miércoles, 23 de septiembre de 2009

La globalización comenzó hace 500 años



Cinco Siglos igual.

DORA PENAYO LLEGO EN 1961 desde su provincia, Chaco y se instaló en la villa de Barracas, donde vive actualmente y de donde “no me voy a mover porque quiero quedarme para semilla...” Poniéndose al frente de las mujeres de la villa resistieron la política de la Dictadura militar que quería erradicarlos “aunque hacía más de 30 años que estabamos en el barrio y teníamos derecho, porque hace 500 años que nos habían quitado la tierra. Porque esta tierra era nuestra....”

(Reportaje de Caraballo, Charlier, Garulli en Testimonios y documentos-1976/1983).


INSTALADO EN LA ESCUELA DE LAS AMERICAS, la academia militar donde completó su formación (o deformación) militar, al igual que Roberto Viola y Leopoldo Fortunato Galtieri, entre otros dictadores latinoamericanos, pasó de 6 a 8 meses de 1975 en Panamá, en el Comando Sur del Ejército de EE.UU.

El dicente es Andrés Francisco Valdez, argentino, preso por delitos comunes y que menos ambicioso que sus pares siguió un curso de interrogación. Los profesores eran boinas verdes yanquis y boinas negras franceses “que habían estado en operaciones en Camboya y Vietnam...

”Sus declaraciones se citan textualmente y pueden encontrarse en el legajo 03674 de la CONADEP que hoy conserva la Subsecretaría de Derechos Humanos y/o duerme en el despacho de algún juez sumamente olvidadizo.

En 1976 y parte de 1977 dice que “viaje reiteradamente a Tucumán enviado por el Batallón 601 (SIE) para cumplir funciones como asesor de inteligencia... .” Habiendo aplicado sus conocimientos centroamericanos, Valdez mencionó a algunos de los que interrogó: José Guetas Chebaia (secretario de Planeamiento del gobernador justicialista Amado Juri, derrocado por Bussi el 24 de marzo del ‘76), quien sabe que “fue ajusticiado y fondeado en el dique El Acheral... .” Aunque Valdez cambia El Cadillal por Acheral, pueblo ubicado a 44 kilómetros de la capital tucumana que fue base importante del ERP y que los militares arrasaron.

El 27 de marzo es el turno de Juan Eduardo Tenreyro, secretario de Hacienda del mismo gobierno de Juri. La orden fue dada por Bussi e interrogado “posteriormente fue muerto y fondeado en el dique el Acheral. Tenia unos 64 años... .

”¿Y cual sería la razón del especial interés que movió a Bussi a ordenar la desaparición de personas que no eran precisamente guerrilleras?.

En Tucumán es un secreto a voces que Chebaia y Tenreyro fueron secuestrados por unas tierras en Taco Ralo con las que finalmente se quedaron los militares.Las actividades extorsivas del Ejército empezaron muy temprano en Tucumán: los dos ministros fueron desaparecidos el 24 de marzo de 1976. En el Virreinato del Río de la Plata el despojo comenzó hace 200 años. En Latinoamérica hace algo más de 500.

(Recorte periodístico de Juan Gelman. Página 12. Mayo, 31 de 1998. Página 32).

TESIS



















I. Los militares de la dictadura argentina -autotitulado Proceso de Reorganización Nacional- no decidieron intervenir ilegal (Art. 22 de la Constitución de la Nación Argentina) e ilegítimamente la política de nuestro país para dirimir en los variados enfrentamientos políticos y/o armados de los distintos sectores sociales en pugna, los cuales, a principios de 1976, generaban un fuerte caos institucional, económico, o quizá, yendo más lejos ponían en crisis la gobernabilidad del orden político, sino que lo hicieron para permitir la total, definitiva y casi irreversible destrucción y transformación del Estado de Bienestar, que llevó algo más de 30 años desarrollar con el esfuerzo de varias generaciones de compatriotas, para colocarnos en el camino de la globalización.





II. Los primeros gobiernos que trajo la renacida democracia actual (Alfonsín/Menem/De La Rua) no hubieran podido instrumentar el deshuase del Estado y su correspondiente metamorfosis de no haber existido, con anterioridad, un régimen autoritario, feroz y cruel que inició la reconversión económica y una drástica reforma estatal.Sin embargo, desde 1983 hasta 2003, con significativa legitimidad popular (coerción mediante), el “proceso” siguió consolidándose.Los presidentes “democráticos”, votados por mayoría, estuvieron siendo funcionales a las ideas neoliberales de fin de siglo y traicionando (Art. 29 de la Constitución Nacional) los intereses y aspiraciones de sus respectivos electores.

