martes, 4 de septiembre de 2012

BARRAS BRAVAS Y OTRAS CUESTIONES










Cómo defender las garantías constitucionales desde el peronismo kirchnerista, contra la “civilización” mediática y la pelusa propia...


Debe haber muy pocas cosas que diferencien a los dirigentes del “balonpié” argentino ─y a los funcionarios republicanos “institucionalizados”─, con sus "amigos" de las "barras bravas" de todos y cada uno de los equipos de distintas categorías del fútbol organizado. Sólo que los primeros son blancos, ilustrados y, también presiden alguna que otra cofradía, y por ello ─y alguna otra cosa más─, tienen derechos. Los integrantes de las “barras” (los Borrachos…, los de la 12, los de la Buteller, los de la Guardia…, la 14, la 3 de Febrero, y tantos otros etc...) son negros.

Y de esto se trata: es una cuestión entre blancos y negros; entre pobres y ricos; entre los que "saben" y los "idiotas útiles". Es, claro, una lucha de clases.

La conducta de los dirigentes y ciertos políticos no se nota o se nota poco. Al menos sólo se la sospecha y se la insulta, pero nada más, algún que otro juicio que atravesará con mayor o menor suerte. Sus movimientos son parcos, tranquilos, elegantes, irresistibles, para algunos, soberbios.

"Ellos", los malos, son delincuentes, violentos, patovicas, barras bravas y, también, asesinos. En cambio, Patti fue diputado; Martínez de Hoz, economista preso en su casa del Cavanagh de Retiro, después de muchos años; y Videla, preso vip; Massera, marino que pudo morir enfermo pero sin que lo alcance la domiciliaria. Menem, en cambio, senador; Cavallo, otro economista, libre y asesor de otros hombres poderosos, blancos e ilustrados y también libres.

Los manejos que realizan los "malos" no pueden ocultarse, saltan a la vista porque son negros, porque no son inteligentes, ni educados. Son avaros: no saben repartirse el botín "conquistado" sin abrir la boca, calmos, en su momento y armoniosamente. Por ello se matan, se pelean, se disparan y acuchillan a la vista de quien quiera verlos. Por caso, también, se amenazan y delatan por donde sea. ¡Son negros! Qué esperar de esos.

Acaso, esa sea la única diferencia entre el ex presidente Aguilar y los "Borrachos del Tablón", entre el actual presidente Cantero y “Bebote” Álvarez: estos últimos de ambas relaciones dicotómicas son más primitivamente genuinos. Acaso, más "honestos" ya que se dicen y muestran cómo son. No se lo ocultan a nadie. Y, sin embargo, la sociedad mediatizada prefiere a los que tapan y esconden sus hechos y disfrazan con oropeles sus peores acciones. Incluso, son capaces de poseer argumentos delicados que permiten justificarlas.

Claro, llegado el hastío, los inteligentes tiran a sus “De la Ruas” a la basura y los entregan. Le sueltan la mano. Nadie los defiende desde el poder y la sociedad republicana se satisface de la caída. “Culpabilidad por vulnerabilidad”. Pero el orden establecido continúa: Impertérrito, más consolidado que nunca hasta que tengan que perder a otro de los suyos por no haber hecho buenos deberes.

Los negros, los malos, los violentos, los pobres, los barras brava no tienen, siquiera voz. A veces, sí. Cuentan con un par de horas en sórdidas entrevistas televisivas, o algunas líneas periodísticas en “amarillentos” papeles de diario que rápidamente sólo sirven para envolver el mismo pescado podrido que surge de estos. Y muy poco más.

Ciertamente, los negros, los chabacanos y los brutos, sucios, feos y malos, los que no son Aguilar, Angelici, Leo Rodríguez o Cantero -que dicho sea de paso mientras denunciaba a su barra brava triangulaba tres jugadores de su primer equipo profesional, evadiendo entre todos ellos divisas útiles para los sectores de donde provienen muchos de sus mismos “perseguidos”-, sólo sirven como entretenimiento menor para la raza elevada.

Pensar por sí mismo es una aplastante responsabilidad, pero es, primordialmente, "buscar la suprema piedra de toque de la verdad en sí misma, esto es, la propia razón"; comprendemos así que orientarse en el pensamiento es tener por oriente la razón, o, de otro modo, la "libertad misma". El hombre desorientado, y la desorientación vivida en el sordo y corrosivo disgusto de quien huye de sí mismo es el hombre alienado en el sentido de la irrescatabilidad definitiva de sus propias posibilidades.

Sin embargo, como veremos con la vida misma, las "pesadillas" más terribles no siempre han sido imaginadas por artistas o profetas. La siniestra ventaja que poseen lo hombres de razón, -todos los que pertenecen a la membrecía de los “bien intencionados” que se han mencionado en estas líneas, por caso-, es que en contubernio con los poderosos se encuentran capacitados para ejecutarlas.

Entonces, es bueno que la razón la usemos para llevar adelante una relectura de la violencia estructural, comenzando desde el pasado histórico argentino, también mediato y, por qué no, concluyendo con la inmediatez diaria.

El devenir nuestro a lo largo de nuestros años nos ha permitido oír acerca de la tortura y los torturadores en distintas materias. Tanto es así que, incluso, en un tema de índole muchísimo menor, los amantes del fútbol semanal podríamos decir que, útilmente, viendo jugar a nuestros equipos amados nos "duelen los ojos". También, sabemos del rol que cumple el Estado según quien lo comanda. Y conocemos de clases sociales, tanto que sin ir muy lejos nosotros formamos parte de alguna de ellas.

"Mi querido amigo: ayer se despachó una comisión para usted dándole instrucciones sobre el modo que debe proceder como Comisionado Nacional (...) Mi idea se resume en dos palabras: quiero hacer en la provincia una "guerra de policía". Declarando ladrones a los montoneros, sin hacerles el honor de considerarlos como partidarios políticos (...) lo que hay que hacer es muy sencillo...", le escribía Bartolomé Mitre a Domingo Faustino Sarmiento en 1863. Y, aún, nada terminó.

Sarmiento acompañaba la bravata, del original dueño del corporativo diario La Nación, sosteniendo que "Cuando a ciertos hombres no se les concede los ´derechos de la guerra´" -(los cuales serían hoy los derechos de la corrupción ilustrada o el derecho de los poderosos)- "entran en el género de los vándalos, de los piratas, es decir de los que no tienen ´comisión´ ni derecho para hacer la guerra y la hacen contra los usos de todas las naciones, y es por la propia seguridad de estos usos que es permitido quitarles la vida donde se los encuentre".

Y tiene razón el sanjuanino maestro, los negros, los pobres, los "borrachos", los barra molestan a los buenos modales. No saben "hacer las cosas". Los usan eso, sí. Pero a pesar de ello, y como si fuera por un capricho que no lo es, le quieren discutir el poder a los poderosos.

En su propio territorio, en sus mismos negocios y sus desaguisados corrientes. Sin inteligencia, sin sumar poder político. A cómo dé lugar. En cualquier sitio. A puño limpio, y dejando las huellas como obra tosca. A merced del sistema punitivo estatal.

Solo que para mal de aquellos "usos" sarmientinos hoy prevalece la dignidad de las garantías constitucionales y deben llevarse a cabo los procesos judiciales como Alberdi manda, con la gente acusada manteniendo la libertad, ya que ellos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario en sentencia firme. Incluso aplicando -las garantías- en contra del parecer de aquellos para los cuales la revolución francesa las creó en salvaguarda de sus vidas, su honor y sus haciendas contra un posible Estado autoritario, y que hoy protestan y, sin embargo, no aguantarían un solo minuto encarcelados sin clamar por su buena conducta a grito pelado.

Lamentablemente, los negros, los pobres, los marginados, los "borrachos", los barra, a veces, en tiempos del post-modernismo, pelean individualmente, sólo por ellos. Pero, a la postre, están disputando el poder a los poderosos. Con malas armas, es cierto, pero pelean, no quieren dar el brazo a torcer. No quieren lamentarse de haber nacido negros, pobres, "borrachos" e iletrados. También le están discutiendo el poder a todos los dirigentes y a algunos políticos desorientados y a su arrogancia universitaria, hueca e incontinente.

Pelean como no lo hacen los dirigentes y funcionarios opositores, empresarios, intermediarios y algún otro que se pasó de este lado del proyecto nacional y popular, que vieron lo que vino pasando pero hicieron y hacen de cuenta que nada ven. Quizá porque desean continuar el orden establecido y que el alejamiento de algún indeseable resulte con el menor daño posible, la menor cantidad de esquirlas posibles, no sea cosa que alguna deje heridas incurables a propios y extraños.

Hoy la pelea está desarrollándose colectivamente en la Nación y sobre todo con los jóvenes transvasados, e individualmente en las canchas o por medio de "corporaciones" en el sector del poder real. No tiene los ribetes estratégicos de los 70. Pareciera que faltan los fines de semana deportivos los ideales trascendentes. Apenas existen mezquindades, pero, muy a pesar de ello, son las mismas luchas, por otros caminos, entre los poderosos del poder y los desposeídos. Por supuesto, en los estadios, una confrontación menos aglutinadora y con menor cantidad de éxito posible.

El Padre Hernán Benítez, confesor de la compañera Evita, a quien se rinde homenaje denominando con su nombre al torneo inicial de fútbol, se preguntó alguna vez, en referencia a los "subversivos" de aquellas épocas: "¿Qué los lleva a reaccionar violentamente contra el medio social en que acunaron? A mi entender, -se respondía-, la convicción de que sólo la violencia barrerá con la injusticia social. Por las buenas jamás los privilegiados han cedido uno solo de sus privilegios. Estos jóvenes sienten, con un fuerza que no sentimos los viejos, la monstruosidad de que un quince por ciento posea más bienes que el ochenta y cinco por ciento restante. Viven en un estado de indignación y de irritación del que apenas podemos formarnos una idea. Por eso ven con buenos ojos al peronismo y reaccionan en contra de las pestes oídas contra él".

