básicas o mantener sus niveles de consumo y quiénes no.

Las teorías del libre mercado dejan a la libre asignación no sólo el trabajo, sino también otros bienes como la salud y la educación. En este marco, los individuos que se comporten más eficientemente -ya sean productores, trabajadores o consumidores- serán los que obtengan mayor cantidad y calidad de beneficios.

Los críticos a esta teoría sostienen que en las complejas sociedades contemporáneas la libre competencia nunca existió.

Los opositores a esta doctrina económica explican que en cada sociedad existen ciertas relaciones de poder social y económico que, por lo menos, obstaculizan “la igualdad de oportunidades” que la teoría del libre mercado supone como requisito.

Sostienen que los grupos y los individuos que tienen más recursos (económicos, culturales -como educación- y políticos -como la participación en organizaciones de representación de intereses-, factores de influencias o grupos de presión que conquistan poder en la faz agonal de la política) son los que tienen mayores oportunidades de obtener más y mejores bienes, servicios y beneficios. (Estructura y Superestructura en el Materialismo Histórico de Marx).

Este tipo de políticas deja libradas a una lucha desigual las posibilidades y las condiciones de sobrevivencia de los sectores mayoritarios de la población.

(Equilibrio reflexivo en la Teoría de Justicia de Rawls que explica que las partes aceptarían las desigualdades económicas siempre que beneficien a los menos aventajados y solo esto si es producto de una libertad real de oportunidades).

La aplicación de planes económicos de orientación neoliberal en Gran Bretaña y los EE.UU durante la década de 1980, permiten afirmar que, en esas sociedades, el Estado no dejó de intervenir completamente en la organización de la economía. Dejó de intervenir a favor de unos sectores -los trabajadores y los de menores recursos- pero continuó interviniendo en algunas áreas económicas y sociales consideradas claves por los sectores capitalistas con mayor poder de inversión.

La dictadura

La Junta militar juro fidelidad a un documento titulado Actas y Objetivos del Proceso de Reorganización Nacional que en la práctica se colocaba por encima de la “Constitución Nacional” (1853/60). Suspendieron las funciones legislativas y las reemplazaron por la “Cámara de Asesoramiento Legislativo” (CAL). Desapareció la división de poderes del sistema republicano. La junta militar concentró, de hecho, las facultades: ejecutiva, legislativa y judicial.

(Monarquía) Dictadura contra Democracia (República). Oligarquía o Democracia.
“No división de poderes” o “división de poderes”. El antagonismo actual, desarrollado desde 1980 -el criterio globalizador- deja de ser Dictadura o Democracia para conformarse el de “Democracia Esencial” o “Democracia Formal”.

A este respecto cabe recordar que la Fundación Plural produjo, en 1984, al arribo de la democracia “alfonsinista” un documental histórico donde en su guión se plantea los acontecimientos políticos que dividieron a los argentinos y llevaron a la perdida de la “República”. La democracia formal (República / división de poderes) se fundamenta en el respeto del ordenamiento jurídico.

El discurso del mercado está fundado en las corrientes más “matematizadas” de la economía neoclásica, la teoría monetarista de la Escuela de Chicago y el liberalismo (una de las tradiciones ideológicas más arraigadas en la cultura occidental).

Los investigadores y economistas que se posicionan detrás de una opción crítica, como Francisco Cholvis explican que: “para la economía liberal el Estado sólo debe tener a su cargo las funciones que le son tradicionales: defensa nacional, seguridad interna, justicia, sanidad y educación (las dos últimas con participación privada). No obstante, aunque las corrientes liberales rechazan la intervención del Estado en economía, no vacilan en apelar a él -en muchas ocasiones con insistencia- en cuanto necesitan de su protección.

Pero lo que no desean es una intervención que pueda trabar su libertad de movimientos; acogen complacidos la intervención cuando los favorece con preferencias, subsidios, exenciones impositivas, crédito barato y otras prebendas. Por ello dicen que la economía liberal moderna no aboga por un estatismo a ultranza ni “niega los derechos sociales” y consiente la intervención del Estado en la economía siempre que estimule la iniciativa individual y no limite el derecho de propiedad ni la libre competencia.

Se oponen a la participación estatal en la programación del desarrollo industrial nacional y sostienen que la industrialización debe ser promovida espontáneamente, según lo aconseje el funcionamiento del mercado y con la guía que proporcionan los precios libremente concertados...”

Los militares

· Anularon garantías constitucionales.
· Suprimieron derechos civiles individuales y libertades públicas.
· Crearon nuevos instrumentos jurídicos.
· Declararon el estado de sitio y pusieron a su disposición una gran cantidad de detenidos.
· Suspendieron la actividad de los partidos políticos y los sindicatos.
· Disolvieron la CGT y la CGE.
· Prohibieron el derecho de huelga con una pena de 10 años de prisión.
· Desarticularon las organizaciones obreras (considerado un punto indispensable para la aplicación de un plan económico inspirado en los principios del libre mercado).
· controlaron e intervinieron los medios de comunicación.
· Vigilaron y persiguieron manifestaciones artísticas.
· Secuestraron, mataron, torturaron y desaparecieron detenidos.
· Robaron bienes de los detenidos.
· Secuestraron y cambiaron la identidad de bebés nacidos en cautiverio.
· Participaron en fraudes públicos utilizando el poder del Estado.

Argentina se convirtió en un país ocupado por sus propias Fuerzas Armadas y sus ciudadanos con todos sus derechos conculcados, transformados en habitantes de una gran cárcel arbitraria, sustentada en la ilegítima legislación de los usurpadores.

Un comunicado oficial del Comando del Primer Cuerpo de Ejército, que el 4 de noviembre de 1977 salió publicado en los medios, decía que “en las proximidades de Constitución una patrulla de las fuerzas legales sorprendió a un activista que incitaba al cese de las actividades impidiendo la concurrencia al trabajo, siendo abatido por el fuego. Las fuerzas cumplían con la misión impuesta de asegurar la libertad de trabajo.” (1)

José Alfredo Martínez de Hoz fue nombrado ministro de Economía como representante del liberalismo económico ortodoxo y profundamente relacionado con los organismos y centros financieros internacionales.

El Fondo Monetario Internacional aprobó -con sorpresiva rapidez- un crédito de 110 millones de dólares que permitió mejorar el nivel de reservas de divisas disponibles en el Banco Central. Además, el ministro contó con el apoyo de los sectores capitalistas que concentraban el mayor poder económico en la Argentina.

El programa del 2 de abril de 1976 fue denominado “de recuperación, saneamiento y expansión de la economía argentina. ¿Iría hacia una economía de producción?

“Lograr el saneamiento monetario y financiero indispensable como base para la modernización y expansión del aparato productivo del país, en todos sus sectores, lo que garantizará un crecimiento no inflacionario de la economía.

Acelerar la tasa de crecimiento económico.

Alcanzar una razonable distribución del ingreso, preservando el nivel de los salarios en la medida adecuada a la productividad de la economía”

El programa debía dominar lo que llamó “los tres incendios”: la inflación, la deuda externa y la recesión, o sea, la caída en los niveles de producción. El objetivo básico era implantar una economía de producción frente a la economía de especulación preexistente.

Debería llevarse a cabo en un muy corto plazo (como sugeriría, tiempo después, el ministro de Menem de la década del ‘90, Domingo Cavallo para su plan de convertibilidad) y al cabo de los cinco años que duró la gestión de Martínez de Hoz lo que se obtuvo fue una profunda transformación de las bases mismas de la economía y la estructura de la sociedad.

El control de la inflación sería el elemento fundamental para estar en condiciones de avanzar con las metas prefijadas.

Los tecnócratas

El diagnostico del equipo de técnicos del ministerio de Economía era que la crisis no sólo se debía a la acción de la guerrilla, el desborde del poder sindical o del peronismo (efectos de la idea corporativa de las actividades profesionales que proponía teóricamente el sociólogo francés Emile Durkheim y llevaba a la práctica, por esos tiempos, el Pacto Social de Perón y la burguesía nacional de la CGE), sino también aquellos factores que habían servido de causas para estos fenómenos: economía semicerrada que redundó en una subóptima distribución de recursos, industrialización subsidiada que encubrió beneficios a empresarios ineficientes y politización de la transferencia de los recursos que desembocó en crisis de acumulación y violentas luchas por la distribución.

En este marco, el disciplinamiento de los actores sociales en la Argentina debía abarcar a los sectores populares y, necesariamente, a importantes grupos de capitalistas. Si las medidas debían tender a una apertura y desregulación, la precondición para su implementación exitosa era la neutralización de la influencia de las presiones sectoriales tradicionalmente corporizadas en demandas y lobby de las asociaciones empresarias.

Por ello, si bien los capitalistas gozaron de un lugar privilegiado en su papel de empleadores (dada la prioridad que fijó la dictadura en desarticular/reprimir toda forma de organización popular), su capacidad de influir como productores (esto es, medidas que implicasen transferencias de recursos ligadas a contradicciones entre grupos capitalistas) fue mucho menor que la que caracterizó su relación con otros gobiernos militares. (2)

Para alcanzar el control de la inflación, el programa propuso un fuerte y brusco retroceso en el poder adquisitivo de los salarios (achicar la demanda interna en el consumo) lo que significó una pérdida del 30% del poder adquisitivo de los salarios reales frente a la inflación, complementado por otras disposiciones tendientes a garantizar el disciplinamiento de la clase obrera.

La disolución de la CGT, supresión de las actividades gremiales y el derecho de huelga, las reformas de la ley de contrato de trabajo y la eliminación de las convenciones colectivas en materia salarial (se desregula el Estado pero no se permite la libertad contractual) fueron acompañadas con la eliminación del sistema de precios con el propósito de lograr el “sinceramiento” de la economía.

Según Guillermo W. Klein, secretario de Coordinación Económica, se trataba de “un aporte que necesariamente debemos pedirles, ya que no existen alternativas y es por ese motivo que requerimos que contribuyan con generosidad...”

Otra de las claves fue la reducción del gasto público y del déficit fiscal pues eran considerados el causante principal de la inflación argentina.

La eliminación progresiva del personal de la Administración pública y una recuperación de la recaudación tributaria completa el cuadro de situación.