LA HISTORIA HUMANA debería partir de tres datos: la organización biológica de los individuos y su determinismo ecológico, las condiciones naturales, geográficas, climáticas, etc., y las modificaciones aportadas a estas condiciones por el ser humano; y el comportamiento activo de los hombres en la producción de sus medios de existencia.
Marx define así el método socio-genético que propone a los historiadores y que llama la ciencia de la sociedad humana.

(Véase Elementos de sociología de Torcuato Di Tella y Cristina Lucchini, compiladores).

(...) EL HOMBRE, A FIN DE PODER VIVIR, tiene que satisfacer ciertas necesidades ineludibles: ante todo, la de alimentarse, cubrir su desnudez, cobijarse bajo techado, etc. Si no las satisface, no podrá vivir ni, menos aún, hacer historia. En consecuencia, el primer hecho de la historia del hombre -y hecho que debe cumplirse cada día y cada hora, hoy como hace siglos- estriba en producir los medios con que sostener su vida material.

Pero, una vez satisfecha esas necesidades, suscitase otras de orden más complejo. La producción de los medios para satisfacer estas nuevas necesidades constituye el segundo factor que encauza la evolución histórica.

Merced a su cotidiano afanarse, va el hombre conservando su vida. Pero no le basta conservarla: quiere prolongarla en otros seres. Nace así la familia con las relaciones a ellas consiguientes que en los primeros tiempos es el único vínculo social.

Los tres factores enumerados no son, sin embargo, los únicos que condicionan la evolución histórica. Factor decisivo de ésta es también la conciencia.

Desde luego que la humana no es conciencia pura. La materialidad asoma también aquí, sobre el espíritu pesa, desde sus comienzos, la maldición de la materia.

El lenguaje es tan antiguo como la conciencia. Acuciado por la imperiosa necesidad de comunicarse y tratar con sus prójimos, el hombre crea el lenguaje. Y procurando darse a entender -hablando- llega a darse cuenta -a adquirir conciencia- de todo lo que se agita confusamente en su espíritu.

...La conciencia es, desde un comienzo, un producto social; y lo seguirá siendo mientras haya hombres.

...Y es que para lograr sus propósitos ha de unirse a otros individuos que con él colaboren, sean cuáles fueren las condiciones, el modo y el objeto de la colaboración. De ahí el recíproco enlace entre la forma determinada que revista la producción y el tipo de colaboración vigente o el grado de desarrollo de la sociedad. Por una parte, el tipo de colaboración es una fuerza productiva más.
Por otra, la multiplicidad de las fuerzas productivas accesibles al hombre condicionan el estado social. Por eso la historia de la humanidad ha de estudiarse y elaborarse siempre en conexión con la historia de la industria y el comercio.

(Véase Materialismo Dialéctico de Karl Marx).

Las necesidades sociales al no ser satisfechas generan un individuo esclavo de su propio cuerpo: no podrá tener un pensamiento libre.

(De la clase teórica del curso de Sociología del CBC/UBA dictada por el profesor Raúl Isman).


DESDE 1930 SE HAN PRODUCIDO DIVERSAS INTERRUPCIONES al orden constitucional y siempre las fuerzas armadas argentinas han aparecido en la escena política como árbitros de las diferencias antagónicas y excluyentes de la sociedad civil representada por los distintos partidos políticos.

Sin embargo, el rol jugado por los dictadores y sus “revoluciones” fue muy otro: reemplazar en el gobierno de turno a la minoría conservadora y de derecha y aplicar sus programas liberales de dominación, ante la imposibilidad democrática de poder triunfar, por ellas mismas, en alguna elección para cargos públicos.

La Dictadura militar del `76 y los “nuevos” gobiernos democráticos que se sucedieron entre 1983 y 1995 y que continuaron y re continuaron, fueron parte de un proceso histórico en el que se registraron profundos cambios pero también algunas continuidades.

