jueves, 24 de septiembre de 2009

La globalización comenzó hace 500 años - Parte 2




LA GLOBALIZACION (‘G) ES UNA DINAMICA INMENSA donde actúan, simultáneamente, fuerzas globalizadoras y fuerzas localizantes en forma interactiva. A cada incremento de la globalización aparece una respuesta de fragmentación. En un mismo sentido se habla de fuerzas centrífugas y fuerzas centrípetas. Las primeras estarían desencadenadas por la dinámica económica, mientras que las segundas lo estarían por dinámicas sociales, políticas y culturales. (1)


A medida que las personas y organizaciones experimentan la pérdida de autonomía que acompaña la ‘G, buscan proteger sus intereses y alcanzar cierta tranquilidad anímica, volviéndose hacia los grupos más inmediatos en los que están concernidas. Ejemplos hay decenas: La Liga del Norte italiana, los movimientos nacionales-regionales españoles y ex yugoslavos, cultos religiosos mediáticos (no oficiales), el racismo, los dogmatismos religiosos, la xenofobia laboral.

El traslado de los mismos acontecimientos pueden observarse también, aquí, en Argentina: las cofradías musicales, los barra-bravas futboleros, la xenofobia laboral con respecto a los países limítrofes (muchos de los cuales pertenecen al Mercosur), la xenofobia hacia las minorías sexuales, culturales, la violencia de la marginación.

La conformación de un escenario global pero también fragmentado, impacta sobre el plano de los actores sociales. En el pasado, los actores principales eran de naturaleza nacional, tanto en el terreno internacional, cuanto en el vernáculo.

En uno actuaban centralmente los Estados nacionales y en el otro -lo doméstico- los partidos, sindicatos, fuerzas armadas. Hoy es perceptible la presencia de una compleja trama tejida por actores nacionales/transnacionales y subnacionales en ambos planos externo e interno.

(Lo que Norberto Bobbio llama la “privatización de lo publico”: el proceso inverso al de publicitación de lo privado, considerado el proceso natural del desarrollo del Estado moderno que debe reconocerse en la gradual absorción de la sociedad civil en aquel y más acabadamente “subgobierno”, otro gobierno sin leyes ni frenos y que trabaja activamente por debajo del gobierno constitucional).

TRANSFORMACION INTERNACIONAL

LA BIPOLARIDAD PERMITIO a occidente dejar de privilegiar los requerimientos de una alianza militar estratégica frente a eventuales diferencias en el plano económico.

El mundo capitalista defendía un tipo de modelo económico y se daba a sí mismo seguridad a partir de una política que vinculaba a los principales países. El otro “polo” procuraba hacer lo mismo.

Pero el estallido del bloque del socialismo real vino a cambiar las cosas pues vació de sentido la articulación de seguridad y economía occidental.

Sin embargo, desaparecida la “bipolaridad”, no sobrevino un mundo “unipolar”. Los EE.UU. quedaron como la única superpotencia militar, pero el desarrollo de la ‘G catapultó tres superpotencias económicas: EE.UU, la Unión Europea y Japón.

La lógica amigo/enemigo perdió vigencia y sobrevino un desplazamiento desde la confrontación militar entre sistemas alternativos y mutuamente excluyentes hacia la competencia económica entre países con modelos afines.

La lógica de la ‘G vino a colocar un complejo juego de cooperación/competencia en el interior del Mundo Occidental. El incremento de la interdependencia económica -productiva, financiera, comercial- entre los distintos países hace que sus economías individuales se necesiten recíprocamente cada vez más.

Pero al mismo tiempo, la competencia se hace cada vez más exigente entre ellos.

Thurow usa al fútbol como una comparación para dar cuenta de este nuevo estado de cosas y sostiene que “a pesar de su ingrediente competitivo -el deseo de vencer- el fútbol tiene también un ingrediente cooperativo. Todas tienen que coincidir en las reglas de juego, los árbitros y el modo de dividir los resultados. Es posible que uno desee vencer, pero al mismo tiempo conserve la amistad durante el juego y después...”