Se estableció la indexación de los recursos provenientes de los impuestos para actualizarlos, a nivel inflacionario, multiplicándolos por un índice determinado.
El equipo económico anunció un plan de privatizaciones de las empresas del Estado que serían saneadas en su administración para tal efecto.

Se fijan dos tipos de cambio -uno financiero y otro comercial- en el precio del dólar (al igual que lo había hecho Krieger Vasena con Onganía) para nivelar la balanza de pagos y “terminar” con la especulación financiera.

También eliminó los derechos que debían pagar los exportadores.
Suspendió la intervención del Estado en la Junta Nacional de Granos quedando a cargo del sector privado la comercialización para impulsar, así, las ventas al exterior.

La especulación en la Bolsa de Comercio, a partir del lanzamiento del programa de Martínez de Hoz, reinició sus operaciones en un clima de euforia. Las oficinas de los agentes e comisionistas tenían desde la mañana largas colas de inversores dispuestos a colocar su dinero.

Gran cantidad de acciones subieron entre un 200 y un 500 % con respecto a sus cotizaciones anteriores. La city porteña fue invadida por una agitada multitud dispuesta a creer que su dinero podría multiplicarse indefinidamente por medio del sencillo acto/experimento de comprar unos papeles a los que se asignaba un futuro casi mágico.

Una de las razones que indujeron a muchos ahorristas a adquirir acciones a precios altos fue la versión difundida por los especuladores de que cada acción debería llegar a valer un dólar. De hecho, el boom, de la Bolsa fue fomentado por el Banco Central y llevado a cabo por las grandes empresas y condujo a una masiva transferencia de ingresos de los ahorristas hacia esas empresas.

Estas empresas, las más grandes, obtenían grandes volúmenes de capital para aplicar a sus negocios. A ese pico le siguió la operación opuesta: hacer bajar el precio de las mismas acciones que habían sido vendidas a cotizaciones elevadísimas. No fue difícil: bastó con dejar de sostener un mercado artificialmente elevado. (3)

El abandono

de la profundizacion industrial: Las bases previstas para la reactivación de la economía del país significaban una reinserción de Argentina en la nueva división del trabajo de la economía capitalista internacional según las ventajas comparativas que ofrecía su sector primario, agropecuario y minero. Como contrapartida correspondía no profundizar la industrialización como núcleo dinámico de la economía. (4)

Martínez de Hoz consideraba a las inversiones extranjeras como un elemento esencial “para reducir el costo social del proceso de capitalización del país y acelerar su tasa de crecimiento”. Esperaban que los capitales foráneos se radicaran en el sector agropecuario y el sector minero y petrolero, intensificando la producción agroindustrial orientada hacia el mercado internacional, al igual que la producción de petróleo, gas y la gran minería.

Se propuso crear un “mercado de capitales” que resultara atractivo a los inversores extranjeros completando la liberalización financiera, o sea, un mercado libre del dinero en el que las tasas de interés se definan a través de la oferta y la demanda, estableciendo una garantía de los depósitos a cargo del Banco Central y facilitando la instalación de nuevas entidades bancarias y financieras.

¿Para qué invertir? en una economía afectada por la recesión si para algunos sectores resultaba mejor negocio especular que producir bienes y servicios.

¿Qué hicieron las empresas con las grandes sumas recaudadas en la Bolsa?. La conducción económica planteó la necesidad de transferir ingresos hacia las empresas para que éstas aumentaran su inversión productiva: no fue asi.

Las empresas usaron la mayor parte de esos fondos para especular. Obtenían más ganancias de sus operaciones financieras que de la venta de los productos que fabricaban. Además las utilidades especulativas estaban desgravadas, la venta de los bienes y servicios debían pagar impuestos.

Resultaba contradictorio sostener una economía de producción sin arbitrar medios para que esa producción fuera consumida. Era imposible pretender inversiones cuando la casi totalidad de las empresas trabajaban con un elevado porcentaje de capacidad productiva ociosa.

A mitad de 1978, el equipo económico buscó crear las condiciones para que aumentaran las tasas de interés: redujo la cantidad de moneda circulante.

Las empresas públicas comenzaron a pedir créditos al sistema bancario y financiero. El aumento de la demanda de dinero originó el incremento de las tasas de interés que no se hizo esperar.

Por lo tanto apareció un efecto recesivo casi instantáneo: las empresas que habían tomado créditos se encontraban con costos crecientes y reaccionaron liquidando sus stocks de mercaderías, y en muchos casos también, sus bienes de capital e instalaciones, lo cual produjo una caída “libre” de la actividad industrial.

Martínez de Hoz llegó a permitir la entrada y salida de capitales extranjeros en un plazo mínimo de 24 horas profundizó la regulación del circulante mediante la Cuenta de Regulación Monetaria que establecía el encaje mínimo.

Sin embargo la inflación había aumentado al 160,4% en relación con Diciembre del ´76 y 169,8% a fines de 1978. Por eso se hizo necesario presentar las “medidas de profundización y ajuste del plan” y el ministro dijo que “La crisis está superada, pero la obra no está terminada. Desde este momento el esfuerzo habrá de concentrarse en transformar las bases mismas de la economía argentina.

José Mercado

El estado nacional, las provincias y las empresas públicas: se encontraban fuertemente endeudadas, lo cual las ubicaba en una posición vulnerable y dependiente del sistema financiero. Las facilidades otorgadas al movimiento internacional de capitales dejaron al Estado sin el control que antes ejercía transfiriéndose de hecho a los grupos privados.

En términos de poder esto significaba que el pequeño sector social que controlaba el sistema financiero disponía de una enorme capacidad para influir sobre el funcionamiento de la economía argentina y, por lo tanto, sobre la sociedad y la política del país entregando un formidable respaldo al exterior para impedir alterar las nuevas reglas de juego impuestas. (5)

La apertura de la economía significa facilitar el ingreso de los productos importados fabricados en el extranjero como una forma de controlar la inflación. Una forma de presionar a los sectores productivos para que mejoraran su competitividad.

La vigencia de un mercado financiero liberalizado y una pauta cambiaría fija produjo un explosivo aumento del endeudamiento externo e incentivó las operaciones financieras a muy corto plazo y alta rentabilidad desalentando las inversiones productivas.

A partir del tercer trimestre de 1979 comenzaron a llegar los capitales extranjeros que provocarían los cambios cuantitativos y cualitativos de la economía argentina. Pero no llegaron para radicarse: eran capitales “golondrinas”.

La sobrevaluación del peso favoreció la realización de viajes de compras al exterior. La película “Plata Dulce” mostraba también los mecanismos de algunos de los delitos económicos muy frecuentes durante esos años (vaciamiento de empresas). Los especuladores a gran escala que integraban la “patria financiera” quedaban libres y sin ser juzgados.

Chau industria

Por su intensidad y por la oportunidad en la que se aplica, la desprotección efectiva actual está llamada a alterar profundamente la estructura económica del país. Nuestra industria está impedida de competir por la recesión en el mercado interno y por el desaliento permanente a las exportaciones industriales. Esta recesión sólo puede ser soportada por empresas con suficiente capacidad financiera. (6)

Durante 1979, el aumento de la inflación y la recesión agudizó la crisis. Un grupo de capitalistas vinculados con el Instituto para el Desarrollo del Empresariado de la Argentina, de orientación neoliberal, expresó su temor de que “el tiempo político no entregue lo suficiente” para implementar las reformas económicas y pidió al ministro que avanzara con más energía.

Las asociaciones representativas de los sectores capitalistas más concentrados habían dado su apoyo activo al golpe militar. Los sectores de la burguesía industrial y la agropecuaria, de mayor poder económico, apoyaron la filosofía de la dictadura militar hasta que surgieron algunos reclamos por temas puntuales, relacionados con luchas por transferencias de recursos entre fuertes grupos de capitalistas.

Por otra parte en un acto organizado por la Convocatoria Nacional de Empresarios, CONAE, algunos ex directivos de la disuelta CGE presentaron sus quejas y pidieron cambios en la orientación económica afirmando que “esta política económica perjudica la rentabilidad de las empresas, reduce el ingreso de los trabajadores, comprime el mercado interno, arbitra sobre la permanencia y desaparición de fuentes productoras, niega así el principio de libertad económica que dice sustentar, mantiene alta la presión tributaria, insiste en un tipo de cambio rezagado, desmantela las economías regionales y se manifiesta impotente para contener la fuga de divisas y capitales y el incremento descontrolado de la deuda externa... ” (7)

Derechos y humanos

El dialogo politico y las propuestas para blanquear: A finales de 1977, el gobierno de facto sugirió varios proyectos que tenían como propósito diseñar las bases del orden político futuro: promover un diálogo político con algunos sectores de la sociedad civil.

Pero para darle inicio, las FF.AA necesitaban que dichos sectores aprobaran pública y manifiestamente lo realizado en la represión y, además, se comprometieran a no revisar el pasado. El tiempo demostraría que así habría de pasar, casi 10 años después, con las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y un poco mas tarde, aun, con el Indulto de un presidente democrático.

Además, los militares pretendían tener un rol institucional relevante y permanente: Conservarían la capacidad de tutelar los límites del disenso de una futura democracia.

En 1979, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA (CIDH) afirmó que por acción u omisión de las autoridades públicas y sus agentes, en la República Argentina se cometieron numerosas y graves violaciones de fundamentales derechos humanos.
La Comisión considera que esas violaciones han afectado: a) el derecho a la vida, b) el derecho a la libertad personal, c) el derecho a la seguridad e integridad personal, d) el derecho de justicia y proceso regular.

En virtud de sus conclusiones, la CIDH recomendó: 1) en relación a las muertes imputadas a autoridades públicas, enjuiciar y sancionar con todo el rigor de la ley, a los responsables de estas muertes y con respecto a los detenidos - desaparecidos informar sobre la situación de estas personas.

A pesar de este lapidario informe internacional no hubo ningún tipo de represalias económicas como suelen hacer los países del primer mundo.