Sin duda, resulta difícil pensar un hilo conductor entre el último régimen dictatorial, que cometió terribles violaciones de los derechos humanos (Art. 29 de la Constitución Nacional - Criterio sostenido por Leopoldo Schiffrin, integrante de la Cámara de Apelaciones de La Plata), y el régimen democrático en el que la inmensa mayoría de argentinos centramos expectativas de mejoramiento de nuestras condiciones de vida y de construcción de una sociedad mas justa y solidaria.

UN FENOMENAL CAMBIO DE EPOCA


LA CAIDA DEL MURO DE BERLIN MARCÓ, simbólicamente, un punto de inflexión. Un momento de viraje de los tiempos históricos a escala planetaria. Simbolizará, acaso, lo mismo que la toma de la Bastilla para la Revolución Francesa: la muerte de una época y el nacimiento de otra.

Aunque en esta ocasión no se ha producido un cambio en el proceso de producción como sí ocurrió al pasar del sistema feudal de subsistencia a uno capitalista de consumo. Es decir, hoy y aquí, las relaciones producción no están trabando el desarrollo de las fuerzas productivas del capital.

(Véase La cuestión de la redefinición de las fuerzas armadas argentinas. FLACSO-Documento de trabajo Nro.112 de abril de 1991 de López E. y Cosse G).

Una serie de acontecimientos se han sucedido a ritmo vertiginoso. Implotó la ex Unión Soviética, se demolió la Cortina de Hierro, se desestructuró el llamado Mundo Comunista.

Pero también entró en una crisis irreversible el macromodelo económico keynesiano (que había resultado de las redefiniciones capitalistas que apuraron la caída bursátil de Wall Street, en 1929, primero y los acuerdos financieros de la segunda posguerra, más tarde).

(Véase Globalization and the deckine of social reform de Teeple G. Garamond Press).


Concomitantemente, el llamado “Estado de Bienestar” se tornó disfuncional y entró en una fase de agotamiento y ocaso. Actualmente se asiste por doquier a su redefinición que en no pocos casos implica su virtual desmantelamiento.

La crisis “irreversible” del macromodelo keynesiano trajo aparejada la inviabilidad del modelo sustitutivo de importaciones. Todos los países de América Latina fundaban sobre ese modelo sus sistemas económicos.

Un drástico ajuste macroeconómico generó la apertura económica y la liberalización comercial. Claro que, en beneficio de la opción de ajuste, jugó a favor la alta vulnerabilidad exterior que impuso a los países la deuda externa.

Acceder al financiamiento internacional para reestructurar el conjunto de la deuda, disminuyendo el gasto público y consiguiendo disciplina y equilibrio fiscales -todo monitoreado por los organismos internacionales de crédito- abrió el camino hacia la reconversión económica.

ESTADOS MULTIFACETICOS E INTERVENCIONISTAS debieron orientarse hacia una reforma que los achicase y redefiniese. La alternatividad estatal-nacional que expresaban los movimientos nacional-populares fue desafiada y controvertida por la rutilante aparición de los “Tigres Asiáticos” cuyos modelos se constituyeron en sorprendentes expresiones de una alternatividad de nuevo cuño.

El modelo sustitutivo de importaciones daba lugar a formas internas de articulación económica diversas y virtualmente incompatibles entre sí. Considerando el caso argentino hubo una articulación conservadora (desarrollada durante la llamada década infame), una nacional popular y una desarrollista. Entre los rasgos sobresalientes que caracterizaron los distintos momentos cabe mencionar que la preponderancia del sector agrícola ganadero y la reducción de la actividad industrial al rango de “rueda menor” corresponde al primer caso; la apuesta a un desarrollo nacional integral auto centrado y auto suficiente haciendo eje en el Estado como productor y sobre el desarrollo del empresariado vernáculo vale para el segundo caso y la incorporación del capital extranjero en el ámbito industrial, con una posición prácticamente de hegemonía sobre el conjunto del sistema se relaciona con el tercer caso.

Estas alternativas de articulación daban lugar a configuraciones políticas altamente conflictivas y mutuamente excluyentes. Situación, ésta, que generaba la constante interrupción de los regímenes democráticos a manos de las Fuerzas Armadas supliendo el rol político de la derecha argentina que no podía aplicar su poder legítimamente al no triunfar electoralmente sobre las mayorías populares.

(Véase Globalización y Democracia de Ernesto López).