La competencia es durísima: head to head. Pero la comparación es útil. (2)

GLOBALIZACION Y REGIONALIZACION

EN LOS ULTIMOS TIEMPOS SE HA PROMOVIDO una tendencia a la formación de polos económicos regionales pero dicha gestación fue un fenómeno presente en el período de bipolaridad. De modo que no cabe hablar sino de una continuidad.

Pero el basamento actual de la regionalización tiende a una coordinación y/o compatibilización, entre los asociados, de políticas macroeconómicas, monetarias, fiscales, comerciales, etc. como principales objetivos y no, como en el pasado, a una malla de seguridad militar.

La formación de polos regionales van a producirse en las áreas en que se localizan las superpotencias económicas: América del Norte, Europa y la Cuenca del Pacífico, aunque no exclusivamente.

EE.UU que comenzó con la propuesta del Tratado de Libre Comercio (TLC), echó a andar la iniciativa de constituir una Asociación de Libre Comercio Americana (ALCA), que reúna a todos los países del continente.

La Comunidad Económica Europea (CEE), hoy convertida en unión económica (unificación monetaria), interpelada por la “apertura” oriental, debe enfrentar el desafío de trabajar para incorporar a los países que integraban el ex bloque comunista.

“... Las políticas de la dictadura generaron condiciones favorables para la especulación financiera, un gigantesco endeudamiento externo y la comisión de delitos económicos por parte de funcionarios públicos y empresarios del sector privado”...

La Unión Europea con más de 800 millones de habitantes, una estructura productiva de primerísima línea, buenos niveles históricos de remuneración y de instrucción, y una sólida experiencia integrativa previa, parece llamada a ocupar un lugar de preponderancia, aún mayor que el que ya tiene, en el futuro próximo. (3)

La Cuenca del Pacífico, hábitat de Japón y los Tigres Asiáticos tiene una iniciativa en curso: la Cooperación Económica de Asia y el Pacífico (APEC). La “regionalización periférica” la conforman el Mercosur sudamericano y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

A todas estas iniciativas las orienta una lógica no demasiado complicada. Un principio básico rector sería el que todos los miembros deberán obtener mayor beneficio perteneciendo a la asociación, que estando afuera de la misma: lo que los especialistas denominan la teoría de suma variable, donde todos recibirán ventajas en la medida de lo que están dispuestos a ofrecer (costo/beneficio).

En la actualidad los flujos comerciales mayores se producen entre los países de mayor desarrollo relativo, con independencia de la región en la que estén localizados. No es improbable que el futuro nos depare una presencia cada vez mayor del comercio (y otros flujos e intercambios) dentro de cada polo y una tendencia a administrar el comercio (y los otros flujos) interpolos. (4)
La incorporación a los polos no es ni será un regalo del cielo. Cada país deberá ganarse su lugar bajo el sol de la regionalización que lejos de ser un concepto contrario al proceso de Mundo Global se presenta funcional al mismo. El fracaso inicial de México en el Tratado de Libre Comercio puede, quizá, ser considerado una muestra de dicha preparación no adecuada.


DISMINUCION DE LOS ESTADOS

LA GLOBALIZACION ECONOMICA" TRAE APAREJADA un adelgazamiento del principio de soberanía estatal. La libre empresa y la libertad de comercio han hecho disminuir los recursos tradicionales de control económico por parte de los Estados nacionales.La ‘G supone un incremento de la capacidad de movimiento internacional de los factores de la producción y demanda un compromiso de desregulación.

Las fronteras de los Estados se convierten en “más porosas y menos significativas”, el territorio, habitualmente considerado un rasgo esencial de la definición de Estado empieza a convertirse en una figura evanescente.(5)

Al respecto Max Weber propuso pensar al Estado como “aquella comunidad humana que en el interior de un determinado territorio -el concepto de territorio es esencial a la definición- reclama para sí (con éxito) el monopolio de la coacción física legítima.” (6)

Desde una pura lógica económica se ponen en cuestión los otrora estrechos vínculos entre territorialidad y Estado y ha comenzado a hablarse de desterritorialización. (7)

Conferencia a los países subdesarrollados (Tercer Mundo) debe mencionarse la vulnerabilidad externa que ha dejado el fenómeno del endeudamiento público y privado y una de sus secuelas más evidentes: el monitoreo por parte de las agencias internacionales de financiamiento, al que han quedado sujetos.