Para estos casos, convendría recordar a otra mujer, a Simone de Beauvoir cuando bella, también, en su inmortalidad, citaba: "Sería inútil indignarse. Protestar hoy en nombre de la moral" -y a favor de la república- "contra `excesos´ o ´abusos´ es una aberración. En ninguna parte hay abuso o exceso; lo que reina en todas partes es un sistema".

Por suerte, para este escriba existe y suena hoy la más maravillosa música que puede resonar en los oídos del pueblo argentino: un proyecto nacional, popular y liberador que permite dar batalla afuera y adentro, por nosotros mismos, por nuestros “dioses paganos” y, sobretodo por nuestra juventud maravillosa, la de ayer, la de hoy y la de ¡¡¡Hasta la victoria siempre !!!


Antonio Mancuso
abogado


martes, 24 de julio de 2012

CLARÍN Y EL JP MORGAN





El ex ejecutivo de la banca estadounidense JP Morgan Hernán Arbizu, quien se autodenunció ante la justicia argentina como autor del delito de lavado de activos y evasión tributaria a favor de grandes grupos económicos, reclamó que la Corte Suprema investigue, como tribunal originario, una supuesta intromisión de la entidad financiera y la mismísima embajada estadounidense en una maniobra para "silenciarlo".

"Acá todo el mundo se confunde, únicamente se enfocaron en el lavado de dinero del Grupo Clarín y el problema de las AFJP, y se olvidaron –sugestivamente– de lo más importante, que es la responsabilidad penal del Banco JP Morgan Chase en las operatorias de lavado de dinero, evasión tributaria, violaciones a las normas del Banco Central de la República Argentina, entre muchas otras, relacionadas con la operatoria en sí de dicha institución bancaria y su necesidad de captar clientes en el país, para ayudarlos a sacar fuera del control estatal su dinero", disparó Arbizu en un escrito de apelación contra el cierre de la investigación por parte de la Cámara Federal, y la recusación contra todos los jueces por presunto "prejuzgamiento".

Arbizu, quien denunció ante la justicia la supuesta maniobra mediante la cual el Grupo Clarín se habría capitalizado con fondos de las AFJP en una operación financiera que perjudicó los intereses de los jubilados y pensionados, explicó que en 2008 fue detenido de manera ilegal en virtud de un pedido de las autoridades norteamericanas, canalizado de manera irregular a través de la embajada estadounidense, la cancillería argentina y la Justicia Federal. Las irregularidades, según el escrito presentado por el imputado –reclamado en extradición por la justicia estadounidense– se produjeron en una secuencia en la que "el Ministerio de Relaciones Exteriores dio curso a un pedido de detención preventiva pese a saber y reconocer la faltante de requisitos exigidos en la norma sustantiva... en cuanto al Tribunal, dio curso a la detención preventiva solicitada por las Autoridades de Estados Unidos también conociendo la faltante de requisitos exigidos en la ley".

Arbizu denunció que dos funcionarios del FBI amparados por la Embajada de Estados Unidos se entrometieron en una causa judicial en la que se investigan presuntos delitos económicos a través del JP Morgan. El 23 de junio de 2008 los agregados jurídicos de la embajada estadounidense William D. Godoy y Frank Oliva, del Departamento de Justicia de Estados Unidos, Federal Bureau of Investigation (FBI), se presentaron ante el juez federal Sergio Torres para informar que existía una orden de detención contra el ex funcionario de la organización financiera. Pero según el escrito presentado ahora, al que tuvo acceso Tiempo Argentino, la documentación presentada –más allá de la poco usual forma de hacerlo– sería "ideológicamente falsa".

El "arrepentido" Arbizu explicó: "Nadie ha visto ni ha querido señalar que el juez que emitió esa supuesta orden de captura, indicada por los agregados diplomáticos de la Embajada y los abogados del Banco, no es el mismo ni siquiera se asemeja en su apellido y nombre, ni siquiera se trata del mismo expediente judicial, por el cual la embajada de Estados Unidos solicitó mi detención preventiva. Son dos casos aparentemente totalmente distintos. Cuando se dispuso en el marco del proceso de extradición que ese país requirente debía informar sobre la diferencia de ambas causas, es la Embajada de Estados Unidos la que se niega a informar ello, alegando que el pedido de extradición estaba correctamente efectuado y que no es obligación de dicho Estado incorporar nuevos elementos".

A través del estudio Argibay Molina, que lo defiende, Arbizu insistió ante la Cámara de Casación con la nulidad del proceso, la intervención directa de la Corte Suprema (a raíz de la presencia de diplomáticos norteamericanos a quienes imputa delitos) y la recusación contra los camaristas federales que intervinieron hasta ahora. "La intervención de la embajada en este expediente en forma directa no tenía como objetivo colaborar con la justicia argentina, sino impedir, al igual que los representantes del Banco JP Morgan Chase, que yo expresara al mundo la inminente caída del sistema bancario en 2008 y el posterior ataque contra el euro por parte del Sistema Bancario de Estados Unidos y algunos funcionarios de EE UU complacientes con el Banco JP Morgan Chase”, resume el escrito.




lunes, 23 de julio de 2012

«LIDIA PAPALEO DICE LA VERDAD»





El abogado PABLO ARGIBAY MOLINA, exdefensor de Alfredo Yabrán, es un posible testigo en la causa PAPEL PRENSA. Él revela datos de su historia personal vinculados con la venta fraudulenta de la empresa Papel Prensa, y sobre el rol del subsecretario de Hacienda de José Alfredo Martínez de Hoz, el doctor Miguel Tobías Padilla.





Pablo Argibay Molina se sienta ante una mesa redonda de vidrio en una pequeña habitación de su estudio jurídico. En la sala casi no hay adornos, pero en un mueble de madera hay un libro rojo editado por el diario Clarín en ocasión de su 50º aniversario. El abogado dice que está ahí por casualidad o que habrá quedado de la mudanza, después de su ruptura con “el otro”, en referencia a su ex socio Carlos Fontán Balestra (h), actual representante de La Nación en la causa Papel Prensa. El detalle es curioso porque Argibay Molina habla, justamente, de Clarín y Papel Prensa. Asegura que existe un personaje clave que ha pasado inadvertido: “Miguel Tobías Padilla (subsecretario de José Alfredo Martínez de Hoz) manejaba la información de todo lo que iba ocurriendo en la parte económica que bajaba de las Juntas. Y fue el que manejó los tiempos del negocio”.

Argibay Molina fue representante del empresario Alfredo Yabrán, de la funcionaria menemista María Julia Alsogaray y del comisario Néstor Espósito, acusado del asesinato de Walter Bulacio. Actualmente tiene entre sus clientes a Hernán Arbizu, ex ejecutivo del JP Morgan, “el arrepentido” por cuyas declaraciones están siendo investigados directivos del Grupo Clarín. Pero en este diálogo, el abogado no se presenta como defensor, sino como testigo. Y espera que la Justicia lo convoque para serlo formalmente en tribunales.

“Cuando me recibo de abogado, a mediados del ’70, me fui a la Comisión Nacional de Valores. Era un organismo nuevo... y era un embole. Descubrí que era más divertido hacer inspecciones. Había muchos conflictos con las inspecciones, la gente escondía los libros y demoraban el trabajo. Me inventé el trabajo de asistente de los contadores y les hacía las actas. Entonces se empezó a emprolijar el tema. En una de las inspecciones me toca la empresa Berlingieri (una concesionaria de autos). Yo empiezo a pedir los papeles en Berlingieri. Ahí me atendía el doctor Miguel Tobías Padilla. Y un día aparece Fontán Balestra de abogado, aunque el tema era todavía administrativo, no tenía connotaciones penales. Tal vez lo pusieron porque yo ya lo conocía. Un día le dije a Padilla: ‘Los vamos a hacer mierda. Si esta empresa no sirve ¿para qué siguen en la Bolsa? Bajo control’. Le expliqué que entre las penas estaba pagar el máximo de la multa e irse de la oferta pública voluntariamente y que con eso se extinguía la acción. El problema que tenían era que contemporáneamente había aparecido una norma sobre personas jurídicas que establecía que los sancionados por la Comisión de Valores no podían ser directores de empresas. ¿Y quién estaba acá? El contador de Berlingieri. ¿Y quién era? El Tío Héctor (Magnetto)... Conclusión: se arregla el tema con mi propuesta y yo gentilmente aparezco de socio del otro... Yo llego en marzo de 1972, que coincide con una fecha que hay acá en el libro –señala y busca El Hombre de Clarín, de José Ignacio López. Lo hojea hasta que encuentra el dato–. En marzo de 1972 Héctor Magnetto entró a Clarín.”

–Así empieza su vínculo con Fontán Balestra.

–Y con Miguel Tobías Padilla. El estaba en el estudio Sáenz Valiente Padilla. Tuvimos algunos trabajos más con él, hizo una consulta en un momento dado, una charla informal, porque tenía problemas con los gremios y con la Confederación Económica. Pero en el ’76 Miguel Tobías Padilla aparece como subsecretario de Martínez de Hoz. Un tipo inteligentísimo. Yo me pregunto por qué no figura Padilla en el libro. Y es porque es el que lo vincula con Papel Prensa.

–¿De qué forma?