LA POLITICA COMO FENOMENO PRODUCTIVAMENTE CONDICIONADO

EL FENOMENAL CAMBIO DE EPOCA QUE VIVE OCCIDENTE está conectado a profundos procesos de transformación que inciden sobre aspectos de la vida social sumamente significativos:

a) la revolución científico-técnica y sus derivaciones tanto hacia el mundo de la producción cuanto hacia el plano de la gestión y la organización

b) las transformaciones del mundo del trabajo y su impacto sobre la sociedad

c) la globalización económicaEn 1968, Radovan Richta anotaba que “los nuevos procesos, aún incipientes, abren una perspectiva exaltante, para las próximas décadas, al proceso histórico de transformación del mundo y de creación del hombre por sí mismo: nos encontramos, sin duda alguna, en el umbral de la revolución científico-técnica...”

(Véase La civilización en la encrucijada).

a) La cibernetización, la quimización y el desarrollo de lo que, Richta, denomina principio automático -no en el sentido de automatismo parcial de las construcciones mecánicas sino como el conjunto de los cambios tecnológicos y la aparición de nuevas materias primas y de nuevas fuentes de energía, de tal manera, que exprese, el cambio fundamental: la eliminación del hombre de la producción directa- son llamadas a jugar un papal central como fuerza vigorizante.

La automatización, la informatización y la robótica colonizaron el mundo de la producción en prácticamente todas sus facetas, así como el de su organización, gestión, administración, comando y control. El proceso fue integral, incluyendo una gama de actividades que van más allá de las vinculadas a la producción fabril.

b) El mundo del trabajo sufrió y sufre una tendencia al descenso del nivel de empleo. Richta también anticipó que “en el período de la industrialización el aumento de la producción se acompañaba de un aumento del empleo en las ramas industriales en relación al resto de los empleos; en cambio, la revolución científico-técnica manifiesta, desde su comienzo, una tendencia opuesta: la producción crece sin que crezca la cantidad de trabajo utilizado en la producción directa; al contrario, el trabajo tradicional en la producción directa decrece o se contrae primero relativamente y, más tarde, de un modo absoluto...

”La automatización sustituyó trabajo en la esfera productiva y la desplazó hacia el sector servicios en forma relativa. Los niveles de empleo, sin embargo, han caído en términos absolutos y crecen las altas tasas de desempleo.

(Véase Los límites de la competitividad de Petrella R. - Grupo de Lisboa. Universidad Nacional de Quilmes).

A este panorama se suma la precarización de las relaciones laborales, la segmentación de la fuerza de trabajo y la heterogeneización “por abajo” de las sociedades. Algo tempranamente advertido por Juan Villarreal que trabajó la problemática de lo que denominó la fragmentación de las capas subalternas.

(Véase Crisis de la dictadura argentina. Los hilos sociales del poder de Jozami E.; Paz P. y Villarreal J.).

LAS SOCIEDADES VIVEN UNA VERDADERA METAMORFOSIS bajo estas condiciones. Su rasgo más saliente es la exclusión. El examen de esta problemática en busca de una explicación conduce inevitablemente hacia el mundo del trabajo. Robert Castel afirma que “lo determinante del proceso es el hecho de que el trabajo deja de ser el gran integrador. Se trata de un proceso de descolgamiento, de desestabilización de los estables, de vulnerabilización de posiciones antes seguras (...) Exclusión o disgregación son el efecto de una conmoción general cuyas causas se hallan en el trabajo y su modo de organizarlo.

”Durante el siglo XX, Occidente había ido construyendo una “socialidad” muy especial alrededor del mundo del trabajo, única en todo su decurso histórico.

Alrededor del salario, de las relaciones laborales, de la asistencia al trabajador y a su familia, se fue constituyendo una red de protección y de seguridad, como nunca antes.

Esta configuración social se encuentra, hoy, conmocionada y siendo el centro de un ataque que se empecina en reconducir a la capacidad de trabajo a la condición de mera mercancía, de bien transable bajo las mismas condiciones que cualquier otro de los que se ofrecen en el mercado, yendo mucho más allá, incluso, en esta concepción de la descripción que hiciera Marx, sobre este tema, el siglo pasado.

(Véase La ciudad Futura - Documentos de trabajo de Robert Castel).