“... La deuda externa llegó a U$D 7.000 millones al ser derrocado el gobierno constitucional de Isabel Perón; U$D 45.000 millones cuando se fue la dictadura militar en el ‘83; U$D 63.000 millones al momento del traspaso de Alfonsín a Menem y más de U$D 100.000 millones en la actualidad”.

Debe tenerse en cuenta que en Argentina, tomando como origen de la deuda externa el primer acuerdo con el FMI realizado por los militares de la “Revolución Libertadora”, en 1957, (Lonardi/Aramburu/Rojas); la misma llegó a una suma aproximada de U$D 7.000 millones al ser derrocado el gobierno constitucional de Isabel Perón; U$D 45.000 millones cuando dejó el poder político la dictadura militar “procesista”; U$D 63.000 millones al momento del traspaso democrático de la “banda presidencial” de Alfonsín a Menem y más de U$D 100.000 millones en junio de 1998.

La disfuncionalidad y crisis del Estado de Bienestar y las reformas refundacionales de aquel, y el desarrollo de la metamorfosis de las sociedades -vulneración de los estables y exclusión social- golpea sobre las formas de relación de los individuos con la política y con el propio Estado.
Crecen la disconformidad, el desapego, el delito y la anomia, otra vía de disminución de la autoridad estatal.

La ‘G provoca (en su dimensión cultural) un tipo de desarraigo de los segmentos económicos y culturales elevados respecto de las sociedades nacionales, integrándolas a una totalidad que los distancia de los grupos sociales mes al mercado de trabajo y al consumo. (8)
La mundialización de los automóviles, los Mac Donalds, los shopping centers, la cosmopoliticidad que sugieren la semejanza de los aeropuertos, la uniformidad de las cadenas internacionales de hoteles, el consumo simultáneo de los mismos productos culturales (HBO, CNN, ESPN, Internet) serían expresiones de un cierto tipo de desarraigo e incidirían, también sobre la desterritorialización.
(Concepto planteado por Herbert Marcuse cuando menciona la unidimensionalidad del hombre).

Sin embargo, no debe perderse de vista que los Estados continúan siendo los actores principales en el escenario global como señala Rosenau. No son los únicos, ni presentan las características (y aún la fortaleza) del pasado inmediato pero de ninguna manera puede decirse que hayan sido relegados.

Con la ‘G, el fuerte lazo mercado interno/Estado, factor decisivo aunque no absoluto, en la formación y desarrollo de los Estados nacionales distribucionistas, se ha roto (o mejor dicho, se ha modificado).

El Estado es funcional al nuevo modelo al abandonar su rol integrador y benefactor y subvencionar a los más concentrados capitales (nacionales y transnacionales).
Le cabe la tarea de articular los intereses surgidos de la formación de los polos regionales y la función decisiva en la administración de las relaciones intrabloques.

LA GLOBALIZACION ES UN FENOMENO MULTIFACETICO fundado sobre procesos profundos, acaecidos en aspectos fundamentales de la vida social que determinan modos de incorporación diferentes, como los elegidos por EE.UU y Japón.
Argentina, Brasil y Chile -hasta 2003- no estubieron procurando instalarse en ella de la misma manera, en lo referente al plano económico cuanto al estatal.

Los requisitos que les son requeridos a los países o mercados emergentes (Tercer Mundo: países que emergen luego de un ajuste macroeconómico que ha producido una profunda reconversión de sus economías y una drástica reforma del Estado), en cambio, son uniformes.
En rigor, lo que se está sosteniendo es que una articulación de las relaciones Estado/economía y Estado/sociedad es prerequisito de la función globalizadora.
Estas condiciones tienen directa repercusión sobre el mundo de la política, el diseño de las políticas internas (económicas, estatales, etc.) y sobre la selección de políticas en el campo estratégico nacional y de las relaciones internacionales, de los distintos países:

A)Confiabilidad; B) estabilidad; C) competitividad.