Los partidos

Un grupo de partidos estaba integrado por las agrupaciones consideradas aliadas y potenciales herederas del gobierno militar: el Partido Demócrata Progresista, el Socialismo Democrático, el Partido Federal, los Partidos Conservadores provinciales y Línea Popular. Otro era un grupo de partidos (dispuestos a participar, al que el gobierno militar consideraba adversarios pero no enemigos) integrado por el MID, el Partido Comunista, la UCR y los grupos de oposiciones internas de carácter conservador de los Partidos Intransigente, Justicialista y Popular Cristiano.
Los que se negaron al dialogo fueron los Peronistas , el PI, el Partido Socialista Popular, el Unificado, de la Confederación Socialista, el FIP, el Partido Popular Cristiano y el Movimiento de Renovación y Cambio de la UCR.

La crisis

financiera de 1980: El equipo económico retiró la garantía del Estado para los depósitos, en diciembre de 1979. A mitad de 1980 la restableció.
Entre una medida y otra, provocaron un pánico generalizado entre los inversores y una ola de demanda especulativa de divisas.

Cierre de grandes bancos y el retiro de los depósitos de los mismos sumado a la salida del país de cuantiosas sumas. Cuando decidieron restablecer la garantía oficial se utilizó gran parte de las reservas en devolver a los clientes de las entidades quebradas sus depósitos y se adelantaron fondos a los bancos en crisis.

Cuando los intermediarios del dinero no encontraban tomadores a quien prestar (en el sector privado a tazas usurarias) el problema tenía sencilla solución: le prestaban al Estado.
Se formaron y prosperaron empresas fantasmas, sirviéndose de los recursos que les prodigaban los bancos y financieras.

Otras firmas ya existentes usufructuaban esta oportunidad para formar monopolios o holdings que abarcaban diversos tipos de actividades. Se cumplían los postulados de concentración para hacer una economía más eficiente y de escala.
Cuando el Banco Central (finales del ‘79) retiró la garantía a los depósitos, el nerviosismo del público hizo explotar el mercado. (8)

Durante un tiempo, las ruinas y el desconcierto impidieron vislumbrar con claridad las profundas transformaciones que Martínez de Hoz había producido en las relaciones de poder dentro del país. (5)

La junta militar se atribuyó potestad de dictar reformas de la Constitución. Todos los elementos que caracterizaron la relación entre el poder y el derecho se fundamentaban en la invocación de una supralegalidad, la pretensión de impunidad, el poder como potestad sin límites ni responsabilidades. (9)

El sindicalismo
y los partidos politicos: los militares buscaron quebrar las bases de las organizaciones obreras, atomizando sus estructuras y buscando entre la dirigencia sindical colaboradores con los cuales organizar un gremialismo dócil y adicto al régimen.

En marzo de 1977, desde un plenario de trabajadores se dio origen a dos nucleamientos sindicales: la Comisión de los 25 y la Comisión Nacional del Trabajo (CNT).

Esta última núcleo a los dirigentes dialoguistas comprometidos con el gobierno; muchos provenían de los sectores vandoristas y participacionistas, como los de Luz y Fuerza, plásticos, ferroviarios, construcción y metalúrgicos. Se destacaban Oscar Lezcano y Jorge Triaca (quien en el gobierno democrático de Carlos Menem, asesorando al ministro del interior Corach, mantuvo estrechos contactos con el “empresario” Alfredo Yabrán).

Muchos dirigentes de diversos partidos políticos y agrupaciones intentaron un acercamiento con los militares. Procuraron establecer fluidas relaciones e incluso ocuparon cargos diplomáticos y funciones en intendencias de muchas ciudades del país.

Estuvieron algunos hombres “democráticos” del radicalismo, la democracia progresista y del socialismo democrático. (Martínez Raymonda fue embajador en Italia y hoy conduce el programa político “El hombre libre” en un canal de cable y es además diputado nacional).

Desde el golpe de Estado y hasta el momento en que el régimen entró en crisis los partidos políticos tradicionales más importantes (radical y justicialista) no fueron transgresores de las reglas del juego impuestas por las FF.AA.

Tampoco formularon estrategias partidarias alternativas: la expectativa y la espera de un colapso de la dictadura fue lo que privó entre los popes de la política argentina. (10)

En la Unión Cívica Radical, el Movimiento (interno) de Renovación y Cambio, que lideraba Raúl Alfonsín, criticaba a la conducción partidaria de “haber adoptado una posición moderada, en momentos en que la sociedad reclama cambios revolucionarios”. (11)

Fuga de divisas

La crisis economica de 1981 a 1983: Lorenzo Sigaut reemplaza a Martínez de Hoz en el Ministerio de Economía y conociendo la oposición que existía (dentro de la junta militar) a la orientación de la política económica por parte de algunos oficiales se generaron expectativas de posibles cambios en el rumbo.

Sin embargo, para hacer frente a la entrega de los fondos a los bancos que estaban en dificultades por las corridas y los pagos que se hicieron a los bancos quebrados para devolver los depósitos garantizados, el BCRA recurrió a la emisión monetaria, hecho que contribuyó al aumento de la inflación y que constituía un subsidio no declarado al sistema financiero.

La crisis financiera originó una masiva fuga de divisas hacia el exterior: los capitalistas cambiaban sus pesos por dólares y retiraban sus capitales del país.

Este movimiento también fue realizado por numerosos especuladores que habían cometido
delitos económicos para obtener cuantiosas sumas de dinero.

Frente a esta situación, el equipo económico mantuvo la completa libertad que regía las operaciones financieras y cambiarias y siguió respondiendo con las reservas existentes en el Banco Central a la creciente demanda de dólares. Para contrarrestar la disminución de las reservas, continuó tomando créditos en el exterior. La combinación produjo un explosivo aumento de la “deuda externa”: hacia finales de 1981 la deuda neta del sector público había aumentado cuatro veces su volumen en comparación con el monto registrado a fines de 1979.

El origen de la deuda externa argentina desde el punto de vista de la presión que el sistema financiero internacional ejerció sobre los gobiernos de los piases subdesarrollados fue analizado por un ex director de la CEPAL y especialista en derecho y ciencia política. Según Alfredo Eric Calcagno, hacia fines de la década de 1970, la banca internacional tuvo urgencia en reciclar la avalancha de petrodólares depositados en EE.UU por los piases exportadores de petróleo.

Con ese propósito, generó mecanismos para obtener elevados beneficios, ya que ninguno quiere pagar intereses por depósitos sin cobrar otros mayores por el préstamo de esos mismos fondos.
Empezó así una época en la que los bancos extranjeros presionaron a los gobiernos de los países del Tercer mundo para que se endeudaran, al margen de las normas de seguridad usuales. De este modo, obtuvieron enormes ganancias y en una etapa posterior, los acreedores extranjeros también consiguieron que los Estados nacionales garantizaran las deudas privadas. (12)

La deuda externa



la nacionalizacion de la deuda externa privada que la dictadura transfirió al nuevo gobierno democrático fue una deuda que comprometía al país en su conjunto y “al honor nacional obligado a pagar”.

A través de diferentes mecanismos, la dictadura militar legalizó, incluyendo en la deuda externa pública, enormes sumas que, entre 1976 y 1982, habían servido para la especulación y maniobras fraudulentas; y también nacionalizó la deuda contraída por el sector privado, aunque esta deuda no había beneficiado al conjunto de la sociedad.

La mayoría de las divisas que habían entrado al país a través de créditos tomados por el sector público fueron utilizadas para subsidiar bancos y financieras quebrados o en crisis, en muchos casos por causa de la especulación o por manejos ilícitos de los fondos de los depositantes que alimentaron la fuga de divisas al exterior.

La mayor parte de esa deuda pública no había sido destinada a inversiones públicas o gasto social que beneficiaran a toda la sociedad, sino que lo había hecho con una pequeña porción de los sectores capitalistas de mayor poder económico, especuladores y delincuentes económicos.

Con respecto a la deuda externa privada, la intervención del Estado subvencionando el pago de una gran parte, socializó las pérdidas y apropió las ganancias en pocas manos.

En 1982, el Banco Central, dirigido por el actual diputado de la Nación y ex ministro de la “convertibilidad” Domingo Felipe Cavallo, estableció la vigencia de un régimen de seguros de cambio mediante el cual, con el pago de una prima mensual, se aseguraba a los particulares y a las empresas privadas la venta, en el momento del vencimiento de sus obligaciones externas, de la suma de dólares que tenían que pagar al mismo tipo de cambio que estaba fijado cuando se endeudaron.

Dada la enorme diferencia entre la cotización de la moneda extranjera en el momento de tomarse las deudas y al vencimiento de éstas, el seguro de cambio representaba un importante subsidio a los deudores y les permitía obtener cuantiosas ganancias.

Ex presidente del BCRA (en 1982); ex funcionario de la Fundación Mediterránea; ex ministro de Relaciones Exteriores y Economía; ex acusador público de Alfredo Yabrán; hoy, convertido en diputado y futuro candidato a la presidencia de la Nación, en 1999. Domingo Cavallo endeudó, por varios miles de millones de dólares, a varias generaciones de argentinos

En julio de 1984, el directorio del Banco Central, de acuerdo con instrucciones del gobierno democrático, ordenó investigar las declaraciones de deudas en moneda extranjera al 31/10/83, efectuadas por empresas del sector privado. Esta decisión tenía como objetivo determinar su carácter legítimo o no para, en este último caso, darles de baja entre los compromisos externos del país. Con este propósito, el BCRA determinó los parámetros que permitían diferenciar las deudas legítimas de las otras.

La circular 340/84 estableció que la deuda sería considerada ilegítima en alguno de los siguientes casos:

· Cuando el acreedor externo no confirmara dentro de los 45 días el pedido de solicitud de saldos o negara la existencia de una deuda, ante el pedido de confirmación formulado por la autoridad bancaria
· Cuando por cualquier medio de prueba se confirmare que la calidad de deudor y acreedor podía confundirse (prestarse dinero a sí mismo)
· Cuando la operación se hubiera realizado fuera de las que se llaman prácticas de mercado generalmente aceptadas

Al 31/10/83 el total de la deuda externa ascendía a 43.006 millones de dólares: de estos 25.500 correspondían a la deuda pública y 17.206 a la deuda privada.