La internacionalización del mercado y las exigencias de competitividad han hecho el blanco principal de una política de reducción de costos y de maximización de su eficacia productiva, cuya palabra de culto es flexibilidad.

(Véase La cuestión social en el fin de siglo del Boletín informativo de la Facultad de Ciencias Sociales de UBA, Nro. 28. Noviembre de 1996).

La tendencia hacia el descenso de los niveles de empleo sumada al hecho del aumento de la población de tercera edad está conduciendo a que se produzca una significativa alteración de las proporciones entre ocupados y no ocupados completando que la precarización de las relaciones laborales afecta a la adelgazada porción de los que trabajan. Esta Metamorfosis está produciendo impactos profundísimos sobre aspectos de la vida social: en la familia, en la cultura, en el plano de los valores, en las formas de la política.

c) la globalización económica, fenómeno de larvada incubación, hizo eclosión tras el derrumbe soviético. Si bien muchos de sus rasgos característicos eran perceptibles con anterioridad a 1989, la puja entre modelos excluyentes -el capitalista y el comunista (Estado colectivista correctamente conceptualizado según Torcuato Di Tella en Elementos de Sociología. CBC / UBA)- sostenida sobre lo que se denominó el “equilibrio del terror” o la “guerra fría”, es decir la paridad nuclear entre los EE.UU. y la ex U.U.R.S funcionó como muro de contención a su despliegue.

(Véase la Doctrina del Comité de Santa Fe I en Las relaciones interamericanas: escudo de la seguridad del nuevo mundo y espada de la proyección del poder global de los Estados Unidos y Santa Fe II en Una estrategia para América Latina en la década de 1990).

LA ECONOMIA COMUNISTA fue derrotada por la capitalista y esto abrió las puertas al desarrollo de las tendencias globalizadoras que el propio sistema contenía en su interior.

Despojada de sus sobre determinaciones militares y/o de seguridad interior, aquellas comenzaron un despliegue arrollador mediante lo que dio en llamarse “fenómeno pluridimensional” que compromete a una multitud de funciones de la vida social en el escenario del mundo.

Teniendo en cuenta a la Argentina, los regímenes democráticos de fin de siglo han achicado el presupuesto de las Fuerzas Armadas en lo referente al gasto militar y derogado la Ley de Servicio Militar Obligatorio, desandando así la utilización de la Doctrina de Seguridad Nacional aplicada en las décadas del `60 y el `70. Sin embargo, es de aclarar que en cuanto a la seguridad interior (control ideológico de la sociedad) el Servicio de Inteligencia del Estado -SIDE- gasta 364.000 U$D al año, del presupuesto nacional.

Diversas disciplinas que abordaron la cuestión conceptualizan: Aldea Global, Economía Mundo, Nueva Babel, Fábrica Global o en el mejor inglés Shopping Center Global.

(Véase Metáforas de la globalización de Octavio Ianni en Revista de Ciencias Sociales Nro. 2 de la Universidad Nacional de Quilmes.1995).

La globalización es una nueva fase de expansión del sistema capitalista:
  • Tendencia a la apertura de los sistemas económicos nacionales (y de sus respectivos mercados) y disminución o cese de políticas estatales reguladoras y/o proteccionistas.
  • Notorio aumento del comercio internacional.
  • Expansión de los mercados financieros (acumulación de enorme cantidad de Petrodólares producto de la suba internacional del precio del petróleo en 1974).
  • Reorganización espacial de la producción e interpenetración de las industrias a través de las fronteras nacionales (Paradigma de Producción en Masa -PPM- fordismo 1950/1960. A partir de 1970 Paradigma de Producción Flexible -PPF- toyotismo).
  • Incremento de la movilidad internacional de los factores de producción (capital/renta/beneficio empresarial/fuerza laboral)
Se encuentra en los denominados procesos de Mercado Común donde existe, ya, unión aduanera y libre movilidad de los factores de la producción y coordinación de políticas macroeconómicas.No es el caso de Argentina en el Mercosur. Es el caso del Mercado Común Europeo convertido, hoy, en Unión Económica Europea donde existe pérdida de las identidades de los países socios y unificación de la moneda (Euro).