El primer punto alude a la credibilidad que un país despierta en los restantes, en especial en las potencias. Esto es: en que medida su organización social y política lo tornan creíble a los ojos de los poderosos del mundo.

La transparencia con que un país se presenta a la interacción internacional presenta su mayor o menor posibilidad de ser entendido. Llevando a un último aspecto en este plano: la previsibilidad. Condición indispensable para quedar contenido dentro de la dinámica global. La mayor interdependencia de las economías individuales demanda una suficiente capacidad de previsión puesto que lo que sucede en un lugar tiene inmediatas repercusiones en otro u otros (efecto Tequila, Arroz, Japón).

El punto B define la estabilidad política y económica, pues escenarios contrarios (inestabilidad) significan renuencia de los organismos internacionales a alentar inversiones, facilitar flujos financieros, etc.

Finalmente el punto C desde el contexto de la liberalización, desregulación y privatización presenta la capacidad de competencia como resultado fundamental. No se trata sólo de un atributo que debe ser desarrollado por las firmas individuales (actores económicos individuales). Hay también una competitividad definible como sistémica, constituida por los innumerables aspectos que conforman el entorno de las firmas (desde infraestructura física, el aparato científico-técnico, la red de proveedores y subcontratistas, los sistemas de distribución y comercialización hasta los valores culturales, las instituciones, el marco jurídico, etc.) (9)

Estas exigencias son, en definitiva, reaseguros o reglas de juego para todos aquellos que se incorporen a una dinámica regida por la competencia “head to head”, pero también por una creciente interdependencia.

Por supuesto que esto lleva a serios riesgos de inestabilidad en el conjunto del sistema. La interdependencia favorece la transmisión de influencias, tanto favorables como desfavorables entre diversos puntos de la trama global.

La competencia extrema, irrestricta, tiende a producir ganadores y perdedores netos. Vientos benéficos y destructivos, que viajan con bastante libertad a través del entramado globalizado.
Cuando prevalecen los segundos aparece un rasgo de inestabilidad que no es circunstancial sino sistémico. Después de todo, como se ha visto en el pasado con la crisis del `30, la famosa “mano invisible” del mercado es falible. Las dificultades se transmiten por los circuitos de la interdependencia, impactando más fácilmente en los puntos débiles del conjunto, que en los fuertes.

REORGANIZAR Y DISCIPLINAR A LA SOCIEDAD ARGENTINA EL 24 DE MARZO DE 1976... comenzaba un “proceso de reorganización y disciplinamiento” en todos los planos, llevado a cabo por las Fuerzas Armadas argentinas:

En un contexto de desinstitucionalización de los conflictos sociales restablecer el orden era la consigna.

Disciplinamiento y reorganización son dos conceptos que definen y sintetizan los resultados de las transformaciones implementadas por la dictadura militar en los planos económicos, social, político y cultural-ideológico, entre 1976 y 1983.

Alcanzó al conjunto de la sociedad argentina. No se trató de recuperar la obediencia de grupos en desmadre que desconocían la autoridad de los gobernantes (Isabel), de los poseedores de poder coactivo (FF.AA leales a la Constitución) o a los capitalistas y terratenientes (UIA, CEA, SRA).

Se trató de eliminar cualquier oposición al proyecto “refundacional” inspirado en las tendencias ideológicas, económicas y políticas de la época: el sometimiento de la sociedad argentina a la violencia del terrorismo de Estado y del libre mercado alentado por el neoliberalismo económico.

Cientos de miles de argentinos expulsados del mercado de trabajo, urbano y rural, sin recursos suficientes para satisfacer las necesidades básicas de su familia. El “disciplinamiento” tuvo alcances inéditos porque incluyó no sólo a los sectores populares sino también a una parte de los sectores capitalistas.