Los investigadores demostraron el 11,8% del endeudamiento. Este escaso porcentaje detectó numerosas irregularidades siendo que alrededor del 50%, de esa pequeña cantidad estudiada, resultaba ilegítima. (13)

En enero de 1982, la junta militar decidió retomar las negociaciones diplomáticas con Gran Bretaña y emplear la fuerza armada en el caso de fracaso de la primera opción.
La operación militar prevista inicialmente era incruenta y consistía en el desembarco, la ocupación y el retiro inmediato de las islas.
Buscaban evitar una reacción del gobierno inglés y obligarlo a una negociación.
Pero algo no funcionó. La junta decidió no retirarse de las islas porque advirtió que la campaña militar por la recuperación de la soberanía territorial podía generar importantes beneficios políticos internos a la vez que nueva legitimidad política.
La mayoría de los partidos políticos apoyaron la medida. Sólo Alfonsín expresó rechazo a la idea de la guerra.

Salida concertada
Tras la derrota militar en Malvinas se dio lugar a una moderada liberalización de los controles autoritarios sobre la sociedad civil, debido al desprestigio político, militar y económico de la dictadura.

El gobierno de facto presentó un documento que incluía quince temas sobre los que las FF.AA consideraban necesario negociar para concluir la institucionalización del país.
Entre los 15 puntos para concertar que abarcaban una gama de asuntos de gravitación nacional estaban: el plan económico, deuda externa, Yaciretá, presupuesto de 1984, ley de asociaciones gremiales, ley de obras sociales, diferendo austral, estado de sitio, estabilidad de la justicia y mecanismos y secuencia del acto electoral y entrega del gobierno.
Antonio Tróccoli, de la conservadora Línea Nacional de la UCR, declaraba que “no debemos hacer una revisión política de los problemas ocurridos, porque en definitiva, todos somos responsables del estado en que se encuentra el país... .”

Los políticos estaban dispuestos a canjear olvido, como elemento decisivo de la pacificación interna, a cambio de Constitución: es decir, restablecer la institucionalización democrática a un precio extorsivo.

Malvinas tuvo una consecuencia paradójica: obligó a los partidos políticos a sostener al régimen al que se habían “enfrentado” con el fin de darse tiempo para acceder al gobierno, ordenadamente. (14)

La firmeza de los reclamos de todos los organismos de derechos humanos se constituyó en una barrera que impidió que los militares negociaran con los dirigentes políticos una salida concertada que incluyera la no-revisión de la política represiva.
Estos últimos presentaban una posición moderada con respecto a los militares al igual que un documento de la Iglesia católica que llamaba a la reconciliación nacional.

Sin embargo, luego de la movilización popular del 16 de diciembre de 1982, Alfonsín reclamó que fuera la Justicia y no sólo la historia quien se encargara de revisar el pasado, denunciando, además, la existencia de un pacto sindical-militar para tender un manto de olvido sobre los hechos militares de 1976 a 1983. Al respecto Alfonsín declaró que “tengo noticias, desde luego, sobre acuerdos que se producirían entre el general Nicolaides, el general Suárez Mason y hombres del sindicalismo... .”
Siendo Presidente de la Nación se desdijo con las leyes de Punto Final y Obediencia Debida.

Los candidatos

De la politica para reemplazar militares: el Radicalismo llevaba a Raúl Alfonsín como presidente, a Víctor Martínez como vice, de la influyente Línea Córdoba, y a Fernando de La Rua como senador por la Capital Federal (quien 15 años después como Jefe de la Ciudad Autónoma de Bs. As. sería abochornado por el diario “Perfil”, al publicarse escuchas telefónicas de sus hijos realizando tráfico de influencias en la Facultad de Derecho de la UBA; y como presidente de la Nación saldría, poco después, desde los techos de la casa rosada con una veintena larga de muertes de argentinos sobre sus espaldas).
Al justicialismo no le iría mejor llevando al “social demócrata” moderado, Antonio Cafiero, Federico Robledo (apoyado por los sindicalistas colaboracionistas de la dictadura como Jorge Triaca y Diego Ibáñez) y Vicente L. Saadi quien tenía su “feudo” en Catamarca consiguiendo, por un tiempo, mantener oculto el asesinato de María Soledad.

investigación:
Antonio Mancuso


NOTAS
(1) El Estado terrorista de Eduardo Luis Duhalde.
(2) Las contradicciones de la burguesía en el centro de la lucha entre autoritarismo y democracia. (1955- 1983) de Carlos H. Acuña.
(3) Papeles indexados. ¿Sólo especulación? en Realidad Económica de Pablo Schneider.
(4) Globalización y Democracia de Ernesto López.
(5) Martínez de Hoz: la lógica política de la política económica de Jorge Schvarzer.
(6) La apertura de la economía, en Realidad Económica de Ricardo Campero. Marzo de 1979.
(7) Empresariado nacional y cambios sociales de Pablo Castell.
(8) Tomado de IADE, Opción para la Argentina: crisis o desarrollo independiente.
(9) Poder y derecho durante el Proceso de Reorganización Nacional de Enrique Groisman.
(10) A veinte años del golpe de Silvia Dutrénit Bielous.
(11) La Argentina del siglo XX de Alanzo, Elizalde y Vázquez.
(12) La perversa deuda argentina de A. E. Calcagno.
(13) Deuda externa privada. El destino de una investigación de Halliburton, Villalba y Bianco.
(14) Un nuevo pacto político de Carlos Acuña y Catalina Smulovitz.

jueves, 24 de septiembre de 2009

La globalización comenzó hace 500 años - Parte 2




LA GLOBALIZACION (‘G) ES UNA DINAMICA INMENSA donde actúan, simultáneamente, fuerzas globalizadoras y fuerzas localizantes en forma interactiva. A cada incremento de la globalización aparece una respuesta de fragmentación. En un mismo sentido se habla de fuerzas centrífugas y fuerzas centrípetas. Las primeras estarían desencadenadas por la dinámica económica, mientras que las segundas lo estarían por dinámicas sociales, políticas y culturales. (1)

A medida que las personas y organizaciones experimentan la pérdida de autonomía que acompaña la ‘G, buscan proteger sus intereses y alcanzar cierta tranquilidad anímica, volviéndose hacia los grupos más inmediatos en los que están concernidas. Ejemplos hay decenas: La Liga del Norte italiana, los movimientos nacionales-regionales españoles y ex yugoslavos, cultos religiosos mediáticos (no oficiales), el racismo, los dogmatismos religiosos, la xenofobia laboral.

El traslado de los mismos acontecimientos pueden observarse también, aquí, en Argentina: las cofradías musicales, los barra-bravas futboleros, la xenofobia laboral con respecto a los países limítrofes (muchos de los cuales pertenecen al Mercosur), la xenofobia hacia las minorías sexuales, culturales, la violencia de la marginación.

La conformación de un escenario global pero también fragmentado, impacta sobre el plano de los actores sociales. En el pasado, los actores principales eran de naturaleza nacional, tanto en el terreno internacional, cuanto en el vernáculo.

En uno actuaban centralmente los Estados nacionales y en el otro -lo doméstico- los partidos, sindicatos, fuerzas armadas. Hoy es perceptible la presencia de una compleja trama tejida por actores nacionales/transnacionales y subnacionales en ambos planos externo e interno.
(Lo que Norberto Bobbio llama la “privatización de lo publico”: el proceso inverso al de publicitación de lo privado, considerado el proceso natural del desarrollo del Estado moderno que debe reconocerse en la gradual absorción de la sociedad civil en aquel y más acabadamente “subgobierno”, otro gobierno sin leyes ni frenos y que trabaja activamente por debajo del gobierno constitucional).


TRANSFORMACION INTERNACIONAL

LA BIPOLARIDAD PERMITIO a occidente dejar de privilegiar los requerimientos de una alianza militar estratégica frente a eventuales diferencias en el plano económico.

El mundo capitalista defendía un tipo de modelo económico y se daba a sí mismo seguridad a partir de una política que vinculaba a los principales países. El otro “polo” procuraba hacer lo mismo.

Pero el estallido del bloque del socialismo real vino a cambiar las cosas pues vació de sentido la articulación de seguridad y economía occidental.

Sin embargo, desaparecida la “bipolaridad”, no sobrevino un mundo “unipolar”. Los EE.UU. quedaron como la única superpotencia militar, pero el desarrollo de la ‘G catapultó tres superpotencias económicas: EE.UU, la Unión Europea y Japón.

La lógica amigo/enemigo perdió vigencia y sobrevino un desplazamiento desde la confrontación militar entre sistemas alternativos y mutuamente excluyentes hacia la competencia económica entre países con modelos afines.

La lógica de la ‘G vino a colocar un complejo juego de cooperación/competencia en el interior del Mundo Occidental. El incremento de la interdependencia económica -productiva, financiera, comercial- entre los distintos países hace que sus economías individuales se necesiten recíprocamente cada vez más.

Pero al mismo tiempo, la competencia se hace cada vez más exigente entre ellos.

Thurow usa al fútbol como una comparación para dar cuenta de este nuevo estado de cosas y sostiene que “a pesar de su ingrediente competitivo -el deseo de vencer- el fútbol tiene también un ingrediente cooperativo. Todas tienen que coincidir en las reglas de juego, los árbitros y el modo de dividir los resultados. Es posible que uno desee vencer, pero al mismo tiempo conserve la amistad durante el juego y después...”

La competencia es durísima: head to head. Pero la comparación es útil. (2)


GLOBALIZACION Y REGIONALIZACION

EN LOS ULTIMOS TIEMPOS SE HA PROMOVIDO una tendencia a la formación de polos económicos regionales pero dicha gestación fue un fenómeno presente en el período de bipolaridad. De modo que no cabe hablar sino de una continuidad.

Pero el basamento actual de la regionalización tiende a una coordinación y/o compatibilización, entre los asociados, de políticas macroeconómicas, monetarias, fiscales, comerciales, etc. como principales objetivos y no, como en el pasado, a una malla de seguridad militar.

La formación de polos regionales van a producirse en las áreas en que se localizan las superpotencias económicas: América del Norte, Europa y la Cuenca del Pacífico, aunque no exclusivamente.