–Primero le explico por qué estoy yo metido en esto. Porque (el ex secretario de Derechos Humanos Eduardo Luis) Duhalde dice que yo declaré en Papel Prensa, pero yo nunca declaré. Mi estudio había intervenido en dos temas vinculados con Papel Prensa. Uno era el de Julio Broner, el presidente de la Confederación General Económica, y otro era el de Manuel Madanes, de Aluar. A la mujer de Madanes, Matilde Matraj de Madanes, se la llevan presa. Nosotros la canjeamos. Bueno, el grupo empresario, yo era un pibe, pero habíamos hecho el hábeas corpus que dio negativo. Como Aluar era un tema de Fuerza Aérea, se hizo una presión y se hizo el canje que se iba a materializar con el retorno de Manuel Madanes al país y la soltura de ella. La sacamos y nunca nadie habló de esto hasta que (el jefe de la policía Bonaerense Ramón) Camps saca su libro y aparece Matilde Matraj de Madanes. También vinculado con esto está el tema de Broner. Yo lo seguí en Conarepa (Comisión Nacional de Responsabilidad Patrimonial, creada por la dictadura para “investigar” y apropiarse de bienes de empresarios). El tema es que el canje y las actuaciones anteriores me dejaron ver que el lío entre las Fuerzas Armadas era terrible, era un factor determinante. Entonces, ¿por qué firma Lidia Papaleo el 2 de noviembre? ¿Por qué en esa fecha (Magnetto) le dice ‘si no me firmás te van a matar a vos y a tus hijos’? Porque tenían la información de que iba a pasar eso. De que en la pelea se los iban a chupar a todos los duros. El tenía la información por Miguel Tobías Padilla. Se apuró a manotearlo porque si esto entraba en manos de la Junta se lo comía (Emilio) Massera, que es el que mata a Miguel Tobías Padilla en abril de 1978. Se apuran porque querían evitar que vengan los duros, que eran Ramón Camps, (Guillermo) Suárez Mason y los que estaban con la Marina. La clave es Miguel Tobías Padilla, que era el tipo que manejaba la información de Martínez de Hoz y todo lo que iba ocurriendo en la parte económica que bajaba de las Juntas. Era el abogado personal de Magnetto. Fue el que manejó los tiempos del negocio. ¿Por qué ese día tenían que firmar sí o sí o los iban a matar? Eran ciertas esas cosas. Por eso ella no miente, Lidia Papaleo está diciendo la verdad. Es la situación de coacción que sufrió.

–Le podrían decir que usted ahora tiene intereses contra Clarín porque entre sus clientes hay personas que tienen causas contra el grupo, como Arbizu...

–Si hubiera tenido interés habría hecho esto antes.

–¿Y por qué no lo hizo?

–Porque no se me ocurrió. Nace cuando Duhalde me pregunta por qué estaba en la Conarepa. Yo le expliqué de Broner. Y él escribe que yo declaré y cuando se muere publican todo lo que había escrito y aparezco otra vez yo. Pero no lo iba a dejar colgado... Ahí nace el compromiso.

–¿Cómo pasó usted de socio de Fontán Balestra, abogado de La Nación, a contar estas cosas? ¿Se pelaron por Yabrán?

–Esa es la excusa de él. Pero para llevarse la plata, bien que se la llevó.

–Pero usted pasó de ser defensor a acusador.

–El destino lo quiso.



martes, 10 de julio de 2012

LOS CRÍMENES DE LA CNU







Roberto Atilio Falcone es marplatense de pura cepa. Estudió y se recibió de abogado en la Unmp y fue nombrado juez federal en 1994, “en pleno menemismo”, como le gusta remarcar. Es integrante del Tribunal Oral Federal de Mar del Plata que investiga los crímenes cometidos por la CNU en esa ciudad. A diferencia de la pobre actuación del Juzgado Federal 3 de La Plata, que pese a la abundancia testimonial ha dictado solamente dos procesamientos de miembros de la CNU local, el tribunal marplatense ha avanzado decididamente en la causa, con una veintena de procesados –algunos cumpliendo prisión preventiva– por homicidios calificados y asociación ilícita.

En el año 2009, usted afirmó que había poco progreso en los juicios por el terrorismo de Estado por falta de compromiso, o de compromiso ético de los jueces. ¿Cómo ve esa situación hoy, se ha avanzado, se ha retrocedido?

–Se ha avanzado mucho, pero por esfuerzos individuales. Sigue existiendo un freno, en algunos sectores del Poder Judicial de Mar del Plata, a la investigación de los crímenes de la CNU. Por una cuestión lógica: la Justicia Federal de Mar del Plata comenzó a funcionar en octubre de 1974 y fue armada con cuadros de la CNU. Más aún, integraban la administración de Justicia personajes que habían estado detenidos por el asesinato de Silvia Filler en 1971. La Justicia Federal de Mar del Plata, por más compromiso progresista que pueda existir de parte de algunos jueces, no ha conseguido liberarse del todo de los sectores de extrema derecha.

A partir de la investigación de Miradas sobre la CNU, hemos comprobado que en La Plata hay importantes demoras en la investigación y el eventual juzgamiento de estos crímenes. ¿A qué lo atribuye?

–Es mucho más fácil hoy investigar el terrorismo de Estado cometido luego del golpe, porque en un aparato organizado de poder, cuyo funcionamiento ha sido acreditado ya en la sentencia de la causa de los ex comandantes, hay una especie de responsabilidad de tipo funcional. Eso es mucho más sencillo que llevar a juicio a personajes que han venido escalando posiciones en la sociedad o que detentaron y detentan posiciones expectantes. Eso lo que ha generado es una mayor dificultad, porque no son personajes que se han quedado quietos. Articulan desde muchos sectores. Usted fíjese que los jueces que investigan a la derecha son los jueces más vilipendiados, los jueces más calumniados, donde hay campañas de todo tipo, porque estos imputados no se van a entregar fácilmente. Van a poner todo lo que haya que poner para poder eludir la persecución penal.

Esa demora y esa morosidad de algunos jueces, ¿usted las ve más como una cuestión corporativa, un reflejo de temor o una complicidad ideológica con respecto a los hechos?

–En algún caso hay algún componente ideológico, y no necesariamente porque tengan vínculos con estos personajes, sino que las designaciones que se han hecho durante todos estos años no son, en su mayoría, designaciones que puedan acompañar el tipo de revisionismo judicial que se está haciendo en este momento. Y si bien el Consejo de la Magistratura ha apoyado estas investigaciones, a mi criterio no ha seguido de cerca las denuncias que han hecho las víctimas por las paralizaciones y por las contramarchas que se producen.

Volviendo a la CNU, hay una gran diferencia en cuanto a la dinámica de investigación y procesamiento: en Mar del Plata hay una veintena de procesados y en La Plata hay dos…

–Sin duda. Es que en el año 2000, en el mes de septiembre, presentamos el Juicio por la Verdad. Pero nosotros no dispusimos la agenda. A nosotros nos hizo una demanda colectiva toda la sociedad de Mar del Plata: Universidad, Colegio de Abogados, gremios, ONG, organismos de Derechos Humanos, etc., etc., y empezamos el Juicio por la Verdad, y los testigos, los primeros testigos, venían a relatar los horrores sufridos durante la dictadura, pero también la persecución y los asesinatos de la CNU. Entonces, desde el primer día empezamos nuestras averiguaciones acerca de lo que había acontecido en el terrorismo de Estado, pero sin poner ese mojón en el 24 de marzo del ’76, porque para nosotros también todos los crímenes de la CNU son delitos de lesa humanidad y fueron cometidos al amparo del poder del Estado.

Es una diferencia notoria, porque en La Plata, en el caso específico de la CNU, nunca hubo una presentación colectiva, y recién ahora un puñado de militantes y de abogados junto a familiares de las víctimas, están empezando a presentar querellas...

–Lo que ocurrió en Mar del Plata es que venían muchos testigos... familiares, esposas, hijos que nos contaban todo lo que habían sufrido. Cuando solicitamos los expedientes vimos que estaban anémicos de diligencias probatorias, que no se había hecho nada. Empezamos a colectar testimonios, documentos. Hemos secuestrado documentos que tienen 35 años, con un valor incriminatorio grave. Y luego, todos esos elementos de juicio, el tribunal no se los derivó al juez federal de Primera Instancia. El tribunal los clasificó, los relacionó con cada uno de los hechos delictivos, hizo una valoración provisional y mandó al juez federal de primera instancia una instrucción casi completa. Con lo cual el juez federal de primera instancia lo único que tuvo que hacer fue seguir el camino que se había iniciado. Hay que sentarse frente a las víctimas que hace 30 años están reclamando justicia y creen que usted los puede ayudar. Entonces, uno adquiere un compromiso, sin violar ninguna garantía, sin torcer ningún elemento de prueba, sin valorarlo arbitrariamente, pero uno asume un compromiso que muchos no han querido tomar. Esa es la diferencia.





LEA TAMBIÉN

INVESTIGACIÓN EXCLUSIVA / LA CNU

domingo, 8 de julio de 2012

EL PLAN SISTEMÁTICO DE ROBO DE BEBÉS





REPORTAJE A LA JUEZA
MARIA DEL CARMEN ROQUETA,
PRESIDENTA DEL TOF 6


“Nosotros lo que estamos diciendo es que no hubo dos planes. Es un solo plan, que fue todo”, dice la juez María del Carmen Roqueta, presidenta del Tribunal Oral Federal 6, que el viernes pasado condenó a Videla y a otros represores por el robo de bebés. “En la causa 13 (del Juicio a las Juntas), no llegaron a esto, es lo que faltó. Pero acá nosotros sí pudimos probar que la sistematización estaba: estaba la práctica de secuestro, tortura, cautiverio, desaparición de la madre y desaparición del niño.”

El Tribunal que definió por primera vez el robo de niños durante la dictadura como “práctica generalizada y sistemática” acaba de completar lo que el Juicio a las Juntas de Comandantes de 1985 no hizo y dejó pendiente. Es decir, incluyó “la desaparición de niños” como parte del plan sistemático de desaparición de personas. En esa misma definición describe de forma subsidiaria el robo de bebés como práctica sistemática, pero dentro del plan general.

En diálogo con Página/12, Roqueta subraya otro de los elementos fundamentales del fallo, que es otra diferencia fundamental con el fallo de 1985, que no tomó como casos a los niños no aparecidos y consideró que no había delito. Esta sentencia acusó a los represores por cada uno de esos casos: “Uno de los motivos complicados de este juicio era qué pasaba con los chicos que no aparecieron. El tema era probar y quedó probado que nacieron, que los vieron, que los escucharon, que estuvieron con la mamá, que se los sacaron enseguida, que los tuvieron quince días. O sea, que el niño nació vivo y el niño está. Punto. Dónde está, no se sabe”.

Roqueta integró el Tribunal con Julio Luis Panelo y Domingo Altieri. En esta entrevista habla sobre el acuerdo y las diferencias de la condena de 50 años para el dictador Videla, su voto por Reynaldo Bignone y Rubén Franco, a quien ella en disidencia condenó por 40 años. También los criterios por los que los apropiadores directos y varios acusados terminaron con menos penas de lo que esperaba la querella y la fiscalía.