Al llegar a una determinada fase de desarrollo, ya no basta tampoco esta forma; los grandes productores nacionales de una rama industrial se unen para formar un trust, una agrupación encaminada a regular la producción; determinan la cantidad total que ha de producirse, se la reparte entre ellos e imponen un precio de venta fijado de antemano. (10)

Desde el punto de vista de la cúpula militar y los civiles que los apoyaban, el origen de los conflictos sociales en Argentina estaba relacionado con el desarrollo de la industrialización. Declaraban que era una actividad económica sostenida artificialmente por la intervención del Estado, motivando un exagerado crecimiento del aparato estatal y el fortalecimiento de un movimiento obrero organizado y dispuesto a defender sus derechos e intereses por diversas vías.

EN ESTE CONTEXTO, LA APERTURA DE LA ECONOMIA fue, sobre todo, una decisión económica que perseguía objetivos políticos y sociales: transformar las relaciones entre empresarios y asalariados industriales urbanos.

La lucha por la distribución de la riqueza era la causa de la persistente inflación que azotaba a la economía argentina. La falta de estabilidad impedía la llegada de las inversiones extranjeras a las cuales consideraban requisito para la esperada reactivación.

Las políticas de la dictadura generaron condiciones favorables para la especulación financiera, un gigantesco endeudamiento externo y la comisión de delitos económicos por parte de funcionarios públicos y empresarios del sector privado... Y, finalmente, la estatización de la deuda externa privada, usada por los titulares de los préstamos para obtener beneficios particulares por la vía de la especulación y no de inversiones productivas.

Algunos trabajos investigativos concluían que la política económica de la dictadura no profundizó los ejes sobre los que se había basado el desarrollo económico y social hasta 1976, sino que se proponía cambiar las bases de la organización de la economía argentina y redefinir las relaciones entre la economía, el Estado y los distintos actores sociales.

Así, el aumento de la recesión y el desempleo profundizó el proceso de desmovilización social y política.

PROCESO DE REORGANIZACION NACIONAL

IGUAL QUE EN 1966, LOS SECTORES CAPITALISTAS y una parte de la población esperaban que, frente a la aguda crisis que atravesaba la sociedad argentina, el nuevo gobierno militar reimplantase el orden y normalizara la economía.

Hubo profundas y graves diferencias entre los mecanismos, las metodologías y las políticas llevadas a la práctica por los gobiernos militares anteriores y las que implementó la dictadura que asaltó el gobierno y destituyó a Isabel Perón en 1976.

Una de ellas fue la modalidad del ejercicio del poder político por parte de la junta militar. El mecanismo de toma de decisiones adoptado estaba destinado a garantizar el gobierno de la corporación militar conjunta, es decir, por las tres fuerzas al mismo tiempo

La junta militar compuesta por los comandantes en jefe de las tres armas, era la máxima autoridad del Estado y tenía atribuciones para fijar las directivas generales del gobierno, para designar y reemplazar al presidente y a todos los otros funcionarios.

Para garantizar el ejercicio conjunto del poder, las tres armas se repartieron el control (33% para cada una) de las distintas jurisdicciones e instituciones estatales: Nación, gobernaciones, intendencias, ministerios y medios de comunicación.


NOTAS

(1) Globalizador/localizante: las nuevas dimensiones de la seguridad de James Rosenau en Diálogo y seguridad Nro. 2. (Nov. 1995) y Brasil y el nuevo escenario mundial de Celso Lafer en Archivos del Presente Nro. 3.
(2) La guerra del siglo XXI de Lester Thurow.
(3) El futuro del capitalismo de L. Thurow.
(4) La guerra del siglo XXI de L. Thurow.
(5) Globalizador / localizante: las nuevas dimensiones de la seguridad de James Rosenau.
(6) Economía y Sociedad (Tomo II) de M. Weber
(7) A sociedade global de O. Ianni
(8) Cultura, modernidad e identidad de
la Revista Nueva
Sociedad Nro.137. Mayo/Junio de 1995.
(9) Los límites de la competitividad de Bernardo Kosakoff.
(10) Fuerzas y relaciones de producción de Federico Engels.


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