EE.UU que comenzó con la propuesta del Tratado de Libre Comercio (TLC), echó a andar la iniciativa de constituir una Asociación de Libre Comercio Americana (ALCA), que reúna a todos los países del continente. 

La Comunidad Económica Europea (CEE), hoy convertida en unión económica (unificación monetaria), interpelada por la “apertura” oriental, debe enfrentar el desafío de trabajar para incorporar a los países que integraban el ex bloque comunista.

“... Las políticas de la dictadura generaron condiciones favorables para la especulación financiera, un gigantesco endeudamiento externo y la comisión de delitos económicos por parte de funcionarios públicos y empresarios del sector privado”...

La Unión Europea con más de 800 millones de habitantes, una estructura productiva de primerísima línea, buenos niveles históricos de remuneración y de instrucción, y una sólida experiencia integrativa previa, parece llamada a ocupar un lugar de preponderancia, aún mayor que el que ya tiene, en el futuro próximo. (3)

La Cuenca del Pacífico, hábitat de Japón y los Tigres Asiáticos tiene una iniciativa en curso: la Cooperación Económica de Asia y el Pacífico (APEC). La “regionalización periférica” la conforman el Mercosur sudamericano y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

A todas estas iniciativas las orienta una lógica no demasiado complicada. Un principio básico rector sería el que todos los miembros deberán obtener mayor beneficio perteneciendo a la asociación, que estando afuera de la misma: lo que los especialistas denominan la teoría de suma variable, donde todos recibirán ventajas en la medida de lo que están dispuestos a ofrecer (costo/beneficio).

En la actualidad los flujos comerciales mayores se producen entre los países de mayor desarrollo relativo, con independencia de la región en la que estén localizados. No es improbable que el futuro nos depare una presencia cada vez mayor del comercio (y otros flujos e intercambios) dentro de cada polo y una tendencia a administrar el comercio (y los otros flujos) interpolos. (4)

La incorporación a los polos no es ni será un regalo del cielo. Cada país deberá ganarse su lugar bajo el sol de la regionalización que lejos de ser un concepto contrario al proceso de Mundo Global se presenta funcional al mismo. El fracaso inicial de México en el Tratado de Libre Comercio puede, quizá, ser considerado una muestra de dicha preparación no adecuada.



DISMINUCION DE LOS ESTADOS


LA GLOBALIZACION ECONOMICA" TRAE APAREJADA un adelgazamiento del principio de soberanía estatal. La libre empresa y la libertad de comercio han hecho disminuir los recursos tradicionales de control económico por parte de los Estados nacionales.La ‘G supone un incremento de la capacidad de movimiento internacional de los factores de la producción y demanda un compromiso de desregulación.

Las fronteras de los Estados se convierten en “más porosas y menos significativas”, el territorio, habitualmente considerado un rasgo esencial de la definición de Estado empieza a convertirse en una figura evanescente.(5)

Al respecto Max Weber propuso pensar al Estado como “aquella comunidad humana que en el interior de un determinado territorio -el concepto de territorio es esencial a la definición- reclama para sí (con éxito) el monopolio de la coacción física legítima.” (6)

Desde una pura lógica económica se ponen en cuestión los otrora estrechos vínculos entre territorialidad y Estado y ha comenzado a hablarse de desterritorialización. (7)

Conferencia a los países subdesarrollados (Tercer Mundo) debe mencionarse la vulnerabilidad externa que ha dejado el fenómeno del endeudamiento público y privado y una de sus secuelas más evidentes: el monitoreo por parte de las agencias internacionales de financiamiento, al que han quedado sujetos.

“... La deuda externa llegó a U$D 7.000 millones al ser derrocado el gobierno constitucional de Isabel Perón; U$D 45.000 millones cuando se fue la dictadura militar en el ‘83; U$D 63.000 millones al momento del traspaso de Alfonsín a Menem y más de U$D 100.000 millones en la actualidad”.

Debe tenerse en cuenta que en Argentina, tomando como origen de la deuda externa el primer acuerdo con el FMI realizado por los militares de la “Revolución Libertadora”, en 1957, (Lonardi/Aramburu/Rojas); la misma llegó a una suma aproximada de U$D 7.000 millones al ser derrocado el gobierno constitucional de Isabel Perón; U$D 45.000 millones cuando dejó el poder político la dictadura militar “procesista”; U$D 63.000 millones al momento del traspaso democrático de la “banda presidencial” de Alfonsín a Menem y más de U$D 100.000 millones en junio de 1998.

La disfuncionalidad y crisis del Estado de Bienestar y las reformas refundacionales de aquel, y el desarrollo de la metamorfosis de las sociedades -vulneración de los estables y exclusión social- golpea sobre las formas de relación de los individuos con la política y con el propio Estado.

Crecen la disconformidad, el desapego, el delito y la anomia, otra vía de disminución de la autoridad estatal.

La ‘G provoca (en su dimensión cultural) un tipo de desarraigo de los segmentos económicos y culturales elevados respecto de las sociedades nacionales, integrándolas a una totalidad que los distancia de los grupos sociales mes al mercado de trabajo y al consumo. (8)


La mundialización de los automóviles, los Mac Donalds, los shopping centers, la cosmopoliticidad que sugieren la semejanza de los aeropuertos, la uniformidad de las cadenas internacionales de hoteles, el consumo simultáneo de los mismos productos culturales (HBO, CNN, ESPN, Internet) serían expresiones de un cierto tipo de desarraigo e incidirían, también sobre la desterritorialización.

(Concepto planteado por Herbert Marcuse cuando menciona la unidimensionalidad del hombre).

Sin embargo, no debe perderse de vista que los Estados continúan siendo los actores principales en el escenario global como señala Rosenau. No son los únicos, ni presentan las características (y aún la fortaleza) del pasado inmediato pero de ninguna manera puede decirse que hayan sido relegados.

Con la ‘G, el fuerte lazo mercado interno/Estado, factor decisivo aunque no absoluto, en la formación y desarrollo de los Estados nacionales distribucionistas, se ha roto (o mejor dicho, se ha modificado).

El Estado es funcional al nuevo modelo al abandonar su rol integrador y benefactor y subvencionar a los más concentrados capitales (nacionales y transnacionales).

Le cabe la tarea de articular los intereses surgidos de la formación de los polos regionales y la función decisiva en la administración de las relaciones intrabloques.


LA GLOBALIZACION ES UN FENOMENO MULTIFACETICO

fundado sobre procesos profundos, acaecidos en aspectos fundamentales de la vida social que determinan modos de incorporación diferentes, como los elegidos por EE.UU y Japón.

Argentina, Brasil y Chile -hasta 2003- no estubieron procurando instalarse en ella de la misma manera, en lo referente al plano económico cuanto al estatal.

Los requisitos que les son requeridos a los países o mercados emergentes (Tercer Mundo: países que emergen luego de un ajuste macroeconómico que ha producido una profunda reconversión de sus economías y una drástica reforma del Estado), en cambio, son uniformes.

En rigor, lo que se está sosteniendo es que una articulación de las relaciones Estado/economía y Estado/sociedad es prerequisito de la función globalizadora.

Estas condiciones tienen directa repercusión sobre el mundo de la política, el diseño de las políticas internas (económicas, estatales, etc.) y sobre la selección de políticas en el campo estratégico nacional y de las relaciones internacionales, de los distintos países:

A)Confiabilidad; B) estabilidad; C) competitividad.

El primer punto alude a la credibilidad que un país despierta en los restantes, en especial en las potencias. Esto es: en que medida su organización social y política lo tornan creíble a los ojos de los poderosos del mundo.

La transparencia con que un país se presenta a la interacción internacional presenta su mayor o menor posibilidad de ser entendido. Llevando a un último aspecto en este plano: la previsibilidad. Condición indispensable para quedar contenido dentro de la dinámica global. La mayor interdependencia de las economías individuales demanda una suficiente capacidad de previsión puesto que lo que sucede en un lugar tiene inmediatas repercusiones en otro u otros (efecto Tequila, Arroz, Japón).

El punto B define la estabilidad política y económica, pues escenarios contrarios (inestabilidad) significan renuencia de los organismos internacionales a alentar inversiones, facilitar flujos financieros, etc.

Finalmente el punto C desde el contexto de la liberalización, desregulación y privatización presenta la capacidad de competencia como resultado fundamental. No se trata sólo de un atributo que debe ser desarrollado por las firmas individuales (actores económicos individuales). Hay también una competitividad definible como sistémica, constituida por los innumerables aspectos que conforman el entorno de las firmas (desde infraestructura física, el aparato científico-técnico, la red de proveedores y subcontratistas, los sistemas de distribución y comercialización hasta los valores culturales, las instituciones, el marco jurídico, etc.) (9)

Estas exigencias son, en definitiva, reaseguros o reglas de juego para todos aquellos que se incorporen a una dinámica regida por la competencia “head to head”, pero también por una creciente interdependencia.

Por supuesto que esto lleva a serios riesgos de inestabilidad en el conjunto del sistema. La interdependencia favorece la transmisión de influencias, tanto favorables como desfavorables entre diversos puntos de la trama global.

La competencia extrema, irrestricta, tiende a producir ganadores y perdedores netos. Vientos benéficos y destructivos, que viajan con bastante libertad a través del entramado globalizado.

Cuando prevalecen los segundos aparece un rasgo de inestabilidad que no es circunstancial sino sistémico. Después de todo, como se ha visto en el pasado con la crisis del `30, la famosa “mano invisible” del mercado es falible. Las dificultades se transmiten por los circuitos de la interdependencia, impactando más fácilmente en los puntos débiles del conjunto, que en los fuertes.


REORGANIZAR Y DISCIPLINAR A LA SOCIEDAD ARGENTINA 
EL 24 DE MARZO DE 1976...

comenzaba un “proceso de reorganización y disciplinamiento” en todos los planos, llevado a cabo por las Fuerzas Armadas argentinas:

En un contexto de desinstitucionalización de los conflictos sociales restablecer el orden era la consigna.

Disciplinamiento y reorganización son dos conceptos que definen y sintetizan los resultados de las transformaciones implementadas por la dictadura militar en los planos económicos, social, político y cultural-ideológico, entre 1976 y 1983.