–¿Hubo acuerdos sobre la idea de la sistematicidad? ¿Discutieron? ¿Por qué práctica y no plan?

–La definición fue pensada. Cuando pusimos “sustracción, ocultación y retención” (de niños) fue porque quisimos poner todos los verbos posibles. Y luego tomamos otro artículo: “alterando, suprimiendo” y pusimos todas las posibilidades de lo que pasó, con todas las mujeres que teníamos en este juicio, pero también en (otros) posibles. De acuerdo con lo que vimos fuimos pensando en abarcar todo: fueron secuestradas, estuvieron en cautiverio, están desaparecidas, o están muertas. Y esto último también fue pensado: yo sé que era doloroso decirlo, pero había que decirlo. Porque la mamá de Clara Anahí Mariani está muerta. El tema es que siempre aparecía la palabra “Plan sistemático de robo de bebés”. Nosotros lo que estamos diciendo es que no hubo dos planes, es un solo plan. Que fue todo. En la causa 13 (del Juicio a las Juntas), no llegaron a esto, es lo que faltó. Pero fue por las circunstancias, por lo que se pensó, por lo que no pudieron probar. Pero acá nosotros sí pudimos probar que la sistematización estaba: estaba la práctica de secuestro, tortura, cautiverio, desaparición de la madre y desa-parición del niño.


–¿Qué se discutió más?

–Lo discutimos. Y fue el tema que estuvo presente durante todo el debate. Nosotros tenemos 35 casos, suficientes para poder hablar si hubo una práctica sistematizada, continua, pensada. ¿Cómo llegaron a eso? Al no tener documentos, las pruebas se van construyendo durante el juicio, pero no: no nos quedó ninguna duda. Ninguna duda, a ninguno de los tres. La duda era porque, a veces, la frase “plan sistemático de robo de bebés” genera confusiones. Creo que la defensa atacó por ahí. Y hay un error. Más allá de que periodísticamente esa frase pueda entenderse, acá la pregunta era ver si lo pensaron, lo trabajaron antes. Si dieron el golpe de Estado y dijeron “nos vamos a robar los pibes”. No. Creo que a partir de que se da la sistematización, también se da lo otro. Yo le pregunté a Ballester cuando declaró: ¿se pensó en algún momento que podía haber mujeres detenidas? “No”, dijo. Entonces, la realidad fue que todas las organizaciones políticas, político-militares o armadas, estaban llenas de mujeres y ésa es una realidad que también se les vino encima, si bien no voy a ver pensar que no lo supieran. Las chicas eran jóvenes y estaban embarazadas. Entonces, no fue una cosa distinta. Esa cosa tan inhumana que se generó, llegó al punto tal de pensar que la madre embarazada, esa mujer, era un objeto, que la iban a matar. No sé si es por conceptos religiosos, pensaron que tenga al chico, después la mataron. Habrán pasado mil cosas en el pensamiento. Pero la estructura clara que nosotros probamos es: determinado que esta mujer iba a morir, esperaron que pariera y después el traslado. Y la desaparición era la de la madre, y del niño. Porque hacer aparecer ese niño –como ellos lo han dicho– iba a dar información, iba a generar preguntas. Bueno, es terrible. De solo pensar, como persona y como mujer, no sólo en las chicas, sino en los bebés. Los veo a los chicos cuando vinieron a declarar o cómo estaban el viernes en la sala. Yo pensaba en el terror, en el abismo. En esa cosa tan oscura donde han nacido. Alejandro Sandoval, cuando hicimos el juicio de Rei, vino un día y me dijo (como enojado) ¡me hicieron un allanamiento en la madrugada! Y yo lo miraba y yo decía, pensar que en un lugar tan oscuro habrás estado.


–¿Ustedes dicen, entonces, que fue un plan? Si dicen que el “plan sistemático” general incluyó la desaparición de menores, la primera redefinición de lo sistemático que así incluye a los bebés, permitiría leerlo en ese sentido.

–Sí, está bien. Es así.


Los no aparecidos

La causa 13 descartó cinco de los seis casos por los que se imputaba a Videla porque, como los chicos no habían aparecido, no probaron el delito. Los abogados dicen que aunque no lo dijeron textualmente, fue como si se los diera por muertos. Ustedes condenaron a los acusados también por esos casos.

–Uno de los motivos complicados de este juicio era qué pasaba con los chicos que no aparecieron. A medida que avanzó el juicio fueron apareciendo varios, pero otros no. El tema era probar y quedó probado que nacieron, que los vieron, que los escucharon, que estuvieron con la mamá, que se los sacaron enseguida, que los tuvieron quince días. O sea el niño nació vivo y el niño está. Punto. Dónde está, no se sabe. A quienes juzgamos ahora, los juzgamos por esos casos. Ahora, esto no cierra si mañana aparece el hijo de Laura Carlotto...


–¿No podrían volver a ser condenados?

–No. Videla está condenado, no se puede condenar dos veces. Y esto es importante porque acá es la diferencia con la causa 13. Nosotros decimos: Fulano, usted hizo esto, el chico nació, lo ocultó, dio ordenes para esto, por este caso lo condeno. Si mañana aparece, el que lo tenga, irá a juicio. Pero el autor mediato por estos casos ya está juzgado.


Condenas

–¿Hubo discusión sobre la condena de 50 años a Videla?

–Sí, fue muy debatido, tal es así que Altieri salió en disidencia. El va a hacer un voto distinto a partir de la tendencia de Zaffaroni, pero nosotros dijimos no. Videla está condenado por 20 casos. Si uno suma los máximos, porque estos hechos concurren realmente (ver aparte), la cuenta da más de 50 años, obvio. Pero usamos la (nueva) ley (llamada Blumberg, polémica pero que habilita ese máximo como lo pidieron las querellas). Las defensas pidieron la inconstitucionalidad según la ley, pero les dijimos que no lo era. La ley se aplica.


–Otro de mayor condena fue Vañek: habían pedido 50, ustedes condenaron por 40.

–Tratamos de ver los grados de responsabilidad. Y también se valoran los hechos. Vañek tenía diez hechos (de la ESMA) y Videla veinte. Lo que hay que hacer es un razonamiento para que haya una mayor coherencia entre la cantidad de hechos y la responsabilidad. (Jorge) Acosta tiene un hecho más que Vañek, pero también una jerarquía menor. Le dimos 30 años. A Riveros le dimos menos, 20, pero eran solo dos hechos.


–Qué pasó con Franco y Bignone. A Bignone lo condenaron sólo a 15 años y a Franco lo absolvieron. ¿En este punto usted planteó disidencias?

–Yo los condeno a 40 años, porque hago una construcción distinta (a los otros dos jueces). Para mí son autores mediatos de la ocultación, pero los delitos concurren realmente entre sí (dos hechos con penas que se suman). Mis colegas condenan sólo a Bignone por un hecho: la ley de autoamnistía pero que es una unidad de acción, entonces es concurso ideal (no se suman). Por eso, llegan a la pena de 15 años (que es el máximo previsto para la ocultación).


–Los dos llegaron acusados por haber intervenido en la firma de dos documentos, durante la última Junta. Una la autoamnistía. ¿Qué pasó con eso? ¿Cómo explican ellos que uno sí quedó acusado y el otro no?

–Para mí son autores mediatos los dos. Las acciones que positivamente hicieron fueron varias. Yo interpreto que el documento final que da lugar a la ley de autoamnistía son acciones legales, puestas a la vista de la sociedad, pero la ilegalidad seguía porque lo clandestino seguía: aunque no hubiera más detenciones, pero tratándose de los niños la clandestinidad continuaba y entonces para mí los dos son autores mediatos. Pero son opiniones y ésa es mi disidencia.


–¿Por qué absuelven a Franco?

–Porque el presidente era Bignone y entonces la responsabilidad era de Bignone, pero no quiero hablar por ellos.


–¿Para condenar a Bignone fue importante la declaración de Abrams?

–Para mí fue muy importante, pero también lo fue el mismo defensor. Cuando empezó a leer diarios y titulares de diarios de la época, uno advierte que el tema está clarísimo. No se puede negar. Y se sabía. Y si bien es probable que hayan buscado alguna manera, y la Iglesia haya intentado colaborar (como dijo Abrams), (no podían) iban a volver a lo mismo: volver a aparecer lo que había que desaparecer.


La subjetividad

–¿Hubo momentos particularmente movilizantes? Los vimos llorar.

–Sí, claro. Por ejemplo, cuando pusimos la grabación de Cecilia Viñas (un llamado desde lo que se presume como un centro clandestino ya en democracia). Pero además, todos los chicos. Las declaraciones, las fuerzas, las ganas cuando se quebraban porque uno tiene que preguntarles por los padres. No por perversión, sino porque uno tiene que cerrar los casos tratando de ver qué pasó. Yo creo que hubo muchos momentos pero eso no quita que cuando uno va a resolver, se despegue.


–Alguna imagen

–Probablemente la del jueves. Si bien no podía ver detenidamente, cuando miraba veía a algunas personas, y la verdad es que sí. Te puedo decir que lo que más que queda grabado es ver el paso del tiempo y la constancia, esa cosa de las Abuelas de estar y estar. Elsa Pavón por ejemplo. Volviendo a las Abuelas, al saludarlas, esas manos calientes que tienen las viejas. Y esas manos frías que tienen los nietos todavía porque vienen de ese lugar tan triste, tan de abismo a pesar de que muchos están bárbaros y están bien, pero ¡hay que cargar con esa historia! Hay que ser muy fuerte para cargar con esa historia. Eso es lo que más ha quedado, que es la vida. La diferencia de este juicio con otros es que a pesar de todo el dolor, de lo siniestro de lo perverso, de lo más miserable del ser humano, nosotros trabajamos con la vida porque por lo menos, los chicos que vinieron están vivos y se pudieron recuperar. Y lo que estamos esperando es que los otros aparezcan. Y esto es apostar a la vida, no a la muerte. Esto es lo mejor del juicio. El resto todo es discutible. Trabajamos muchísimo. Firmamos esto convencidos de que era así. Y manteniendo aquello que no queremos que vuelva a pasar: respetar las garantías procesales, judiciales, como corresponde, que es eso.




viernes, 8 de junio de 2012

REFORMA A CODIGO CIVIL Y COMERCIAL








El nuevo Código Civil (que se unirá con el Comercial) presenta novedosas variantes que cambiarán de acá en más la vida de los argentinos. Así planteado aparece como exagerado, pero si nos detenemos en varios de los artículos del anteproyecto veremos que muchas modificaciones son de avanzada y que vienen a regular situaciones que se dan de hecho y que no están contempladas en el viejo Código. Es más, como lo plantea Lorenzetti, se trata de una adecuación de la ley a situaciones privadas que suceden en forma cotidiana.