  • Búsqueda permanente de la ventaja comparativa y de la competitividad.
  • Prioridad de la innovación tecnológica· Aparición de elevadas tasas de desempleo.
  • Descenso de los niveles históricos de remuneración de la fuerza laboral.
Y como resultado de todo esto:
  • Aumento de la interdependencia entre países o economías diferentes.
  • Consolidación de una definida tendencia a la formación de polos económicos regionales (los Estado/Nación son a los procesos de regionalización -Estados supranacionales- lo que los feudos medievales fueron al absolutismo monárquico de los siglos XVII y XVIII)
(Véase Los límites de la competitividad de Petrella R. (Grupo de Lisboa) donde se proponen los tres siguientes rubros como motores de la globalización: liberalización, privatización y desregulación).

DINAMICA PERVERSA, DINAMICA INMENSA

EXISTE UNA CONEXION ENTRE LAS EXIGENGIAS económicas de la globalización y la metamorfosis de las sociedades. Las transformaciones en el mundo del trabajo y los requerimientos de reforma del Estado funcionarían como bisagras.

La disminución de los costos y el incremento de las ganancias, en un contexto de propiedad privada, libertad de mercado y libre iniciativa de los agentes económicos, continúa siendo el núcleo motor del sistema capitalista. La liberalización, apertura, competitividad superlativa y desregulación son los rasgos que perfilan en la actualidad aquellos principios fundantes.



Dos consecuencias aparecen de la vigencia de los postulados anteriores sostenidos entre otros por los antiguos Adam Smith, David Ricardo y el más moderno Milton Friedman (Novel de Economía de 1976): El descenso de los costos laborales y el descenso del costo estatal -en lo referido al mantenimiento de redes de seguridad social-.

Sobre el descenso del costo de la fuerza de trabajo incide la automatización: el reemplazo de hombres por máquinas (disminución en los impuestos para la importación de bienes de capital).

(Véase Los desafíos de la competitividad de Benjamín Coriat. Oficina de Publicaciones del CBC/UBA).

Simultáneamente opera la reforma del Estado: la disminución o aún el abandono de políticas sociales, la reducción del sostén y/o defensa de estructuras de seguridad o de solidaridad, el no sostenimiento de legislaciones defensivas del mundo del trabajo.

Lo que en buen romance sería la desestabilización de los estables, vulnerabilización, exclusión y disgregación.

Pierre Rosanvallon sostiene que desde el comienzo de los `90 se asistiría a una nueva fase de crisis -probablemente terminal- de lo que él denomina “Estado providencia” y dice que “más allá de los acuciantes problemas de financiamiento y de las disfunciones siempre penosas de los aparatos estatales lo que se puso en tela de juicio fueron los principios organizadores de la solidaridad y la concepción misma de los derechos sociales. El problema es de orden filosófico... .” Una discusión sobre la naturaleza e incluso sobre la validez misma de la existencia de los derechos sociales.

(Véase La nueva cuestión social).

La malla de seguridad al mundo del trabajo supone para las empresas, costos laborales directos que no son sólo salariales. Incluyen también lo que en Argentina suelen denominarse “cargas sociales”: aportes jubilatorios y previsionales de diverso tipo, que corren por cuenta de las empresas sumadas al costo que implica la vía de los impuestos tradicionales.

LA ECONOMIA GLOBALIZADA, al dotar de mayor libertad de movimientos a los factores de la producción, ha incorporado fuertemente la consideración de los costos laborales y de la presión impositiva para la toma de decisiones en materia de radicación de inversiones por parte de las empresas.

En vista de que las actividades económicas capitalistas emigran a los lugares con menos regulaciones y las más bajas cargas sociales, los gobiernos nacionales ahora están compitiendo entre sí por dichas actividades. En una economía global, cuando una nación tiene altos impuestos y gastos sociales, digamos Suecia, las empresas simplemente se trasladan a las sociedades con más bajos impuestos y servicios sociales.

En lo que se refiere a capitales especulativos, cuando se produce alguna crisis económica puntual (Tequila, Arroz, Bolsa de Tokio), aquellos, rápidamente, se retiran de los llamados mercados emergentes en busca de la seguridad del “primer mundo”, generando una secuela de incertidumbre en los países abandonados por los mismos capitales.

(Véase El futuro del capitalismo de Lester Thurow).


Dura realidad que Argentina viene experimentando en carne propia a raíz de su competencia con Brasil por conseguir inversiones. La más concreta expresión de la conexión que existiría entre las exigencias de la globalización económica y la metamorfosis de las sociedades.

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