Alcanzó al conjunto de la sociedad argentina. No se trató de recuperar la obediencia de grupos en desmadre que desconocían la autoridad de los gobernantes (Isabel), de los poseedores de poder coactivo (FF.AA leales a la Constitución) o a los capitalistas y terratenientes (UIA, CEA, SRA).

Se trató de eliminar cualquier oposición al proyecto “refundacional” inspirado en las tendencias ideológicas, económicas y políticas de la época: el sometimiento de la sociedad argentina a la violencia del terrorismo de Estado y del libre mercado alentado por el neoliberalismo económico.

Cientos de miles de argentinos expulsados del mercado de trabajo, urbano y rural, sin recursos suficientes para satisfacer las necesidades básicas de su familia. El “disciplinamiento” tuvo alcances inéditos porque incluyó no sólo a los sectores populares sino también a una parte de los sectores capitalistas.

Al llegar a una determinada fase de desarrollo, ya no basta tampoco esta forma; los grandes productores nacionales de una rama industrial se unen para formar un trust, una agrupación encaminada a regular la producción; determinan la cantidad total que ha de producirse, se la reparte entre ellos e imponen un precio de venta fijado de antemano. (10)

Desde el punto de vista de la cúpula militar y los civiles que los apoyaban, el origen de los conflictos sociales en Argentina estaba relacionado con el desarrollo de la industrialización. Declaraban que era una actividad económica sostenida artificialmente por la intervención del Estado, motivando un exagerado crecimiento del aparato estatal y el fortalecimiento de un movimiento obrero organizado y dispuesto a defender sus derechos e intereses por diversas vías.

EN ESTE CONTEXTO, LA APERTURA DE LA ECONOMIA fue, sobre todo, una decisión económica que perseguía objetivos políticos y sociales: transformar las relaciones entre empresarios y asalariados industriales urbanos.

La lucha por la distribución de la riqueza era la causa de la persistente inflación que azotaba a la economía argentina. La falta de estabilidad impedía la llegada de las inversiones extranjeras a las cuales consideraban requisito para la esperada reactivación.

Las políticas de la dictadura generaron condiciones favorables para la especulación financiera, un gigantesco endeudamiento externo y la comisión de delitos económicos por parte de funcionarios públicos y empresarios del sector privado... Y, finalmente, la estatización de la deuda externa privada, usada por los titulares de los préstamos para obtener beneficios particulares por la vía de la especulación y no de inversiones productivas.
Algunos trabajos investigativos concluían que la política económica de la dictadura no profundizó los ejes sobre los que se había basado el desarrollo económico y social hasta 1976, sino que se proponía cambiar las bases de la organización de la economía argentina y redefinir las relaciones entre la economía, el Estado y los distintos actores sociales.

Así, el aumento de la recesión y el desempleo profundizó el proceso de desmovilización social y política.


PROCESO DE REORGANIZACION NACIONAL

IGUAL QUE EN 1966, LOS SECTORES CAPITALISTAS y una parte de la población esperaban que, frente a la aguda crisis que atravesaba la sociedad argentina, el nuevo gobierno militar reimplantase el orden y normalizara la economía.

Hubo profundas y graves diferencias entre los mecanismos, las metodologías y las políticas llevadas a la práctica por los gobiernos militares anteriores y las que implementó la dictadura que asaltó el gobierno y destituyó a Isabel Perón en 1976.

Una de ellas fue la modalidad del ejercicio del poder político por parte de la junta militar. El mecanismo de toma de decisiones adoptado estaba destinado a garantizar el gobierno de la corporación militar conjunta, es decir, por las tres fuerzas al mismo tiempo.

La junta militar compuesta por los comandantes en jefe de las tres armas, era la máxima autoridad del Estado y tenía atribuciones para fijar las directivas generales del gobierno, para designar y reemplazar al presidente y a todos los otros funcionarios.

Para garantizar el ejercicio conjunto del poder, las tres armas se repartieron el control (33% para cada una) de las distintas jurisdicciones e instituciones estatales: Nación, gobernaciones, intendencias, ministerios y medios de comunicación.



investigación:
Antonio Mancuso





NOTAS
(1) Globalizador/localizante: las nuevas dimensiones de la seguridad de James Rosenau en Diálogo y seguridad Nro. 2. (Nov. 1995) y Brasil y el nuevo escenario mundial de Celso Lafer en Archivos del Presente Nro. 3.
(2) La guerra del siglo XXI de Lester Thurow.
(3) El futuro del capitalismo de L. Thurow.
(4) La guerra del siglo XXI de L. Thurow.
(5) Globalizador / localizante: las nuevas dimensiones de la seguridad de James Rosenau.
(6) Economía y Sociedad (Tomo II) de M. Weber
(7) A sociedade global de O. Ianni
(8) Cultura, modernidad e identidad de
la Revista Nueva
Sociedad Nro.137. Mayo/Junio de 1995.
(9) Los límites de la competitividad de Bernardo Kosakoff.
(10) Fuerzas y relaciones de producción de Federico Engels.



miércoles, 23 de septiembre de 2009

La globalización comenzó hace 500 años



Cinco Siglos igual.

DORA PENAYO LLEGO EN 1961 desde su provincia, Chaco y se instaló en la villa de Barracas, donde vive actualmente y de donde “no me voy a mover porque quiero quedarme para semilla...” Poniéndose al frente de las mujeres de la villa resistieron la política de la Dictadura militar que quería erradicarlos “aunque hacía más de 30 años que estabamos en el barrio y teníamos derecho, porque hace 500 años que nos habían quitado la tierra. Porque esta tierra era nuestra....”

(Reportaje de Caraballo, Charlier, Garulli en Testimonios y documentos-1976/1983).


INSTALADO EN LA ESCUELA DE LAS AMERICAS, la academia militar donde completó su formación (o deformación) militar, al igual que Roberto Viola y Leopoldo Fortunato Galtieri, entre otros dictadores latinoamericanos, pasó de 6 a 8 meses de 1975 en Panamá, en el Comando Sur del Ejército de EE.UU.

El dicente es Andrés Francisco Valdez, argentino, preso por delitos comunes y que menos ambicioso que sus pares siguió un curso de interrogación. Los profesores eran boinas verdes yanquis y boinas negras franceses “que habían estado en operaciones en Camboya y Vietnam...

”Sus declaraciones se citan textualmente y pueden encontrarse en el legajo 03674 de la CONADEP que hoy conserva la Subsecretaría de Derechos Humanos y/o duerme en el despacho de algún juez sumamente olvidadizo.

En 1976 y parte de 1977 dice que “viaje reiteradamente a Tucumán enviado por el Batallón 601 (SIE) para cumplir funciones como asesor de inteligencia... .” Habiendo aplicado sus conocimientos centroamericanos, Valdez mencionó a algunos de los que interrogó: José Guetas Chebaia (secretario de Planeamiento del gobernador justicialista Amado Juri, derrocado por Bussi el 24 de marzo del ‘76), quien sabe que “fue ajusticiado y fondeado en el dique El Acheral... .” Aunque Valdez cambia El Cadillal por Acheral, pueblo ubicado a 44 kilómetros de la capital tucumana que fue base importante del ERP y que los militares arrasaron.

El 27 de marzo es el turno de Juan Eduardo Tenreyro, secretario de Hacienda del mismo gobierno de Juri. La orden fue dada por Bussi e interrogado “posteriormente fue muerto y fondeado en el dique el Acheral. Tenia unos 64 años... .

”¿Y cual sería la razón del especial interés que movió a Bussi a ordenar la desaparición de personas que no eran precisamente guerrilleras?.

En Tucumán es un secreto a voces que Chebaia y Tenreyro fueron secuestrados por unas tierras en Taco Ralo con las que finalmente se quedaron los militares.Las actividades extorsivas del Ejército empezaron muy temprano en Tucumán: los dos ministros fueron desaparecidos el 24 de marzo de 1976. En el Virreinato del Río de la Plata el despojo comenzó hace 200 años. En Latinoamérica hace algo más de 500.

(Recorte periodístico de Juan Gelman. Página 12. Mayo, 31 de 1998. Página 32).

TESIS



















I. Los militares de la dictadura argentina -autotitulado Proceso de Reorganización Nacional- no decidieron intervenir ilegal (Art. 22 de la Constitución de la Nación Argentina) e ilegítimamente la política de nuestro país para dirimir en los variados enfrentamientos políticos y/o armados de los distintos sectores sociales en pugna, los cuales, a principios de 1976, generaban un fuerte caos institucional, económico, o quizá, yendo más lejos ponían en crisis la gobernabilidad del orden político, sino que lo hicieron para permitir la total, definitiva y casi irreversible destrucción y transformación del Estado de Bienestar, que llevó algo más de 30 años desarrollar con el esfuerzo de varias generaciones de compatriotas, para colocarnos en el camino de la globalización.





II. Los primeros gobiernos que trajo la renacida democracia actual (Alfonsín/Menem/De La Rua) no hubieran podido instrumentar el deshuase del Estado y su correspondiente metamorfosis de no haber existido, con anterioridad, un régimen autoritario, feroz y cruel que inició la reconversión económica y una drástica reforma estatal.Sin embargo, desde 1983 hasta 2003, con significativa legitimidad popular (coerción mediante), el “proceso” siguió consolidándose.Los presidentes “democráticos”, votados por mayoría, estuvieron siendo funcionales a las ideas neoliberales de fin de siglo y traicionando (Art. 29 de la Constitución Nacional) los intereses y aspiraciones de sus respectivos electores.

LA HISTORIA HUMANA debería partir de tres datos: la organización biológica de los individuos y su determinismo ecológico, las condiciones naturales, geográficas, climáticas, etc., y las modificaciones aportadas a estas condiciones por el ser humano; y el comportamiento activo de los hombres en la producción de sus medios de existencia.
Marx define así el método socio-genético que propone a los historiadores y que llama la ciencia de la sociedad humana.

(Véase Elementos de sociología de Torcuato Di Tella y Cristina Lucchini, compiladores).