Mientras la discusión política de fondo se dará en el recinto del Congreso cuando se debata el proyecto, bien vale la pena repasar los artículos que regirán la vida de los argentinos una vez que se sancione el nuevo Código Civil y Comercial.


Divorcio. Lo que rige hasta hoy es una ley votada en 1987, que tuvo bastante resistencia principalmente de la Iglesia Católica. En ese entonces se hicieron concesiones que tienden a hacer engorroso el trámite de divorcio. El artículo 215 del Código Civil habla de tres años de matrimonio transcurridos antes de pedir su disolución. También, de una presentación conjunta de ambos cónyuges ante un juez siempre y cuando las causas de la solicitud fueran graves. La ley 23.515 de divorcio vincular sancionada durante la presidencia de Raúl Alfonsín, entre otras modificaciones, bajó a dos años dicho plazo. El nuevo Código facilitará las cosas y facultará a que uno solo de los cónyuges pueda iniciar el trámite sin tiempos de convivencia mínimos requeridos. Los desacuerdos en el convenio entre las partes no podrán condicionar la sentencia, que fallará según la premisa de que ninguna ley puede determinar si una persona debe vivir o no con otra. Como dijo Lorenzetti, “ninguna ley puede restituir lo que ya está roto”.

Adopción. Según datos del año 2010, en la Argentina existen más de 10 mil chicos en condiciones de ser adoptados y un número similar de parejas que quieren adoptar. El problema parece de fácil solución; sin embargo, adoptar suele ser un calvario para las parejas que lo intentan, hasta que incluso muchas de ellas desisten de hacerlo. La licenciada Aurora Martínez, coordinadora del Foro de Adopción para Padres Adoptantes e Hijos Adoptivos, reconoce que “hay parejas que esperan hasta diez años” para adoptar. “Lo que no se puede olvidar uno –plantea Martínez– es que hay una niñez atravesada por la pobreza. Mi lectura es que la asignación universal modificó bastante la situación y mejoró mucho, pero hay mucho por hacer porque los que entregan a sus hijos son de clases pobres”. Para Martínez, la traba que existe hoy es la Justicia y la falta de formación. Hoy en día existen trabas, como que los menores de 30 años no son sujetos pasibles de ser adoptantes. El proyecto que deberá tratarse en el Congreso está dirigido a que los adoptantes no deban pasar años a la espera de una resolución favorable y a sortear obstáculos en cuanto a los requisitos. Niños, niñas y adolescentes podrán ser adoptados por personas solas, convivientes y parejas del mismo sexo.

Maternidad subrogada o alquiler de vientres. Se trata de una real novedad y que también contará con alguna oposición de sectores conservadores y eclesiásticos. Lo concreto es que hasta hoy esa práctica no está permitida en el país. Como quedó dicho, Flor de la V debió realizarlo en Estados Unidos. Una pareja que hoy no puede concebir, por el motivo que fuere, debe visitar a un médico que haga el contacto en Estados Unidos (donde sí es legal en algunos estados) y desembolsar una cantidad importante de dinero que puede llegar a los 140 mil dólares. Eso restringe, y mucho, el acceso a esta práctica. En la Argentina, una de cada seis personas tiene problemas de fertilidad, lo que explica que en el último año se hayan incrementado las consultas por el alquiler de vientres, a pesar de que no es una práctica legal en el país. El nuevo Código regulará este sistema de maternidad subrogada, pero no permitirá que se transforme en una transacción comercial. Es decir, no podrá hacerse por dinero y las personas que lo realicen no podrán ofrecer su vientre más de dos veces.

Reproducción asistida. La legislación es relativamente nueva en este tema. En la provincia de Buenos Aires se ha hecho un gran avance con la sanción de una ley, que rige a partir de enero de este año, que permite a las parejas con problemas de infertilidad someterse de manera gratuita a un tratamiento. Respecto de la filiación, la reforma apunta al reconocimiento de la maternidad y paternidad como resultados de actos de voluntad procreacional, es decir, el implante de un embrión conlleva esa aceptación. La reproducción asistida es uno de los agregados más polémicos de la iniciativa. Será tomada como válida la existencia de una persona si tiene comienzo con la concepción en la mujer sea cual fuere el método, natural o por medio de material genético.

Contratos prenupciales. No existen en el país este tipo de contratos, y su vacío legal ha dado lugar a infinidad de maniobras que rozan incluso el delito. Empresarios que vacían sus empresas, testaferros, todo vale para evitar compartir bienes adquiridos con anterioridad a la unión conyugal. El régimen admitido en el país es el de bienes gananciales, que divide en partes iguales lo adquirido durante los años de matrimonio. Los contratos prenupciales no tienen ninguna validez legal. Con la sanción del nuevo Código, quienes vayan a contraer matrimonio podrán dejar los números en limpio en la escribanía antes de estampar su firma en el registro civil. Podrán designarse los bienes, su valuación, las deudas que pueda tener cada uno. Como facilidad y a fin de continuar con las cuentas claras, el patrimonio individual o conjunto podrá modificarse pasado el año de la boda.

Unión convivencial. Mucha agua ha tenido que correr bajo el puente para que se reconozcan los derechos de los concubinos. Años atrás, ni siquiera tenían derecho a una pensión jubilatoria, aun acreditando muchos años de convivencia. La legislación fue cambiando y resolviendo esos problemas, pero aun así existen vacíos legales que el nuevo Código intentará subsanar. Lo que propone el anteproyecto es que las parejas que hayan convivido dos o más años y que hayan formalizado dicha convivencia van a gozar de derechos comunes como la asistencia y de protección de la vivienda. Sea o no del mismo sexo, será considerada la pareja estable unida por el afecto. Ante la ruptura del vínculo, los beneficios obtenidos en común podrán dividirse.

Herencia. Si bien se mantiene, aunque flexibilizado, el régimen actual de sucesiones, se modifica la porción de herencia de la que se podrá disponer libremente. Hoy en día sólo un quinto de la herencia que no va a los herederos “forzosos” se puede dejar en un testamento. El nuevo Código aumenta a un tercio esa porción de bienes de la que se puede disponer.

Comunidades indígenas. Fueron despojados de sus tierras, asesinados y pisoteados sus derechos. Con los años y la lucha de quienes sobrevivieron al genocidio de los pueblos originarios se fueron restituyendo derechos. El proyecto tiende a dar cobertura a esas minorías para reconocerles la propiedad de sus tierras, la explotación de sus posesiones y los recursos naturales.



Comercial. Se incorpora al nuevo Código la defensa de los derechos de los consumidores. Es innegable la importancia que tienen los consumidores en el mundo moderno, no sólo son el motor de desarrollo de la economía, sino que se han transformado en un sujeto político importante, capaz de hacer tambalear gobiernos ante alguna medida injusta que los perjudica. El nuevo Código no sólo los incorpora sino que define el concepto de consumidor de bienes y servicios y les adjudica derechos para que no sean pasibles de prácticas abusivas.

Los consumidores han ido avanzando en la conquista de derechos, pero aun así todavía desconocen cómo se elabora un resumen de tarjeta de crédito o cómo se calculan los intereses sobre las compras. El anteproyecto plantea que las entidades bancarias estarán obligadas a ser más transparentes con las obligaciones contractuales y deberán brindar información periódica a sus clientes. El nuevo Código establece también que las disposiciones relativas a los contratos de consumo serán aplicadas también a los contratos bancarios.

Medios electrónicos. Ha ido en aumento la modalidad de compra por Internet sin que exista una regulación efectiva sobre esta práctica. Una encuesta revela que el 85 por ciento de la población mundial ha realizado al menos una vez una compra por Internet. En la Argentina esa cifra está en el 74 por ciento. La nueva normativa intentará regular y proteger al consumidor que utilice este medio, que tendrá 10 días para revocar un contrato realizado mediante un soporte electrónico.

Sociedades anónimas. Otra modificación que hace al desarrollo cotidiano de la actividad económica tiene que ver con las sociedades anónimas. El anteproyecto permite la constitución de sociedades de una sola persona, lo que facilitará la inversión y formación de pequeñas empresas, que son las que ocupan la mayor parte de la mano de obra del país.

En definitiva, de lo que se trata es de la ampliación de derechos y de protección legal de las minorías. No se trata, como se reflejó con las discusiones sobre el divorcio y el matrimonio igualitario, de promover los divorcios en masa ni dejar de procrear y empezar a alquilar vientres. Se trata de que las minorías que decidan hacerlo tengan una protección legal. Se trata, ni más ni menos, de adecuar la ley a situaciones que se dan de hecho.

Dalmacio Vélez Sarsfield redactó el anterior Código Civil en 1871. Duró hasta hoy. Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco y Aída Kemelmajer de Carlucci entrarán en la historia como la comisión que redactó el nuevo Código en 2012. Es de esperar que la nueva norma esté a la altura de los tiempos que corren.


VEA...
Texto Completo del Anteproyecto del Código Civil y Comercial argentino


lunes, 7 de mayo de 2012

FELIZ CUMPLEAÑOS EVITA





Hoy cumplís jóvenes 93 años. Qué hermoso sería tenerte acá. Podrías estar con nosotros, acompañando este momento histórico de lucha, de conquista y recuperación nacional y social, pero un cáncer muy cruel te llevó muy joven, con apenas 33.