(...) EL HOMBRE, A FIN DE PODER VIVIR, tiene que satisfacer ciertas necesidades ineludibles: ante todo, la de alimentarse, cubrir su desnudez, cobijarse bajo techado, etc. Si no las satisface, no podrá vivir ni, menos aún, hacer historia. En consecuencia, el primer hecho de la historia del hombre -y hecho que debe cumplirse cada día y cada hora, hoy como hace siglos- estriba en producir los medios con que sostener su vida material.

Pero, una vez satisfecha esas necesidades, suscitase otras de orden más complejo. La producción de los medios para satisfacer estas nuevas necesidades constituye el segundo factor que encauza la evolución histórica.

Merced a su cotidiano afanarse, va el hombre conservando su vida. Pero no le basta conservarla: quiere prolongarla en otros seres. Nace así la familia con las relaciones a ellas consiguientes que en los primeros tiempos es el único vínculo social.

Los tres factores enumerados no son, sin embargo, los únicos que condicionan la evolución histórica. Factor decisivo de ésta es también la conciencia.

Desde luego que la humana no es conciencia pura. La materialidad asoma también aquí, sobre el espíritu pesa, desde sus comienzos, la maldición de la materia.

El lenguaje es tan antiguo como la conciencia. Acuciado por la imperiosa necesidad de comunicarse y tratar con sus prójimos, el hombre crea el lenguaje. Y procurando darse a entender -hablando- llega a darse cuenta -a adquirir conciencia- de todo lo que se agita confusamente en su espíritu.

...La conciencia es, desde un comienzo, un producto social; y lo seguirá siendo mientras haya hombres.

...Y es que para lograr sus propósitos ha de unirse a otros individuos que con él colaboren, sean cuáles fueren las condiciones, el modo y el objeto de la colaboración. De ahí el recíproco enlace entre la forma determinada que revista la producción y el tipo de colaboración vigente o el grado de desarrollo de la sociedad. Por una parte, el tipo de colaboración es una fuerza productiva más.
Por otra, la multiplicidad de las fuerzas productivas accesibles al hombre condicionan el estado social. Por eso la historia de la humanidad ha de estudiarse y elaborarse siempre en conexión con la historia de la industria y el comercio.

(Véase Materialismo Dialéctico de Karl Marx).

Las necesidades sociales al no ser satisfechas generan un individuo esclavo de su propio cuerpo: no podrá tener un pensamiento libre.

(De la clase teórica del curso de Sociología del CBC/UBA dictada por el profesor Raúl Isman).


DESDE 1930 SE HAN PRODUCIDO DIVERSAS INTERRUPCIONES al orden constitucional y siempre las fuerzas armadas argentinas han aparecido en la escena política como árbitros de las diferencias antagónicas y excluyentes de la sociedad civil representada por los distintos partidos políticos.

Sin embargo, el rol jugado por los dictadores y sus “revoluciones” fue muy otro: reemplazar en el gobierno de turno a la minoría conservadora y de derecha y aplicar sus programas liberales de dominación, ante la imposibilidad democrática de poder triunfar, por ellas mismas, en alguna elección para cargos públicos.

La Dictadura militar del `76 y los “nuevos” gobiernos democráticos que se sucedieron entre 1983 y 1995 y que continuaron y re continuaron, fueron parte de un proceso histórico en el que se registraron profundos cambios pero también algunas continuidades.

Sin duda, resulta difícil pensar un hilo conductor entre el último régimen dictatorial, que cometió terribles violaciones de los derechos humanos (Art. 29 de la Constitución Nacional - Criterio sostenido por Leopoldo Schiffrin, integrante de la Cámara de Apelaciones de La Plata), y el régimen democrático en el que la inmensa mayoría de argentinos centramos expectativas de mejoramiento de nuestras condiciones de vida y de construcción de una sociedad mas justa y solidaria.

UN FENOMENAL CAMBIO DE EPOCA


LA CAIDA DEL MURO DE BERLIN MARCÓ, simbólicamente, un punto de inflexión. Un momento de viraje de los tiempos históricos a escala planetaria. Simbolizará, acaso, lo mismo que la toma de la Bastilla para la Revolución Francesa: la muerte de una época y el nacimiento de otra.

Aunque en esta ocasión no se ha producido un cambio en el proceso de producción como sí ocurrió al pasar del sistema feudal de subsistencia a uno capitalista de consumo. Es decir, hoy y aquí, las relaciones producción no están trabando el desarrollo de las fuerzas productivas del capital.

(Véase La cuestión de la redefinición de las fuerzas armadas argentinas. FLACSO-Documento de trabajo Nro.112 de abril de 1991 de López E. y Cosse G).

Una serie de acontecimientos se han sucedido a ritmo vertiginoso. Implotó la ex Unión Soviética, se demolió la Cortina de Hierro, se desestructuró el llamado Mundo Comunista.

Pero también entró en una crisis irreversible el macromodelo económico keynesiano (que había resultado de las redefiniciones capitalistas que apuraron la caída bursátil de Wall Street, en 1929, primero y los acuerdos financieros de la segunda posguerra, más tarde).

(Véase Globalization and the deckine of social reform de Teeple G. Garamond Press).


Concomitantemente, el llamado “Estado de Bienestar” se tornó disfuncional y entró en una fase de agotamiento y ocaso. Actualmente se asiste por doquier a su redefinición que en no pocos casos implica su virtual desmantelamiento.

La crisis “irreversible” del macromodelo keynesiano trajo aparejada la inviabilidad del modelo sustitutivo de importaciones. Todos los países de América Latina fundaban sobre ese modelo sus sistemas económicos.

Un drástico ajuste macroeconómico generó la apertura económica y la liberalización comercial. Claro que, en beneficio de la opción de ajuste, jugó a favor la alta vulnerabilidad exterior que impuso a los países la deuda externa.

Acceder al financiamiento internacional para reestructurar el conjunto de la deuda, disminuyendo el gasto público y consiguiendo disciplina y equilibrio fiscales -todo monitoreado por los organismos internacionales de crédito- abrió el camino hacia la reconversión económica.

ESTADOS MULTIFACETICOS E INTERVENCIONISTAS debieron orientarse hacia una reforma que los achicase y redefiniese. La alternatividad estatal-nacional que expresaban los movimientos nacional-populares fue desafiada y controvertida por la rutilante aparición de los “Tigres Asiáticos” cuyos modelos se constituyeron en sorprendentes expresiones de una alternatividad de nuevo cuño.

El modelo sustitutivo de importaciones daba lugar a formas internas de articulación económica diversas y virtualmente incompatibles entre sí. Considerando el caso argentino hubo una articulación conservadora (desarrollada durante la llamada década infame), una nacional popular y una desarrollista. Entre los rasgos sobresalientes que caracterizaron los distintos momentos cabe mencionar que la preponderancia del sector agrícola ganadero y la reducción de la actividad industrial al rango de “rueda menor” corresponde al primer caso; la apuesta a un desarrollo nacional integral auto centrado y auto suficiente haciendo eje en el Estado como productor y sobre el desarrollo del empresariado vernáculo vale para el segundo caso y la incorporación del capital extranjero en el ámbito industrial, con una posición prácticamente de hegemonía sobre el conjunto del sistema se relaciona con el tercer caso.

Estas alternativas de articulación daban lugar a configuraciones políticas altamente conflictivas y mutuamente excluyentes. Situación, ésta, que generaba la constante interrupción de los regímenes democráticos a manos de las Fuerzas Armadas supliendo el rol político de la derecha argentina que no podía aplicar su poder legítimamente al no triunfar electoralmente sobre las mayorías populares.

(Véase Globalización y Democracia de Ernesto López).


LA POLITICA COMO FENOMENO PRODUCTIVAMENTE CONDICIONADO

EL FENOMENAL CAMBIO DE EPOCA QUE VIVE OCCIDENTE está conectado a profundos procesos de transformación que inciden sobre aspectos de la vida social sumamente significativos:

a) la revolución científico-técnica y sus derivaciones tanto hacia el mundo de la producción cuanto hacia el plano de la gestión y la organización

b) las transformaciones del mundo del trabajo y su impacto sobre la sociedad

c) la globalización económicaEn 1968, Radovan Richta anotaba que “los nuevos procesos, aún incipientes, abren una perspectiva exaltante, para las próximas décadas, al proceso histórico de transformación del mundo y de creación del hombre por sí mismo: nos encontramos, sin duda alguna, en el umbral de la revolución científico-técnica...”

(Véase La civilización en la encrucijada).

a) La cibernetización, la quimización y el desarrollo de lo que, Richta, denomina principio automático -no en el sentido de automatismo parcial de las construcciones mecánicas sino como el conjunto de los cambios tecnológicos y la aparición de nuevas materias primas y de nuevas fuentes de energía, de tal manera, que exprese, el cambio fundamental: la eliminación del hombre de la producción directa- son llamadas a jugar un papal central como fuerza vigorizante.

La automatización, la informatización y la robótica colonizaron el mundo de la producción en prácticamente todas sus facetas, así como el de su organización, gestión, administración, comando y control. El proceso fue integral, incluyendo una gama de actividades que van más allá de las vinculadas a la producción fabril.

b) El mundo del trabajo sufrió y sufre una tendencia al descenso del nivel de empleo. Richta también anticipó que “en el período de la industrialización el aumento de la producción se acompañaba de un aumento del empleo en las ramas industriales en relación al resto de los empleos; en cambio, la revolución científico-técnica manifiesta, desde su comienzo, una tendencia opuesta: la producción crece sin que crezca la cantidad de trabajo utilizado en la producción directa; al contrario, el trabajo tradicional en la producción directa decrece o se contrae primero relativamente y, más tarde, de un modo absoluto...

”La automatización sustituyó trabajo en la esfera productiva y la desplazó hacia el sector servicios en forma relativa. Los niveles de empleo, sin embargo, han caído en términos absolutos y crecen las altas tasas de desempleo.

(Véase Los límites de la competitividad de Petrella R. - Grupo de Lisboa. Universidad Nacional de Quilmes).

A este panorama se suma la precarización de las relaciones laborales, la segmentación de la fuerza de trabajo y la heterogeneización “por abajo” de las sociedades. Algo tempranamente advertido por Juan Villarreal que trabajó la problemática de lo que denominó la fragmentación de las capas subalternas.