Hoy te recordamos porque cada promesa tuya se está haciendo realidad, y es verdad que volviste y sos millones.

Millones de puestos de trabajos, millones de jubilados, millones de pibes y pibas que tendrán un país más justo y solidario. Es cierto que todavía falta mucho, es mucha la desidia, la traición y la rapiña que sufrimos durante tantos años. Seguiremos adelante, compañera, con tu imagen, tu memoria, tu voz despertando conciencias y tu ejemplo sin par.

Constancia y sacrificio, compromiso militante, audacia y desenfado, amor inconmensurable. Todo te devolvió la vida, todo lo que diste, y a pesar de que te fuiste hace más de medio siglo, casi 60 años, estás más fresca, más linda que nunca.

Felicidades cumpa, hasta la victoria siempre...






lunes, 30 de abril de 2012

CASTELLI Y MONTEAGUDO








Esta charla sobre Castelli y Monteagudo, nada menos que en el stand de la Presidencia de la Nación, es muy emotiva para mí, en primer lugar porque me siento más que honrado de haber sido invitado, y en segundo lugar porque una actividad así es sintomática de un cambio de época.

Este cambio de época tiene algo que ver con el aniversario que celebramos ayer, pues hace nueve años comenzó en Argentina una etapa de recuperación no sólo económica, sino fundamentalmente política. La política volvió al primer plano, la transformación volvió a verse como posible, y empezamos a recobrar una conciencia nacional que nos habían arrebatado, una autoestima de la que habíamos sido despojados tras décadas de prédica autodenigratoria, justamente porque nuestros opresores sabían muy bien aquello que decía Monteagudo, y repetía Jauretche, de que un pueblo temeroso e inseguro es más fácil de someter. El interés por la Historia es un indicativo del renacer de la política y del sentido de Nación. Pero los que nos ocupamos de la Historia notamos algo más: un interés específico en ciertos personajes que hasta ayer eran malditos para la Historia oficial, y que hoy son vistos como héroes negados, silenciados, sobre los cuales el público desea saber más, porque intuye que el ocultamiento y la distorsión de estos personajes no es casual: que obedece a motivos profundos, y que ellos tambien fueron en cierto modo -y disculpenme la metáfora- "desaparecidos". Fueron los desaparecidos de la Historia oficial, la misma historia que hizo desaparecer de las crónicas a los indios, a los negros, a grupos sociales enteros que no encajaban con el relato que se nos quería transmitir.

Fíjense que en ese desaparecer que ya viene de nuestros primeros historiadores, Vicente Fidel López consideraba que la historia no debía ocuparse de las luchas de los indios, pues formaban parte de una suerte de crónica menor.

Joaquin V. González
, cuando era joven y no estaba inficionado por la ideología de la oligarquía, criticaba a los historiadores oficiales por haber desconocido y silenciado la gran rebelión por la dignidad y la Independencia de Tupac Amarú, a la cual Mitre intentaba disminuir calificándola de simple "montonera", mientras Sarmiento consideraba a los grandes jefes de la resistencia indígena, Capoulicán y Lautaro, como "indios apestosos".

Por eso me alegra enormemente que hoy volvamos a hablar de gente como Belgrano y empecemos a reconocerlo como el verdadero Padre de la Patria. Me alegra que hablemos de hombres como Castelli y Monteagudo y que haya personas que se agrupan y organizan para homenejearlos. El año pasado, los integrantes del Espacio Monteagudo, aquí presentes, promovieron la recordación del 222 aniversario del nacimiento del gran patriota tucumano (que no por casualidad nació el año de la revolución francesa), y yo tuve el honor de haber sido invitado a exponer sobre su pensamiento en la Casa Patria Grande Néstor Kirchner, la ex sede de la Secretaría General del Unasur, pues ciertamente este prócer fue el precursor ideológico de la unidad continental, como enseguida veremos.

Y este año, ya se está organizando otro grupo de compañeros, tambien presentes, en torno al propósito de reivindicar a Juan José Castelli del silenciamiento al que fue sometido. Entre otras cosas, proponen que se haga un acto oficial de homenaje cuando el 12 de octubre de 2012 se cumplan 200 años de su muerte, una muerte muy triste luego de una tremenda agonía, envenenada aún más por la ingratitud de sus contempóraneos; pues, como recuerda Manuel Moreno, Castelli, el gran orador de Mayo, el hombre que gestó y organizó la revolución desde las sombras, murió "pobre y perseguido" y su familia quedó en la ruina despues de haberlo dado todo por la patria; su casa fue rematada a precio vil y su viuda, en la miseria, debió esperar 13 años a que le acordaran una pensión. Tambien piden que la estatua de Castelli, que se encuentra en Plaza Constitución, sea trasladada al lugar central que se merece, en Plaza de Mayo, frente al Cabildo que hace dos siglos lo vio caminar febril preparando en los rincones el gran movimiento que nos hizo nacer a una vida independiente, y que lo oyó rebatir con inexorable lógica y formidable valentía los argumentos de los defensores del Virrey: esos cipayos partidarios de la dependencia y la sumisión que por desgracia nunca faltaron en estas tierras.

Castelli y Monteagudo tienen muchas cosas en común. Ambos fueron demonizados en vida y despues de muertos. Yo titulé mi libro sobre Monteagudo "El discípulo del Diablo" para aludir a esa demonización, pues era el discípulo de Castelli, a quien los oligarcas altoperuanos llamaban "Satanás". (Tambien lo llamaban -aludiendo a su segundo apellido, Salomón- "musulmán" y "judío"). Castelli inauguró una larga lista de patriotas demonizados, ya que su actuación había sido tan notoria que no se lo podía ocultar. Fue tan convincente su demonización que el general realista, Goyeneche -un repugnante verdugo que prefiguraba a los terroristas de Estado del presente-, cuando consiguió expulsar a los patriotas del Alto Perú, hizo exorcizar la residencia donde se alojaba el maléfico tribuno porteño, con procesiones de hachas encendidas y lluvias de agua bendita para espantar a los demonios.

¿Y qué decir de Monteagudo? En Bolivia, Argentina, Chile y Perú, fue constantemente perseguido por la calumnia, como bien señala Ricardo Rojas. Las mentiras que sobre él se escribieron parecen increíbles, invadiendo incluso su vida privada y adornándola con espantosas leyendas de depravación. José María Ramos Mejía llega a compararlo con Nerón y con otros ilustres pervertidos de la Antigüedad. Se le han adjudicado crímenes que otros cometieron u ordenaron. Se le han desconocido los méritos más evidentes, como el de haber redactado el acta de independencia de Chile, ya que los historiadores de la oligarquía chilena nunca perdonaron sus ínfulas continentalistas. Perú, donde fue el primer gobernante efectivo (pues el Protector San Martín delegaba en él la administración cotidiana del país), y donde produjo una increíble transformación en los pocos meses que duró su gobierno, no lo recuerda más que con una modesta placa en la Biblioteca Nacional de Lima que él fundó reuniendo sus innumerables libros con los de San Martín. La oligarquía degradada de Lima ("capital del imperio del egoísmo", la bautizó Monteagudo) le tenía un odio visceral por las políticas revolucionarias que adoptó contra los ricos españoles: odio luego transmitido a sus historiadores nacionales hasta el presente.

Veamos cómo pensaban y actuaban estos dos grandes hombres y comprenderemos los motivos de tanta demonización.

Se conocieron a finales de 1810 en el Alto Perú, aunque ambos se conocían de mentas desde mucho antes. Castelli tenía 46 años, y era un hombre mayor para la época -pues buena parte de los revolucionarios pertenecían a una generación más joven-. Llegaba al Alto Perú en calidad de representante de la Junta de Buenos Aires y comisario político del Ejército revolucionario. Lo precedía una fama temible ya que había sido el hombre que osó fusilar a un ex Virrey, a Liniers, por orden de la Junta. Tambien se lo recordaba allí por haber sido un brillante estudiante de leyes en la Universidad de San Francisco Javier de Chuquisaca, donde estudiaron Moreno y el propio Monteagudo. Posiblemente, integraba una logia secreta independentista chuquisaqueña con ramificaciones en Buenos Aires, de la cual era tal vez el cabecilla. Había preparado durante años, junto a su primo Belgrano, las condiciones políticas para llevar adelante un cambio de gobierno, difundiendo ideas por la prensa y conspirando en la sombra. Había sido gestor e ideólogo de Mayo y conformaba con Belgrano y Moreno el núcleo duro revolucionario. Los historiadores acostumbran a señalar a Moreno como el alma de la Revolución, olvidando el relevante papel de Castelli. Cisneros, que no era tonto y tenía mejores fuentes de información, lo sindica como "el principal interesado en la novedad", y Monteagudo lo llamará después de su muerte: "genio ilustre que dirigió los primeros pasos de la Junta y por cuyos extraordinarios esfuerzos hemos llegado al camino en que ahora nos hallamos".



Inteligente, resuelto, de soberbia presencia, de gran formación intelectual, lector de Voltaire, Diderot y Rousseau, admirador de los jacobinos franceses, Castelli era ya una figura legendaria. Monteagudo lo definiría como "enemigo de todo término medio": no venía al Alto Perú para dejar las cosas como estaban. Traía el Plan de Operaciones y las órdenes de la Junta, y estaba dispuesto a arrasar con el orden colonial aunque le costase la vida, como efectivamente le costó. Su ejército acababa de obtener la gran victoria de Suipacha, que anonadó a los realistas y puso todo el Alto Perú en sus manos, sembrando el pánico entre los represores y asesinos del antiguo orden que temían la venganza de los pueblos. En aquel ejército triunfante se incorporaban por primera vez los sectores populares, los gauchos y los indios: Güemes hizo su glorioso debut en Suipacha y uno de los cañones llevaba como nombre "Tupac Amarú". Traía por misión incorporar a los indígenas a la revolución, reemplazar en la administración a los españoles por los criollos, expropiar a los realistas y fusilar a los jefes militares que cayeran en su poder. Las oligarquías y los racistas españoles (y tambien algunos criollos) se espantaban cuando oían relatar que les pagaba a los indios por colaborar con el ejército (cuando hasta entonces todo debían hacerlo gratis) y que se oponía a que estos se hincaran de rodillas frente a él, los hacía ponerse de pie y los abrazaba diciendo: "No, hermano, eso se terminó. A partir de ahora somos todos iguales". Ese era Castelli, a quien su biógrafo Chávez define como "un auténtico revolucionario porteño", y de quien el historiador aymará Reynaga dice: "Es un criollo extraño que insiste en restaurar el tawantinsuyo (...) y habla con franqueza de los derechos de los indios".