(Véase Crisis de la dictadura argentina. Los hilos sociales del poder de Jozami E.; Paz P. y Villarreal J.).

LAS SOCIEDADES VIVEN UNA VERDADERA METAMORFOSIS bajo estas condiciones. Su rasgo más saliente es la exclusión. El examen de esta problemática en busca de una explicación conduce inevitablemente hacia el mundo del trabajo. Robert Castel afirma que “lo determinante del proceso es el hecho de que el trabajo deja de ser el gran integrador. Se trata de un proceso de descolgamiento, de desestabilización de los estables, de vulnerabilización de posiciones antes seguras (...) Exclusión o disgregación son el efecto de una conmoción general cuyas causas se hallan en el trabajo y su modo de organizarlo.

”Durante el siglo XX, Occidente había ido construyendo una “socialidad” muy especial alrededor del mundo del trabajo, única en todo su decurso histórico.

Alrededor del salario, de las relaciones laborales, de la asistencia al trabajador y a su familia, se fue constituyendo una red de protección y de seguridad, como nunca antes.

Esta configuración social se encuentra, hoy, conmocionada y siendo el centro de un ataque que se empecina en reconducir a la capacidad de trabajo a la condición de mera mercancía, de bien transable bajo las mismas condiciones que cualquier otro de los que se ofrecen en el mercado, yendo mucho más allá, incluso, en esta concepción de la descripción que hiciera Marx, sobre este tema, el siglo pasado.

(Véase La ciudad Futura - Documentos de trabajo de Robert Castel).

La internacionalización del mercado y las exigencias de competitividad han hecho el blanco principal de una política de reducción de costos y de maximización de su eficacia productiva, cuya palabra de culto es flexibilidad.

(Véase La cuestión social en el fin de siglo del Boletín informativo de la Facultad de Ciencias Sociales de UBA, Nro. 28. Noviembre de 1996).

La tendencia hacia el descenso de los niveles de empleo sumada al hecho del aumento de la población de tercera edad está conduciendo a que se produzca una significativa alteración de las proporciones entre ocupados y no ocupados completando que la precarización de las relaciones laborales afecta a la adelgazada porción de los que trabajan. Esta Metamorfosis está produciendo impactos profundísimos sobre aspectos de la vida social: en la familia, en la cultura, en el plano de los valores, en las formas de la política.

c) la globalización económica, fenómeno de larvada incubación, hizo eclosión tras el derrumbe soviético. Si bien muchos de sus rasgos característicos eran perceptibles con anterioridad a 1989, la puja entre modelos excluyentes -el capitalista y el comunista (Estado colectivista correctamente conceptualizado según Torcuato Di Tella en Elementos de Sociología. CBC / UBA)- sostenida sobre lo que se denominó el “equilibrio del terror” o la “guerra fría”, es decir la paridad nuclear entre los EE.UU. y la ex U.U.R.S funcionó como muro de contención a su despliegue.

(Véase la Doctrina del Comité de Santa Fe I en Las relaciones interamericanas: escudo de la seguridad del nuevo mundo y espada de la proyección del poder global de los Estados Unidos y Santa Fe II en Una estrategia para América Latina en la década de 1990).

LA ECONOMIA COMUNISTA fue derrotada por la capitalista y esto abrió las puertas al desarrollo de las tendencias globalizadoras que el propio sistema contenía en su interior.

Despojada de sus sobre determinaciones militares y/o de seguridad interior, aquellas comenzaron un despliegue arrollador mediante lo que dio en llamarse “fenómeno pluridimensional” que compromete a una multitud de funciones de la vida social en el escenario del mundo.

Teniendo en cuenta a la Argentina, los regímenes democráticos de fin de siglo han achicado el presupuesto de las Fuerzas Armadas en lo referente al gasto militar y derogado la Ley de Servicio Militar Obligatorio, desandando así la utilización de la Doctrina de Seguridad Nacional aplicada en las décadas del `60 y el `70. Sin embargo, es de aclarar que en cuanto a la seguridad interior (control ideológico de la sociedad) el Servicio de Inteligencia del Estado -SIDE- gasta 364.000 U$D al año, del presupuesto nacional.

Diversas disciplinas que abordaron la cuestión conceptualizan: Aldea Global, Economía Mundo, Nueva Babel, Fábrica Global o en el mejor inglés Shopping Center Global.

(Véase Metáforas de la globalización de Octavio Ianni en Revista de Ciencias Sociales Nro. 2 de la Universidad Nacional de Quilmes.1995).

La globalización es una nueva fase de expansión del sistema capitalista:
  • Tendencia a la apertura de los sistemas económicos nacionales (y de sus respectivos mercados) y disminución o cese de políticas estatales reguladoras y/o proteccionistas.
  • Notorio aumento del comercio internacional.
  • Expansión de los mercados financieros (acumulación de enorme cantidad de Petrodólares producto de la suba internacional del precio del petróleo en 1974).
  • Reorganización espacial de la producción e interpenetración de las industrias a través de las fronteras nacionales (Paradigma de Producción en Masa -PPM- fordismo 1950/1960. A partir de 1970 Paradigma de Producción Flexible -PPF- toyotismo).
  • Incremento de la movilidad internacional de los factores de producción (capital/renta/beneficio empresarial/fuerza laboral)
Se encuentra en los denominados procesos de Mercado Común donde existe, ya, unión aduanera y libre movilidad de los factores de la producción y coordinación de políticas macroeconómicas.No es el caso de Argentina en el Mercosur. Es el caso del Mercado Común Europeo convertido, hoy, en Unión Económica Europea donde existe pérdida de las identidades de los países socios y unificación de la moneda (Euro).

  • Búsqueda permanente de la ventaja comparativa y de la competitividad.
  • Prioridad de la innovación tecnológica· Aparición de elevadas tasas de desempleo.
  • Descenso de los niveles históricos de remuneración de la fuerza laboral.
Y como resultado de todo esto:
  • Aumento de la interdependencia entre países o economías diferentes.
  • Consolidación de una definida tendencia a la formación de polos económicos regionales (los Estado/Nación son a los procesos de regionalización -Estados supranacionales- lo que los feudos medievales fueron al absolutismo monárquico de los siglos XVII y XVIII)
(Véase Los límites de la competitividad de Petrella R. (Grupo de Lisboa) donde se proponen los tres siguientes rubros como motores de la globalización: liberalización, privatización y desregulación).

DINAMICA PERVERSA, DINAMICA INMENSA

EXISTE UNA CONEXION ENTRE LAS EXIGENGIAS económicas de la globalización y la metamorfosis de las sociedades. Las transformaciones en el mundo del trabajo y los requerimientos de reforma del Estado funcionarían como bisagras.

La disminución de los costos y el incremento de las ganancias, en un contexto de propiedad privada, libertad de mercado y libre iniciativa de los agentes económicos, continúa siendo el núcleo motor del sistema capitalista. La liberalización, apertura, competitividad superlativa y desregulación son los rasgos que perfilan en la actualidad aquellos principios fundantes.


Dos consecuencias aparecen de la vigencia de los postulados anteriores sostenidos entre otros por los antiguos Adam Smith, David Ricardo y el más moderno Milton Friedman (Novel de Economía de 1976): El descenso de los costos laborales y el descenso del costo estatal -en lo referido al mantenimiento de redes de seguridad social-.

Sobre el descenso del costo de la fuerza de trabajo incide la automatización: el reemplazo de hombres por máquinas (disminución en los impuestos para la importación de bienes de capital).

(Véase Los desafíos de la competitividad de Benjamín Coriat. Oficina de Publicaciones del CBC/UBA).

Simultáneamente opera la reforma del Estado: la disminución o aún el abandono de políticas sociales, la reducción del sostén y/o defensa de estructuras de seguridad o de solidaridad, el no sostenimiento de legislaciones defensivas del mundo del trabajo.

Lo que en buen romance sería la desestabilización de los estables, vulnerabilización, exclusión y disgregación.

Pierre Rosanvallon sostiene que desde el comienzo de los `90 se asistiría a una nueva fase de crisis -probablemente terminal- de lo que él denomina “Estado providencia” y dice que “más allá de los acuciantes problemas de financiamiento y de las disfunciones siempre penosas de los aparatos estatales lo que se puso en tela de juicio fueron los principios organizadores de la solidaridad y la concepción misma de los derechos sociales. El problema es de orden filosófico... .” Una discusión sobre la naturaleza e incluso sobre la validez misma de la existencia de los derechos sociales.

(Véase La nueva cuestión social).

La malla de seguridad al mundo del trabajo supone para las empresas, costos laborales directos que no son sólo salariales. Incluyen también lo que en Argentina suelen denominarse “cargas sociales”: aportes jubilatorios y previsionales de diverso tipo, que corren por cuenta de las empresas sumadas al costo que implica la vía de los impuestos tradicionales.

LA ECONOMIA GLOBALIZADA, al dotar de mayor libertad de movimientos a los factores de la producción, ha incorporado fuertemente la consideración de los costos laborales y de la presión impositiva para la toma de decisiones en materia de radicación de inversiones por parte de las empresas.

En vista de que las actividades económicas capitalistas emigran a los lugares con menos regulaciones y las más bajas cargas sociales, los gobiernos nacionales ahora están compitiendo entre sí por dichas actividades. En una economía global, cuando una nación tiene altos impuestos y gastos sociales, digamos Suecia, las empresas simplemente se trasladan a las sociedades con más bajos impuestos y servicios sociales.
En lo que se refiere a capitales especulativos, cuando se produce alguna crisis económica puntual (Tequila, Arroz, Bolsa de Tokio), aquellos, rápidamente, se retiran de los llamados mercados emergentes en busca de la seguridad del “primer mundo”, generando una secuela de incertidumbre en los países abandonados por los mismos capitales.

(Véase El futuro del capitalismo de Lester Thurow).


Dura realidad que Argentina viene experimentando en carne propia a raíz de su competencia con Brasil por conseguir inversiones. La más concreta expresión de la conexión que existiría entre las exigencias de la globalización económica y la metamorfosis de las sociedades.




investigación:
Antonio Mancuso
 
 
 
 

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