Un día se presenta en su despacho el joven Monteagudo. Con apenas 21 años es ya una celebridad. Tambien abogado, aunque proveniente de una familia muy humilde y sospechado de mulato o de zambo por el oscuro color de su piel, abandonó las leyes por la revolución. A los 19 fue el redactor del famoso libelo protorrevolucionario "Diálogo del Inca Atahualpa y Fernando VII", donde impugnaba magistralmente los pretendidos derechos de España para dominar América. A los 20, fue uno de los cabecillas de la Revolución de Chuquisaca, que el 25 de mayo de 1809 dio "el primer grito de Libertad" en el continente americano y que fue el origen de la sublevación altoperuana, feroz y sangrientamente reprimida. Condenado a muerte, luego perdonado, habiendo perdido a casi todos sus amigos a manos de los realistas, acababa de fugarse de la Real Carcel de la Corte de Chuquisaca, donde lo tenían detenido como subversivo. Ambos hombres se reconocieron como afines y pasó a ser el secretario personal y asesor de Castelli.

Castelli y Monteagudo, juntos, eran dinamita. Trastornaron todo. Convirtieron a la Universidad de Chuquisaca en un órgano de formación de cuadros revolucionarios.

Echaron a los españoles y a sus amigos de todos los puestos. Fusilaron a los asesinos y represores Sanz, Nieto y Córdova frente al atrio de la Iglesia de Potosí. Confiscaron a los terratenientes y restituyeron tierras a los trabajadores y a los indios. Defendieron a rajatablas lo que Moreno y el propio Monteagudo llamaban el "santo dogma de la igualdad". Y ello en una de las regiones más atrasadas, sometidas y reaccionarias de América. Eran un huracán. No preguntaban si era posible. Lo hacían.

Frenéticos de la Libertad, ambos sabían que no puede haber libertad sin justicia. "Ninguno es libre si es injusto", escribiría Monteagudo en sus famosas Observaciones Didácticas, "verdadero catecismo de la izquierda popular", como dirá Ingenieros. Y añadiría: “Solo el santo dogma de la igualdad puede indemnizar a los hombres de la diferencia muchas veces injuriosa que ha puesto entre ellos la naturaleza, la fortuna o una convención antisocial”.

Se comprende que estos personajes fueran odiados por los poderosos y los conservadores. Goyeneche los acusaba de emular a Robespíerre: curiosamente la misma acusación que les dirigían los timoratos Saavedra y Funes. Para estos últimos, eran dos terroristas, dos subversivos, "émulos del sistema robespierreano de la Revolución francesa". El mote de terrorista para descalificar a la izquierda tiene una larga tradición.

La conjunción de Castelli y Monteagudo dio nacimiento a dos ideas fundamentales de la revolución sudamericana: dos ideas prohibidísimas y rechazadísimas por los historiadores de las oligarquías criollas en las nuevas repúblicas, fundadores de los "grandes mitos nacionales": la emancipación de los indios y la unidad continental. Ambas ideas tuvieron su primera ejecución y manifestación en un ámbito de leyenda: las ruinas de Tiwanacu, restos de una antiquísima civilización que floreció durante tres mil años, cuando América todavía no existía en los mapas.

Fue en aquel paraje místico y sagrado donde Castelli decidió celebrar el primer aniversario del 25 de mayo, ordenando al ejército formar junto al impresionante Templo de las Piedras Paradas -el Kalassasaya- y convocando a los indios de la región de La Paz. En un acto de fuerte carga simbólica, enmarcada su silueta por el bloque de andesita bellamente labrada de la Puerta del Sol, Castelli habló a las tropas y a los indios, mientras los lenguaraces traducían sus palabras al quechua y al aymará. Rindió homenaje a los Incas por quienes hizo disparar una salva de artillería e invocó a Inti, el Sol de América, para anunciar la hermandad entre criollos e indígenas. Luego ordenó a Monteagudo leer el decreto que habían redactado "a cuatro manos" discípulo y maestro, en el que se prohibían todos los abusos sufridos por los indios, los tributos, la mita y la servidumbre, se los declaraba iguales a los blancos, se les reconocían derechos políticos y -cosa inconcebible- igualdad de acceso a los cargos públicos, se ordenaba establecer escuelas bilingües para ellos y repartirles tierras, se les permitiía elegir a sus propios caciques y designar representantes al Congreso. Nunca nadie se había atrevido a tanto, y menos allí, en una tierra en que los indios estaban obligados a trabajar gratis en las tareas domésticas de los blancos y a entregar la vida en las minas de Potosí, que se devoraron ocho millones de seres en un genocidio colosal. Si alguien no cree que estaban adelantados, piense que pasaron doscientos años antes de que un descendiente de aquellos indígenas llegara a la Presidencia de Bolivia, cumpliendo el sueño de Castelli y Monteagudo.

La otra gran idea que surgió de esta conjunción de voluntades revolucionarias la expresó Castelli por aquella misma época, al ilusionarse con la posibilidad de un avance militar exitoso sobre Lima, la cuna de la reacción española: "Nuestro destino es ser libres o no existir -auguró-, y mi invariable resolución sacrificar la vida por nuestra Independencia. Toda la América española no formará en adelante sino una numerosa familia que por medio de la fraternidad pueda igualar a las respetadas naciones del mundo antiguo. Preveo que, allanado el camino de Lima, no hay motivo para que todo el Santa Fé de Bogotá no se una y pretenda que con los tres y Chile formen una asociación y cortes generales para forjar las normas de su gobierno."

Castelli fue el primer intelectual en formular abiertamente la idea de una sola nación continental, allí, en el centro del continente, en inmediaciones del lago Titicaca, ese lago legendario de cuya Isla del Sol, según el inca Garcilaso, partieron los míticos Manco Capac y Mamma Ocllo para fundar el Tawantisuyo. Su acendrada vocación americanista lo hacía decir: "Amo todo lo americano y tengo consagrada mi existencia a la restauración de su inmunidad" (en abierto contraste con Rivadavia, que amaba todo lo europeo, preferentemente inglés). Y agregaba que moriría tranquilo cuando viera "asegurada para siempre la Libertad del Pueblo Americano".

Este americanismo fue heredado por el discípulo. Monteagudo gustaba decir que no era peruano, chileno, argentino o colombiano sino americano. “Mi país es toda la extensión de América”, agregaba, desafiando a los localistas estrechos. Creía ardientemente que Sudamérica era la tierra del futuro: "Nosotros estamos en nuestra aurora, la Europa toca su occidente".

La idea continental no pudo ser ni comenzada a ejecutar debido a la derrota de Huaqui que destrozó el ejército patriota. Pero Monteagudo la retomó, y llegó con los años a convertirse en su expositor más sistemático, mucho antes que Bolívar, a quien generalmente se le atribuye. Así lo reconoce Benjamín Vicuña Mackenna: “Un hombre grande y terrible concibió la colosal tentativa de la alianza entre las repúblicas recién nacidas y era el único capaz de encaminarla a su arduo fin. Monteagudo fue ese hombre”. Tornel y Mendivil agrega: “el primero en recomendar el proyecto verdaderamente grandioso fue el coronel Monteagudo”. El propio Bolívar le dice en carta, reconociendo la autoría de la idea: “Es un gran pensamiento el de usted … el convidar a los pueblos de América a reunir un Congreso federal.”



Ya muerto Castelli, Monteagudo, en la Asamblea del año XIII, asumió abiertamente la bandera continental frente al localismo. El Gobierno encarga dos proyectos de Constitución: uno oficial para las Provincias Unidas, y otro confeccionado por la Sociedad Patriótica, que dirige Monteagudo, el cual establece en su artículo segundo que las Provincias americanas se unen en asociación para formar la Constitución de los Estados Unidos de América del Sur. En 1822, como ministro de San Martín en Perú, toca a Monteagudo redactar con Joaquin Mosquera los tratados peru-colombianos, consagrando la unión militar de ambos países y la intención de convocar al resto a una alianza superior. Retirado San Martín de la escena, Monteagudo arrima su proyecto continental, consistente ahora en la conformación de una gran confederación de estados, a quien aparecía como el único hombre capaz de llevarlo a cabo: Bolívar. Por pedido de éste escribe su famoso “Ensayo de una Federacion General de Estados hispanoamericanos y Plan para su organización”, que se encuentra inconcluso en su escritorio a su muerte, y en el cual proponía la unión de los pueblos hispanoamericanos en una alianza militar ofensiva-defensiva para resguardarse de toda invasión foránea, y una unidad política para establecer normas comunes, prevenir conflictos y reforzar la estabilidad de las nuevas repúblicas confederadas.

Si este proyecto soñado por Castelli y sistematizado por Monteagudo se hubiera realizado hace dos siglos, hoy América del Sur sería una de las principales potencias del mundo en vez de haberse visto sometida al colonialismo inglés y luego yanqui, a las dictaduras cipayas y a la entrega y saqueo de nuestras riquezas.

¿Se comprende por qué el recuerdo de estos hombres era tan peligroso, y por qué los historiadores de las oligarquías cipayas, entregadas de pies y manos al imperialismo inglés, tenían que ningunerarlos y denostarlos?

Estas ideas fueron reasumidas por todos los grandes pensadores políticos. El ejemplo clásico es Perón, quien promovió en su primer gobierno la la unión de Argentina, Brasil y Chile (el ABC) como base para una futura unidad del continente. Años después, Perón seguía insistiendo con que una America Latina desunida no se podrá defender: “nos van a quitar las cosas por teléfono”, auguraba. Observen las parábolas de la Historia: tocó a otro argentino, Néstor Kirchner, ser el primer secretario general de la Unasur, el más reciente y exitoso intento de plasmar en la práctica las grandes ideas de Castelli y Monteagudo.

Hay otras cuestiones en las cuales maestro y discípulo coincidieron. Ambos eran hombres decididos, que creían en la voluntad como motor de la historia. Castelli lo demostró con acciones y Monteagudo además lo proclamó con hermosas palabras que lo convirtieron -segun Ricardo Rojas- en "el mejor escritor político" de la Revolución, haciendo reiterados llamamientos a ser decididos y enérgicos desde las páginas de La Gaceta, de Mártir o Libre, o de cualquiera de la media docena de periódicos que publicó a lo largo de América. "La Patria está en peligro y sólo nuestra energía podrá salvarla", repetía. Como su maestro, Monteagudo creía que el miedo y la falta de confianza son peores que las armas de los tiranos. Un pueblo que quiere ser libre no puede ser temeroso, proclamaba. "Para una nación débil y cobarde su misma seguridad es peligrosa (...) mas para un pueblo intrépido y enérgico los más graves peligros son otros tantos medios de hacerse respetable". Para esto resultaba indispensable afianzar la autoconfianza popular.

En aquella época, como hoy, pululaban los derrotistas, los que querían sembrar desaliento en el pueblo y hacerle perder la fe, para que aceptara con resignación las cadenas. Van der Koy y Morales Solá tuvieron muchos ancestros. Eran los que vivían presagiando desastres y todo lo encontraban imposible si no contaba con el visto bueno de Europa, o al menos de algun país europeo. A esos cobardes y derrotistas cipayos, Monteagudo los llamaba "apóstoles del miedo", frase que recuerda a la de otro intelectual argentino que habló de los "profetas del odio". Y con mayor dureza aún escribía estas palabras que parecen dirigidas a ciertos "comunicadores" de la actualidad: "Dudar o hacer dudar del buen éxito del sistema de un pueblo, mostrando en problema su suerte, es cobardía, es infamia, es una traición". Como tambien reviste extraña actualidad su caracterización de los medios opositores a San Martín en Perú, que publicaban mentiras sistemáticas contra el Libertador: "sólo creen que hay libertad de imprenta cuando puedan ejercitar la detracción".

Y señalaba que el ataque infundado a los gobernantes legítimos es "una de las señales más precisas de la falta de un espíritu nacional". Castelli y Monteagudo conocían muy bien las estrategias de dominación, y sabían que estas comenzaban por las cabezas. Por eso su acción política fue siempre arrojada y hasta temeraria, pues querían romper con las cadenas del "no se puede", demostrando por los hechos que sí era posible. Monteagudo pensaba que había que librar una batalla cultural contra los “principios góticos”, es decir, las ideas inculcadas por los colonialistas, y se anticipaba a Jauretche al describir la dominación mental de América: “Los pueblos habían olvidado su dignidad y ya no juzgaban de sí mismos sino por las ideas que les inspiraba el opresor”, decía.

Fiel a Castelli, Monteagudo fue precursor de un pensamiento nacional latinoamericano. Sostuvo que los americanos del Sur debíamos reflexionar con nuestras cabezas y no con las de los europeos: algunos supuestos sabios de afuera "extienden su imprudencia hasta el extremo de dar planes de reformas para el nuevo mundo desde las márgenes del Támesis o del Sena", sin tener la menor idea de nuestra realidad e idiosincrasia, observaba. Como se ve, la costumbre de enviarnos fórmulas mágicas desde los centros de poder (y la de las elites nativas de aceptarlas como verdades reveladas) es de vieja data. Proponía el desarrollo de un pensamiento e instituciones propios, frente a los aplicadores de recetas al estilo Rivadavia.

Monteagudo tenía claro que nunca había que confiar en las buenas intenciones de Europa. Desde Colón, recordaba, "empezó a hervir la codicia en el corazón avaro de los estúpidos españoles", pero esa codicia era común a todos los europeos. "Desengañémonos: todas las naciones de la Europa aspiran a subyugar la América", decía. Y recordaba que eran como "leones de Libia" al lanzarse sobre las riquezas de otros continentes. Pero mayor severidad le merecían los cipayos y traidores: "¿Quiénes son más culpables? Los europeos no, porque al fin es natural que sientan perder lo que creyeron poseer eternamente. ¡Pero los americanos! Yo no creo que tengan bastante sangre para expiar sus crímenes". Palabras que tienen tambien sus implicancias en la historia posterior...

Castelli y Monteagudo eran inexorables con los contrarrevolucionarios. Compartían la visión de Moreno de que eran "las cabezas de ellos o las nuestras", y habían visto morir a muchos compañeros a manos de los colonialistas, en el patíbulo o en las infames prisiones. Sabían que si eran derrotados les esperaba la muerte precedida de torturas y humillaciones. Por eso no dudaban a la hora de perseguir sin tregua a los enemigos. El antiespañolismo de Monteagudo era proverbial: llamaba a los españoles "raza impía", fieras, asesinos, usurpadores, verdugos inhumanos, y hacía un constante llamamiento a combatirlos. Siendo gobernante del Perú, aplicó los mismos principios que Castelli en el Alto Perú: confiscó a los realistas ricos para "quitarles los medios de corromper al pueblo y hacernos oposición". Se vanagloriaba de que antes de su llegada al poder había en Lima 10 mil españoles dueños de la mayor parte de las riquezas, y que al renunciar a su cargo, apenas si quedaban seiscientos: el resto se habían ido. "Esto es hacer Revolución", diría, "porque creer que se puede entablar un nuevo orden de cosas con los mismos elementos que se oponen a él es una quimera".

Ambos acusados de crueles, no eran más que revolucionarios de su tiempo. Rodríguez Peña diría: "Castelli no era feroz ni cruel. Obraba de tal manera porque así estábamos comprometidos a obrar todos. (...) Lo habíamos jurado todos, y hombres de nuestro temple no podían echarse atrás.". Adviértase que los que acusaban a Castelli y Monteagudo de crueldad por las ejecuciones de jefes militares realistas que en la mayor parte de los casos eran criminales asesinos, nunca se quejaron por los miles y miles de asesinatos cometidos por los realistas contra los pueblos... Tal vez si estos próceres hubieran masacrado a los pobres, los gauchos y los indios, habrían merecido el aplauso de semejantes críticos...

La lealtad entre maestro y discípulo fue ejemplar. Cuando Castelli cayó en desgracia, perseguido primero por los saavedristas y luego por los rivadavianos, fueron Monteagudo y Nicolás Rodríguez Peña quienes más firmemente lo defendieron. Mientras sus acusadores indagaban sobre la vida privada de Castelli, sobre si bebía o frecuentaba mujeres, en un juicio verdaderamente vergonzoso, el gran tribuno, enfermo de cáncer de lengua, apenas podía hablar para responder las acusaciones. Monteagudo se convirtió en su vocero, definiéndolo como un hombre "tan celoso de la felicidad general que hasta el más virtuoso espartano admiraría su conducta con emulación".

Castelli, aún con la lengua amputada y privado de libertad, prosiguió haciendo política hasta el último día. Aconsejó a Monteagudo ingresar a la Logia Lautaro y tuvo la satisfacción de saber de la caída del Triunvirato y de su enemigo Rivadavia -organizada por Monteagudo junto a San Martín y Alvear- cuatro días antes de morir. Mientras en Buenos Aires lo defenestraban, su mensaje y su acción siguieron vivos, evocados con cariño y gratitud por las comunidades indígenas, que lo creían un Inca redivivo. Al tiempo que agonizaba, se produjo en la sierra peruana una sublevación de diez mil indígenas contra el dominio del hombre blanco, reclamando el regreso del "rey Castel" (así deformaban su apellido): único gobernante que en 300 años de esclavitud había reconocido su dignidad como personas.

Monteagudo fue fiel a su maestro hasta su propia muerte, acaecida en Lima, mientras procuraba instrumentar la idea grandiosa de Tiwanacu de una Confederación hispanoamericana al lado de Bolívar. Sabía perfectamente que la oligarquía limeña lo quería matar, pero tambien había aprendido que hay cosas por las que vale la pena dar la vida, y así fue cómo dos sicarios le hundieron una daga en el pecho. Quienes lo acusaban de haberse enriquecido con las expropiaciones a los españoles se llevaron un chasco: fuera de efectos personales y algunas joyas, el hombre que desde los veinte años estaba en el poder no tenía patrimonio alguno. Se cumplió, en la trágica muerte de ambos patriotas, lo que el propio Monteagudo había profetizado: "Los que sirven a la patria deben contarse satisfechos si antes de elevarles estatuas no les levantan cadalsos".

Este repaso permite comprender cuánto de actual hay en el pensamiento y la acción de maestro y discípulo. Ellos lucharon contra injusticias sociales seculares, contra la explotación inhumana, contra el despotismo y el oscurantismo, contra el colonialismo europeo. Lucharon por la igualdad, la libertad, la independencia y la unidad de América del Sur. Y son todas luchas vigentes, luchas que debemos continuar.

Los "apóstoles del miedo" los consideraban utopistas alejados de la realidad, cuando eran simplemente visionarios. Dado que las ideas que promovieron fueron sofocadas a manos de las oligarquías racistas asociadas al imperialismo inglés, durante mucho tiempo se pensó que habían sido derrotados. Sin embargo, como decía Cristina ayer en su discurso, la historia no es lineal, tiene avances y retrocesos, y al cabo de doscientos años aquellas ideas maravillosas esbozadas por estos dos hombres en inmediaciones del Titicaca resplendecen como uno de los más luminosos legados de la Revolución sudamericana. Un legado, no para admirar desde la soledad del erudito, sino para convertir en ardiente militancia y en inspiración combativa.

Muchas gracias.





CONFERENCIA PRONUNCIADA POR EL ESCRITOR JAVIER GARIN. EN EL STAND DE PRESIDENCIA DE LA NACION ARGENTINA, EN LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE BUENOS AIRES, EL DIA 28 DE ABRIL DE 2012, DURANTE EL CICLO DE HOMENAJE AL PENSAMIENTO NACIONAL.




LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...